Son tantas y tan alevosas las mentiras en danza, que me parece importante compartir un puñado de data para tratar de desmontarlas. Desde el término Malargüe, inconfundible heredad mapuche consignada en el sitio oficial de la Municipalidad, en el que apareció este hermoso cumpleaños de nuestros hermanos y hermanas del sur, pasando por la página de la Dirección General de Escuelas en el mismo sentido. Aunque los funcionarios persistan en el negacionismo.
La solidaridad de los huarpes, preexistentes a Lavalle, para con sus pares agredidos y estigmatizados, como bien señalan un conjunto enorme de intelectuales desde sus ámbitos institucionales. Es decir, al menos advertir que se han corrido tan a la derecha, más bárbara y venal por la defensa de los intereses frackineros y megamineros de sus mandantes, que darían risa si no fuera que dan pena. Por suerte, la emergencia de esta temática hace que muchos y muchas despierten.
Nos han negado sistemáticamente nuestra historia. Corre sangre de «naturales» por las venas de la inmensa mayoría de los «argentinos», término posterior que designa una pertenencia a un territorio demarcado políticamente. Como los perversos, algunos de ellos «historiadores», que llegan al colmo de escribir que los mapuche eran/son «chilenos». Bestialidades al canto de todo tipo y color, de las que debemos corrernos para comprender bien qué hay detrás de estas payasadas.
«La región hace escuela
«Voces huarpes de Lavalle en apoyo a la causa mapuche
«Las últimas dos semanas estuvieron signadas, en la agenda provincial, por el reconocimiento, de parte del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), de la existencia y territorio de comunidades mapuches del sur provincial. Se trata de la lof El Sosneado (en San Rafael) y las lof Suyai Levfv y Limay Kurref (en Malargüe que curiosamente es un vocablo mapuche que significa corral de piedras), donde el INAI llevó adelante un relevamiento que responde a la ley nacional 26.160 y está enmarcada en el reconocimiento de los derechos territoriales indígenas del artículo 75 de la Constitución Nacional. El reconocimiento es sobre 21.370 hectáreas pertenecientes a la lof El Sosneado, 3.584 metros cuadrados (menos de media hectárea) a la Lof Suyai Levfv y 4.477 hectáreas a la Lof Limay Kurref.
«Los resultados del relevamiento no dan ningún tipo de derecho, ni implica una cesión de tierras a las comunidades mapuches, como lo indican una serie de tuits de Martín Plaza, Director de Tierras y Registro Nacional de Comunidades Indígenas del INAI: «mediante el relevamiento no se ceden tierras, se busca reconocer la posesión comunitaria indígena ejercida de manera actual, tradicional y pública … la posesión es una situación de hecho, no de derecho»
«A pesar de esto, ciertos sectores encabezados por importantes referentes del oficialismo provincial como el gobernador Rodolfo Suárez, Alfredo Cornejo y Omar De Marchi, pero también de la oposición, como el intendente sanrafaelino Emir Félix o el senador Lucas Ilardo, se ocuparon de atacar con errores de interpretación o, lo que sería peor, sembrando noticias falsas, a esas comunidades originarias en dos aspectos.
«Por un lado arremetiendo contra el gobierno nacional bajo la afirmación de que se le habían entregado tierras a esos Lof y por el otro atacando al propio pueblo mapuche, negando su existencia histórica en el actual territorio provincial.
«Así es que Suárez denuncia «la complicidad del kirchnerismo con estos pseudos (NdE: falsos) mapuches» y asegura que «el Gobierno Nacional está entregando» pozos petroleros a los «mapuches». Por su parte Ilardo, en una entrevista con un reconocido diario, señaló que es «llamativa la cantidad de hectáreas que se han entregado» y aseguró que «acompañaremos la estrategia legal que establezca la provincia».
«Cornejo habla de «la cesión de tierras a los autopercibidos mapuche» mientras que Félix expresa que se trata de «medidas usurpatorias que nos alejarían de lograr justicia». Por su parte De Marchi se refiere a «supuestos mapuches» y enfatiza: «¡no jodan con Mendoza!». Al parecer, en este sentido, en Mendoza, no hay grieta.
«Las aclaraciones sobre si se generan derechos con el relevamiento, y si se entregaron tierras a estas comunidades, están resueltas precedentemente, aunque profundizaremos con nuevos testimonios.
«Sobre la existencia de mapuches en el actual territorio provincial citamos al antropólogo Diego Escolar, especializado en historia indígena cuyana, quien afirma que «el término mapuche … no refiere a un sólo grupo sino que se fue desplegando desde finales del siglo XIX como un rótulo para la identificación o autoidentificación de diversas parcialidades, como por ejemplo huiliches, moluches, lafquenches, picunches, pehuenches y pampas». El antropólogo, sobre la duda del origen, asegura que «estos grupos y sus antecesores, desde antes de la conquista española ocupaban espacios en ambas bandas de la Cordillera de los Andes», y refuerza: «es claro que existieron abundantes elementos propios de la cultura mapuche. Entre ellos, el uso parcial de la lengua mapuche, denominada mapudungun, que los españoles llamaron araucano y que las crónicas de los primeros misioneros católicos ya reconocieron como una de las principales que se hablaba en Mendoza desde el inicio del período colonial. Como parte de este legado, numerosos nombres de lugar o accidentes geográficos en el centro y sur de Mendoza provienen de esta lengua, como por ejemplo Malargüe, Nihuil, Chacaico, Ranquil, Payén y Atuel».
«Escolar es uno de los académicos más prestigiosos en la materia, pero otros y otras han salido a aclarar conceptos similares. De quienes afirman que los mapuches no vivían en Mendoza, y eran asesinos invasores que vinieron de Chile, no hemos podido conseguir referencias confiables sobre sus saberes históricos.
«El apoyo huarpe
«Salimos en la búsqueda de opiniones de otros pueblos originarios, el nuestro, el lavallino (aunque somos conscientes de que el reducto huarpe que significa hoy Lavalle, es la expresión de lo que resistió a las conquistas).
«Nancy González es la presidenta de la comunidad huarpe «Juan Manuel Villegas» de San José. Al consultarla sobre su opinión respecto de la polémica generada por estos días, señaló que «nuevamente se está haciendo un reconocimiento histórico y escuchando la voz de los pueblos originarios, reconocernos como pueblo pre existente, lo que ha hecho el INAI debe ser festejado», y continuó: «no entiendo por qué el gobierno de la provincia se molesta tanto, mas bien debería preocuparse y ocuparse de la provincia que gobierna, y la situación del pueblo mapuche».
«Diego Barros, integrante de la comunidad «Paula Guaquinchay» de La Asunción, quien representa al pueblo huarpe en el Consejo de Participación Indígena (CPI) a nivel nacional, informó a El Despertador que «la ley (26.160) surge como una ley de emergencia ante el avasallamiento de particulares a las comunidades, y es para hacer un relevamiento sobre dónde habitan las comunidades originarias en Argentina, la ley no habla de entregas de tierras, si no de un relevamiento, que sería similar a cuando se hace un censo, es una reconocimiento de que las comunidades habitan esos territorios».
«Sobre la actitud de los referentes políticos arriba mencionados González manifestó que «deja en evidencia, una vez más, que defienden los intereses de particulares, grandes empresarios que lo único que saben es crecer a costa del avasallamiento y el atropello a los pueblos originarios».
«Por su parte, Barros señaló: «los políticos son el títere en la mano del poder económico, dicen un montón de cosas desde un desconocimiento muy grande, no quieren reconocer y ningunean el derecho que tienen las comunidades originarias», y analizó «salieron los intendentes a quejarse pero ningún particular se expresó, (Emir) Félix ni ha leído la ley, porque no puede decir que es buena, y después decir que lo que se hace es inconstitucional o que se promueve la usurpación, el reconocimiento es un paso muy importante, y todo lo que se hizo es constitucional».
«El representante ante el CPI realizó una serie de paralelismos sobre lo que está ocurriendo: «no se ha educado nada en las instituciones públicas sobre derecho indígena, por eso los políticos siguen usando los mismos argumentos, es lo mismo que nos hicieron en su momento a las comunidades huarpes, la concepción nuestra no es la tierra para enriquecernos, si no para vivir, por eso hablamos de la Madre Tierra» y continuó: «el discurso de odio que se trata de sembrar, es lo que más nos preocupa, más allá de la negación, diciendo que los mapuches son avivados, lo mismo nos dijeron a nosotros, que llegaron ayer, se metieron a las tierras sin pagarlas, y estos discursos de odio nos preocupan más todavía, porque vienen de los funcionarios públicos que hoy nos gobiernan, veo muy mala intención».
«En ese sentido es importante destacar que se está convocando, con un tono de mucha violencia, para el próximo sábado 18, una marcha antimapuche en el sur provincial. La diputada Laura Chazarreta, junto a José Luis Ramón, presentaron una nota al gobernador donde expresan que se adopten medidas de seguridad para resguardar la integridad de todas las personas, «la presencia de discursos de racismo, odio y argumentos xenófobos que fomentan algunos actores de la sociedad pueden derivar en hechos de violencia que usted en su cargo de Gobernador tiene la obligación de impedir y evitar» manifiestan en la misiva. Chazarreta declaró, en una entrevista radial, que en redes sociales se han difundido expresiones de odio que incluso incitan a «matar» a los integrantes de estas comunidades.
«Al cerrar su charla con este diario, Nancy González, presidenta huarpe de San José, pidió solidarizarse con sus hermanos y hermanas mapuches: «¡ya basta de negarnos como pueblos originarios!, quiero aprovechar para enviarle un mensaje al pueblo hermano mapuche, decirles que el pueblo huarpe está con ustedes, sigan resistiendo que los derechos históricos que nos corresponden se tienen que sostener, nos pertenecen como pueblos originarios».
«Despertadorlavalle.com.ar
«Juan Burba
«12 de febrero de 2023».
De las redes sociales 1
«Investigadoras e investigadores repudiamos la campaña racista hacia el pueblo Mapuche
«Investigadoras e investigadores pertenecientes a diferentes universidades (argentinas y extranjeras) y de centros del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) denunciamos y repudiamos la campaña estigmatizante y racista que se viene produciendo día a día hacia el pueblo originario Mapuche. Además de desconocer y vulnerar la legislación existente y los tratados internacionales que reconocen derechos particulares a los pueblos indígenas, estos discursos promueven y replican todo tipo de falacias y tergiversaciones mediante la recuperación de trabajos que carecen de rigurosidad científica, o bien de entrevistas a personas que no son especialistas en el tema. Sugestivamente, los mismos han cobrado mayor difusión por parte de diversos sectores políticos, funcionarios públicos y medios de comunicación en plena campaña electoral, en el contexto de la mesa de diálogo abierta en San Carlos de Bariloche y del relevamiento en cumplimiento de la Ley nacional N° 26.160 de “Emergencia territorial indigena” en la provincia de Mendoza.
«Como especialistas en estas temáticas, nos vemos en la obligación de responder a las falacias que buscan generar sentimientos de odio y racismo en vastos sectores de la población. En primer lugar, es incorrecto y sesgado clasificar mediante categorías nacionales a los pueblos originarios, dado que dichas categorías niegan su ancestralidad y preexistencia a los Estados. Numerosas investigaciones arqueológicas demuestran la presencia milenaria de pueblos indígenas localizados a ambos lados de la cordillera de los Andes, y evidencian procesos complejos de interacción social de larga data. Asimismo, los estudios histórico-antropológicos han puesto de manifiesto que la cordillera de los Andes se erigió como frontera varias décadas después de la constitución de los Estados nacionales.
«En segundo lugar, otra de las confusiones ampliamente difundidas consiste en considerar a la identidad mapuche como excluyente desconociendo, de este modo, que diversas parcialidades indígenas (entre las que se incluyen los puelches, los pehuenches, los chiquillanes y los huiliches), así como diversas adscripciones territoriales y parentales, fueron integrándose bajo la denominación mapuche (como una identidad englobante) a lo largo del tiempo, sin que necesariamente se eliminen las otras formas de identificación. Tal como han demostrado investigaciones antropológicas e históricas actualizadas, en el sur de Mendoza coexisten identificaciones mapuches, mapuche pehuenches y pehuenches y, entre ellas, la mapuche es la más generalizada.
«Las lecturas extremadamente simplistas que se han difundido recientemente conciben a los pueblos originarios y a sus formas organizativas como si fueran entidades estáticas y fijas. Desde la década del sesenta, sin embargo, las investigaciones en Ciencias Sociales y Humanidades han demostrado que las identidades se conforman en términos procesuales y relacionales —es decir, que se definen en la interrelación con “otros”—. Al desconocer que el pueblo mapuche se ha ido conformando como una identidad abarcativa, que agrupa a las parcialidades arriba mencionadas, dichas lecturas simplistas carecen de validez científica. Precisamente, al ignorar la complejidad de los procesos de gran profundidad temporal, así como las relaciones entre distintos pueblos y parcialidades indígenas, solo consideran la supuesta “invasión” en sentido Oeste-Este como única forma de explicar el cambio cultural.
«Para finalizar, repudiamos y denunciamos la gravedad de atribuir ciertos rasgos del comportamiento de un pueblo (como la violencia) a factores biológicos o genéticos. Esta aseveración no solo no responde a ningún estándar de rigurosidad científica, sino que, además, tiende a construir diferencias sociales y culturales a partir de supuestas diferencias inmanentes e inmutables. Este tipo de razonamientos pseudocientíficos promueve discursos supremacistas que ya han demostrado su peligrosidad a lo largo de la historia. Tales razonamientos, además, se contraponen al marco jurídico nacional e internacional vigente sobre los derechos de los pueblos originarios (entre cuyas normativas se encuentra el art. 75 inc. 17 de la Constitución Nacional, las Constituciones provinciales, el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, la Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los Pueblos Indígenas y la Declaración Americana de Derechos de los Pueblos Indígenas de la Organización de Estados Americanos).
«Como miembros de la comunidad científica instamos a la opinión pública en general, a los medios masivos de comunicación y a los funcionarios involucrados a abordar la temática con la complejidad y responsabilidad que se merece, acorde con los avances científicos de las últimas décadas. Reclamamos, asimismo, que los derechos de los pueblos indígenas, que nuestro país ha reconocido y legislado, se hagan efectivos.
«Cátedra Antropología Social y Cultural. Universidad Nacional de Cuyo (FCPyS, carreras Sociología y Trabajo Social).
«Cátedra Antropología Sociocultural I. Universidad Nacional de La Plata (FCNyM).
«Cátedra Etnografía de Grupos Indígenas. Universidad Nacional de Córdoba (Departamento de Antropología. Facultad de Filosofía y Humanidades).
«Cátedra Extensión Rural Asentamiento Universitario San Martín de los Andes. Universidad Nacional del Comahue.
«Cátedra Historia Americana General Precolombina. Universidad Nacional de Mar del Plata.
«Cátedra Libre de Pueblos Originarios. Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
«Centro de Estudios Aplicados a Problemáticas Socioculturales (CEAPROS). Universidad Nacional de Rosario.
«Centro de Estudios de Lenguas y Literaturas Patagónicas y Andinas (CELLPA). Universidad Nacional de la Patagonia.
«Colectivo Interdisciplinario e Intercultural de los Valles Altos Catamarqueños (CIIVAC). Universidad Nacional de Tucumán; Universidad Nacional de Catamarca; Universidad Nacional de Córdoba.
«Equipo Antropología de la Religión (EAR). Universidad de Buenos Aires (Sección Etnología, Instituto de Ciencias Antropológicas).
«Equipo de Antropología del Cuerpo y la Performance. Universidad de Buenos Aires (Instituto de Ciencias Antropológicas).
«Equipo de Antropología de la Cultura y el Patrimonio (EACUP). Universidad de Buenos Aires (Sección de Antropología Social, Instituto de Ciencias Antropológicas)
«Equipo de Diego Escolar. Universidad Nacional de Cuyo (Investigador Principal del CONICET-CASLEO y Prof. Titular en la Facultad de Ciencias Políticos y Sociales).
«Equipo Niñez Plural Universidad de Buenos Aires (ICA, FFyL). Universidad Nacional de La Plata (FTS)- CONICET.
«Equipo Proyecto (PICT 2020-1140): Tecnologías de Gobierno, Prácticas y Actores Sociales en la Producción y Aplicación de Regulaciones. Universidad Nacional de Río Negro (IIDYPCA-CONICET).
«Equipo Proyecto UBACyT “Antropología histórica de las relaciones entre comunidades indígenas y campesinas, mediadores y estados, entre fines de la colonia y la actualidad”. Universidad de Buenos Aires (Instituto de Ciencias Antropológicas).
«Grupo de Estudios sobre Memorias Alterizadas y Subordinadas (GEMAS). Universidad Nacional de Río Negro, Universidad de Buenos Aires, Universidad de Córdoba, Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Universidad Nacional San Juan Bosco.
«Grupo Estudios de la Frontera Sur. Universidad de Buenos Aires (Instituto de Ciencias Antropológicas, Facultad de Filosofía y Letras).
«Grupo de Arqueologia y Antropologia. Instituto de Diversidad y Evolución Austral (IDEAus-CONICET)
«Grupo de Arqueología del Río Salado Bonaerense (Instituto de Arqueología, FFyL, UBA)
«Grupo de Estudios Sociohistóricos, Instituto Patagónico de Ciencias Sociales y Humanas (IPCSH), CONICET CENPAT
«Instituto de Arqueología de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires
«Instituto Interdisciplinario Puneño. Universidad Nacional de Catamarca.
«Laboratorio de Arqueología Regional Bonaerense (LARBO). Universidad Nacional de Mar del Plata.
«Laboratorio de Investigaciones en Antropología Social (LIAS). Universidad Nacional de La Plata (Facultad de Ciencias Naturales y Museo).
«Núcleo de Estudios de Cosmopolítica y Persona. Universidad Nacional de San Martín.
«Núcleo de Etnografía Amerindia (NuEtAm). Universidad de Buenos Aires (Instituto de Ciencias Antropológicas, Sección Etnología).
«Programa de Arqueología Histórica y Estudios Pluridisciplinarios (ProArHEP) del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Luján (UNLu).
«Programa de investigación “Estudios histórico-antropológicos sobre dinámicas territoriales en Córdoba”, radicado en el Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad CIECS- CONICET/UNC (Dirigido por la Dra. Magali Paz)
«Programa Etnicidades y Territorios en redefinición. Universidad de Buenos Aires (ICA-FFyL) – Asignaturas Antropología Sistemática II (Antropología Económica) y Seminario de Antropología Social: Antropología Rural del Dto. de Cs. Antropológicas (FFyL).
«Programa Educación Superior y Pueblos Indígenas y Afrodescendientes en América Latina. CIEA/UNTREF
«Proyecto “Arqueología e Historia de los Pueblos Originarios del Área de Los Antiguos (Santa Cruz) – Patagonia”. Universidad de Buenos Aires (FFyL, Instituto de Arqueología).
«Red de Información y Discusión sobre Arqueología y Patrimonio (RIDAP). Red latinoamericana que incluye diversas universidades.
«Red de Investigadorxs en Genocidio y Política Indígena en Argentina (RIGPI).
«24 de febrero del 2023».
De las redes sociales 2
«El Año nuevo Mapuche denominado We tripantu o wüñoy Tripantu se celebró este 23 y 24 de junio, en coincidencia con el solsticio de invierno austral. El ritual se celebra ancestralmente por el pueblo mapuche y representa el punto culmine de transformación del tiempo. Entre el 21 y el 24 de junio la naturaleza comienza un nuevo ciclo, los días comienzan a alargarse y las noches a acortarse.
«La ceremonia comenzó con el Fuego sagrado el día 23 y el izamiento de banderas, para continuar durante toda la noche esperando el amanecer del nuevo año. Continuó durante la jornada del sábado para finalizar con el acto protocolar y el brindis».


