Claramente el plan del poder económico era forzar una maxi devaluación, que transformara la alta inflación actual en hiperinflación, llevando al gobierno a un final similar al de Alfonsín. Según trascendidos de altas fuentes del gobierno, cercanas al viceministro de economía Rubinstein, se elaboró un plan para evitar ese desastroso final:
- Primero, establecer orden en lo fiscal (ajuste).
- Segundo, acumular reservas.
- Tercero, controlar consumos (turismo, servicios y bienes importados) para cuidar las reservas
- Cuarto, frenar la inercia inflacionaria. Incluiría un acuerdo de precios y salarios.
Ya se pasó por las etapas del ordenamiento fiscal, acumulación de reservas vía dólar soja y desembolsos de organismos multilaterales, la segmentación energética, la suba de tasas y el ajuste en los controles del comercio exterior con la idea de cuidar las divisas que se acumularon.
La fuente supone que en noviembre se encararía la cuarta etapa: acuerdo de precios y salarios. Lo mencionan como “parar la pelota por cuatro meses”. Muchas incógnitas en cómo se resolverá: se congelarán los salarios en el magro nivel actual, alcanzará el congelamiento a las tarifas y el tipo de cambio.
Dólar
La presión devaluadora no disminuye, pese a la importante recomposición de las reservas del Banco Central. La brecha cambiaria continua en un 90%. Esta persistencia se explica por la importancia de la demanda de dólares para la fuga.
Continuando con la búsqueda de financiamiento externo, el primer ministro avanza en los acuerdos: nuevos préstamos del BID y la CAF, y el acuerdo con el Club de Paris.
La novedad de la semana es un mayor desdoblamiento cambiario. Se avanza con control de las importaciones de bienes y servicios de lujo. El objetivo es garantizar la provisión externa para la actividad productiva y al cambio oficial sin recargo.
Con el explícito objetivo de disminuir gastos en divisas, se establecieron recargos a adquisiciones de lujo. Dada la amplia difusión de los sobrenombres burlones impuestos por los defensores del libre mercado, que los nombran como si fueran tipos de cambio diferentes, los utilizaremos para explicar la medida:
- “Dólar Qatar”: para servicios personales, culturales y recreativos (PAIS 30%, percepciones de ganancias 45%, y de Patrimonio 25%).
- La importación de lujo: también abonaran el impuesto PAIS y las percepciones de ganancias y patrimonio en iguales porcentajes. Alcanza los siguientes productos:
- Automóviles y motos de alta gama, cuatriciclos jet ski, jets, aviones, helicópteros y drones, embarcaciones de uso recreativo, bebidas alcohólicas premium, relojes, perlas, diamantes y otras piedras preciosas, máquinas tragamonedas y para minar criptomonedas, alimentos gourmet
- “Dólar Coldplay”: los servicios contratados en el exterior de actividades recreativas y actividades artísticas abonarán el impuesto PAIS (30%).
El Dólar Qatar duplica el tipo de cambio oficial, y los servicios contratados al exterior sufrirán un significativo encarecimiento del 30%,
Un escaso 1% de las empresas explica el 75% de la formación de activos externos, la fuga de capitales, realizada por personas jurídicas. De igual forma, tan sólo el 1% de las personas humanas acumuló 16.200 millones de dólares en compras netas durante el período 16-19. Como siempre, el fenómeno lo explica el sector de altos ingresos.
Esto demuestra que para evitar la desaparición de las reservas, el control de las importaciones debería estar acompañado del de los mecanismos de control en formación de activos externos. El persistentemente alto valor del Contado Con Liquidación (CCL) muestra la elevada demanda de los activos financieros que permiten obtener divisas con este mecanismo.
Columna: Hugo Castro Pueyrredón, economista y docente de la UBA, 15 de octubre de 2022
El establecimiento de tipos de cambio real diferenciado, ese que percibe el exportador o paga el importador para distintos rubros, debería ser utilizada también con los exportadores, particularmente en un país cuyas exportaciones son comida.
Pareciera perdurar el estigma de la derrota con las retenciones móviles en 2008. Estas se propusieron ante el gran aumento de los precios de los commodities exportables, y las consecuencias de la guerra en Europa oriental aconsejan la reconsideración, sean móviles o en un escalón superior al actual.
Actividad económica
La política de “orden fiscal” supone restricción al gasto público, normalmente llamado “ajuste”, que provoca caída en la actividad económica. El FMI aconseja el enfriamiento de la economía como método de dominar la inflación. Algunos indicadores muestran que la recesión está llegando.
Los despachos de cemento de septiembre registraron un crecimiento interanual del 8,6 %, pero respecto agosto tuvieron retracción del 1,1 %.
Según el último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) las ventas a valores constantes registraron un descenso interanual del 3,5%. Es el tercer mes consecutivo, una baja en las ventas minoristas en la comparación interanual.
Precios y equidad social
El IPC del pasado setiembre fue del 6,2 %, el aumento en alimentos y bebidas no alcohólicas fue levemente superior, un 6.7%. Menos que en los últimos 3 meses, pero aún lejos siquiera de parámetros aceptablemente altos (un 2-3%).
La implementación de un pago de emergencia para las personas más vulnerables de entre 18 y 65 sigue pendiente, la tarjeta Alimentar sigue muy atrasada, y los ingresos reales de los trabajadores tuvieron severas perdidas en los últimos meses. Un análisis del centro de estudios CEPA analizó la evolución del consumo de la carne. Pese a mostrar incrementos de precios sensiblemente inferiores al conjunto de los precios en los últimos meses, un 1.5 % medio contra un 7 % del IPC, la demanda no cesa de disminuir. La migración del consumo de carne vacuna hacia otros alimentos evidencia la fuerte pérdida de poder adquisitivo de asalariados y trabajadores de la “economía popular”. Si el consumo se “enfría”, que es un 70 % de la actividad económica, iremos a una recesión.
El acuerdo de precios y salarios mencionado como próxima etapa del plan del gobierno, aún no ha pasado de trascendido, y sus características varían según la ideología de quien lo mencione:
- más o menos controles a las empresas
- congelamiento de salarios con o sin recomposición
- congelamiento del tipo de cambio
- congelamiento de las tarifas.
Evidentemente el punto está en elaboración, aunque son muchas las fuentes que indican que algo se trama al respecto.
Periódicamente se reúnen los equipos de Massa y Kicillof; coinciden en que ninguno quiere ir a un congelamiento, porque el escenario de salida de ese esquema sería peor que lo actual. “Tiene que haber una mejora de la macroeconomía, estabilización financiera y luego ordenar el frente de precios”.
Congelar precios y salarios en la situación actual supone estabilizar la disminución de los salarios reales, objetivo constante del gran empresariado en la Argentina. El comentario de un empresario en el 58° Coloquio de IDEA lo expresó claramente. “Si el planteo es que los salarios y los costos tampoco aumenten, lo podemos pensar”. El Coloquio de IDEA es una reunión anual donde los empresarios argentinos recuerdan los buenos gobiernos de Menem y Macri, a la par que critican a los gobiernos peronistas por no dejarlos hacer lo que se les canta, eso que los dueños del mercado llaman… libre mercado.
El recién jubilado Antonio Aracre, ex CEO de Sygenta, es un rara avis en su medio, he hizo un comentario dirigido a los empresarios: “no puede haber trabajadores en blanco con sueldos debajo de la línea de pobreza mientras que los márgenes empresariales mejoran”.
Conclusión
El plan oficial ha sido exitoso en cuanto a frenar la corrida cambiaria, recomponer reservas, e imponer medidas de control de importaciones y otros consumos en divisas. Aunque sobre la efectividad de la reducción de importaciones aún es pronto para evaluar.
El proyecto político detrás de la desestabilización cambiaria aún sigue, la persistencia de la brecha cambiaria en un 90% lo recuerda todos los días. El atentado contra la líder evidencia cierta desesperación, por el fracaso de la estrategia golpista establecida desde el inicio del gobierno. Aun así, una inflación en muy altos niveles puede considerarse como un triunfo de su parte, igual consideración cabe para la caída de los salarios reales.
La próxima etapa del plan del gobierno se dedicaría a resolver el problema de la inflación, a la par de obtener cierta recomposición del salario real.
Uno de los más deslucidos desempeños del gobierno en estos 3 años ha sido el controlar a los formadores de precios. Hacerlo en el marco del aumento de las tarifas de los servicios públicos y un tipo de cambio que sigue la inflación parece una difícil tarea.
A ello se suma la necesaria recomposición salarial, que torna al plan aún más dificultoso. Pero para que la alianza gobernante llegue en condiciones de triunfar a la próxima contienda electoral, necesariamente debería lograr una importante recomposición de los ingresos
Tras dos largos años de deslucida gestión, sumada la primera etapa del plan: establecer orden en fiscal, se incrementó la visión negativa sobre el gobierno actual. Se lo ha percibido como un retorno a los ’90, particularmente en aquellos que lo votamos.
Solo si en esta etapa se controla la inflación y se recomponen los salarios, quizás pueda reconstruirse el lazo entre el oficialismo y quienes lo pusimos en el lugar de gobierno.
Columnista invitado
Hugo Castro Pueyrredón
Licenciado en Economía en la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1993. Trabaja en la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación desde 2004 como asesor en temas económicos del Frente de Todos. Especializado en el rol del Estado en la economía, finanzas públicas y análisis presupuestario. Participa en la evaluación de diversos proyectos de inversión. Además, ejerce la docencia universitaria en la UBA desde los años ’90.


