No es imposible, pero habrá que luchar en varios campos.
Detrás de todo y de todos, EE. UU.; siempre EE. UU. (el Eje del Mal). Están haciendo un denodado esfuerzo, con sus empleados estadounidenses (aunque simulen ser argentinos, por la casualidad de haber nacido acá; argentinos, ¡de acá!!!, habría dicho Olmedo).
Esos miserables han tomado por asalto la CSJN, el Consejo de la Magistratura; la justicia, en general, para ejecutar sus directivas y las de la mafia mediática (Don Ëttore -il diávolo- y sus 400 medios); el macrismo en pleno (parte de la n’drangheta, de los Macrí calabreses); la economía concentrada y para bajar directivas -al frente, como sede del virrey, la embajada-.
Para colmo de males la dirigencia se opone a la voluntad del pueblo. Pretende -casi como toda la vida-, disponer por él; hacer por él, aunque se viole su voluntad. Miran para otro lado y pretender hacer ver que no ven. El reclamo, las lágrimas y la emoción del soberano, gana las calles, los hogares y las plazas, de todo el país.
Cuando ven a su líder se estremecen; tratan de llegar a ella, a estrechar sus manos pródigas; a acompañar su marcha, por la vuelta. La vuelta a la vida justa, digna y feliz, en una Patria grande (como lo que debe ser -también-, la Patria Grande). Mas, como ha sucedido, en varias horas de la historia, los súbditos del norte -los cipayos y mercenarios, de siempre-, se esfuerzan por evitarlo, obedeciendo órdenes infames; del Eje del Mal; los genocidas e invasores, de ésta, nuestra tierra, que no trepidan en terminar con las especies y el planeta; como lo hacen en Rusia, creando e impulsando una guerra irracional, que puede acabar con la vida.
Son los enemigos y la desgracia de la humanidad toda. Esos son los que emiten las órdenes y aquí mientras pregonan que son capaces de triunfar, amenazando con dejar al pueblo -asimismo-, frente a la muerte y sin derecho alguno, proscriben a la única representante con que el propio pueblo cuenta.
Mienten sin solución de continuidad, pero se saben incapaces de derrotarla. De no ser así, cuál es la necesidad de inventar juicios y causas -sin delito ni prueba alguna-. Causas que al caerse -por ausencia de hechos y prueba alguna-, las reflotan, una y otra vez, mas allá de haber alcanzado el sobreseimiento; una actitud contra el Derecho, la Justicia y la Constitución Nacional, que pasan por arriba y mancillan, porque no les sirve.
Un cerebro unicelular -el de Irurzun-, como uno de los medios, invirtió -por contrario imperio, a nivel mundial-, una regla de oro del Derecho, cual es la de que toda persona se presume inocente, hasta que se demuestre lo contrario. Estos chacales dicen-a proposición de ese delincuente, Irurzun-, que toda persona se presume culpable, hasta que se demuestre su inocencia.
Como la fuerza es el derecho de las bestias, en el terreno donde la razón no existe, han optado por hacer caso omiso a la razón. 47 millones y medio de personas están a disposición de esta materia fecal corporizada -que no son otra cosa, estos cortesanos, jueces y fiscales-; todos podemos ser procesados, por ningún delito; todos podemos ser encarcelados, por ningún delito (como ya ocurrió durante los cuatro años de macrismo).
Con el agravante de que, en un estado de excepción -o de incertidumbre, como el actual-, la moderación del primer magistrado hace que no haya amnistía alguna; ni demostrada -palmariamente-, la inocencia, ni con riesgo de muerte, ni ante la posibilidad de perder un miembro fundamental, como ocurre con una prócer y mártir, Milagro Sala, la mayor constructora y realizadora de la provincia de Jujuy, el imperio de un criminal de lesa humanidad (Bolivia), a contrapelo de la justicia y de la historia.
Todo tiene que ver con todo. Unos cometen los mas aberrantes delitos y otros, al callar y no accionar, son cómplices y partícipes necesarios. La naturalización y la total legalización de la deuda externa -y de otros delitos, no denunciados, judicialmente-, son hechos irrefutables de algunas conductas. No cualquier ciudadano está habilitado para amnistiar a nadie.
Se trata de la facultad de quien ejerce la primera magistratura de la Nación. Yo y miles de compatriotas, fuimos amnistiados por el Presidente Arturo Umberto Illia, quien derogó el Plan Conintes. Entonces, pude retornar a mi Patria, que no es de ellos. Si se indultara a la máxima representante del pueblo, en base a las irregularidades y abusos cometidos, en contra de la justicia, del derecho y de su persona, ese pueblo estaría en libertad, para votar a quien prefiera y está a la vista a quien será. Todo tiene que ver con todo y los mismos que condenan a las especies y al planeta, a desaparecer, condenan a los argentinos a votar a los candidatos por ellos elegidos.
La única verdad es la realidad. Tal vez, el pueblo pueda tener la última palabra. De no ser así seguiremos sin vida, sin Patria y sin futuro. La conducta personal de cada uno, tendrá que ver con el futuro de todos. Somos tierra de libertadores; de mujeres gloriosas y hombres heróicos, como de niños que -junto a ellos-, supieron derrotar a los ingleses y reconquistar Buenos Aires, antes de liberar al continente.
Sin duda alguna no somos tierra de rufianes, ni de cipayos, aunque abunden. Hasta vale la pena perder la vida, para recuperar la de todos. ¡El 25 de mayo o nunca!
20 de mayo de 2023
Columnista invitado
Carlos Valle
Docente, economista, historiador, periodista y escritor. Enlace de la Resistencia (1956). Presidente de la Asociación de Periodistas Latinoamericanos (1965-1976). Decano de los periodistas de Radio Nacional. Sindicalista y asesor gremial y político (CGT hasta 1991). Exiliado en 1962.


