Un resumen a los 40 días de Milei.
La postura del gobierno en estas primeras jornadas ha sido particularmente extrema e intransigente, pero no es una postura irracional. Su proyecto reaccionario ultra liberal pretende provocar profundos cambios en nuestra organización socioeconómica. “Es una reconfiguración de la estructura del poder económico en Argentina”, afirmó con entusiasmo Sturzenegger a Bloomberg. Es porque saben que pasada le “luna de miel será creciente” la dificultad para implementarlo.
Saben que se está provocando una severa redistribución regresiva de los ingresos (el salario real cayó un 14 % en diciembre), y son conscientes de su debilidad estructural: carecen de una base social minimamente organizada, de estructura político partidaria capaz de ocupar los cargos públicos, y su participación en el poder legislativo es marcadamente minoritaria. Cuentan básicamente con el apoyo de sus votantes, aunque según los encuestólogos este empieza a decaer: del 56 % que obtuvieron en las elecciones a poco menos al 48 % hoy.
Los sectores dominantes, las grandes empresas nacionales y las trasnacionales, apoyan este proyecto como lo han hecho en todos los gobiernos similares: el Consejo Empresario Argentino fue quien organizó el plan económico de la dictadura genocida. El gobierno de Menem, y la convertibilidad que no fue más que una dolarización encubierta, también fue ordenado desde los dueños del país. El gobierno del Macri no fue otra cosa que “Argentina atendida por sus propios dueños”.
Saben que el tiempo para imponer su proyecto se consume rápidamente; por ello lo drástico del paquete inicial: híper devaluación, y la legislación de liberalización y desregulación de los mercados (el DNU 70/23 y la denominada ley ómnibus). Ni las movilizaciones callejeras -como los cacerolazos de los últimos días o la movilizacion de la CGT– parecen desalentar al Presidente.
La brutal devaluación del 118 %, sumada a la desregulación impuesta por el DNU ya provocaron una disparada inflacionaria, profundizando el deterioro salarial. A esto se sumó el proyecto de ley ómnibus, que por sus dimensiones parece más un tren de carga que un bondi.
Lo que se juega es la velocidad con la cual la gestión perderá apoyo social en los próximos meses. Se estima que la luna de miel finalizará como mucho a fines de febrero, incluso antes del fin del verano. Los reaccionarios pretenden utilizar este corto periodo de un trimestre para llevar adelante su reformateo del capitalismo argentino. Las características extremas de su plan aceleran los tiempos de desgaste del gobierno, tras lo cual su debilidad quedara aún más expuesta, y así su capacidad de gobernar.
Dinamitando la legalidad
Otro punto central en el plan de “reconfiguración” del capitalismo argentino lo constituyen las dos enormes normas legales cuya discusión ha quedado en el centro de la discusión política nacional.
Incluyen desde muy diversas desregulaciones económicas, la desarticulación de los derechos laborales, cambios en la ley de sociedades (para evadirte mejor), o la importación del sistema electoral anglosajón; hasta obligaciones para los jueces de “vestir toga negra y usar un martillo para abrir y cerrar las sesiones”.
Dijo Ignacio Fidanza: “la estrategia de salida del gobierno de lanzar dos mega normas que mezclan negociados, reformas necesarias, estupideces y debates de muy largo plazo, fue mala. Caputo y Barra comparten ese diagnóstico”.
El DNU contiene 366 artículos, y deroga 57 leyes, mientras el proyecto de ley ómnibus contiene 663 artículos, donde deroga 42 normas.
En resumen, el Estado se retira del mercado y quita derechos a los trabajadores, no regula ni los precios de los alimentos, ni las tasas de interés de las tarjetas de crédito, y hasta desaparece en cuestiones tan básicas como la salud; donde en estos pocos días medicamentos y atención privada de la salud han multiplicado sus precios.
Los precios, siempre los precios
Vía la desregulación / liberalización de los mercados el gobierno desarticuló la ya escasa capacidad de controlar los incrementos de precios. Tras la maxi devaluación más la liberación de los mercados, los incrementos superaron las expectativas del oficialismo, claramente tan excedido de ideología como carente de experiencia.
El incremento del índice de precios internos al por mayor (IPIM) hasta octubre 2023 exhibía un 7,1 % mensual promedio, en diciembre la devaluación (del 118 %) lo hizo escalar al 54 %, a la par que el índice de precios al consumidor (IPC) “solo” aumento un 25,5 %. Es claramente observable que existe un retraso en el traslado a precios de la devaluación, por lo cual es previsible que los incrementos mensuales permanezcan muy elevados por unos tiempo. Restan aún 3 o 4 de meses de muy alta inflación (más del 25 % mensual) solo para absorber el efecto de las medidas tomadas en diciembre.
Como si fuera poco se avanza raudamente en la eliminación de los subsidios a la energía y el transporte.
- Edenor y Edesur plantean tarifazos superiores al 60 % en las facturas finales, más una actualización mensual.
- Las gasíferas reclaman aumentos del 375 % al 700 %.
- El Gobierno propone aumentos de 250 % en el boleto de colectivo y tren,
A más tardar en marzo estará plenamente vigente el tarifazo producto de la eliminación de los subsidios a la electricidad, el gas y el transporte.
La política anti inflacionaria se basa en el “ancla salarial”, que la reducción se salarios reales haga caer la demanda y así controle los aumentos de precios. Parecieran no conocer la economia argentina: las pymes quebrarán y las grandes empresas exportarán su producción (en la medida de sus posibilidades), pero los precios no serán menores a los internacionales, y los salarios quedan reducidos a niveles zambianos. El Centro de Investigación y Formación de la CTA estima una pérdida de poder de compra en diciembre del 20,3 %.
En diciembre las ventas en todos los canales (hiper, chinos y barrios) de todo el país crecieron 1,4 por ciento, muy por debajo del 7,7 por ciento de alza que se dio en noviembre. En los barrios hubo un desplome de las ventas y en los híper cayeron a la mitad en torno a lo comercializado. Para enero esperan “números de desastre”. Fuentes del sector detallaron un desplome similar a la crisis del 2001.
Para el 2024, el REM, que elaboran las principales consultoras, con estimaciones bastantes favorables al oficialismo, prevé una inflación del 202 %, y una contracción económica del 2,7 %. La consultora Sarandí, más cercana al kirchnerismo, estima una inflación del 333 % y una caída del PBI del 4 %.
Sin política alguna de contención social la inflación generará una severa caída del consumo, y por tanto una significativa caída de la actividad económica. Obviamente las pequeñas y medianas empresas serán las víctimas de la caída en la demanda. Al observar las consecuencias sociales de la política de redistribución regresiva debe destacarse que las pyme son la principal fuente de ocupación, y su crisis afectará el nivel de empleo.
Lo esperable es una fuerte contracción económica, Probablemente más cercana al -11 % de 2002 que al – 2,7 % del REM. El presidente utilizó el término estanflación[1], que significa inflación mas estancamiento económico, mostrando que su expectativa para 2024 no es halagüeña, Lo esperado por todos los especialistas para este 2024 es alta inflación mas contracción económica, algunos incluso consideramos que muy fuerte, dada la política económica.
Acompañando estas medidas se decretó la no renovación de los contratos de trabajadores del Estado firmados después del 1° de enero de 2023, Además, se ordenó un “relevamiento exhaustivo” del personal contratado antes de esa fecha. lo que afecta a unos 7.000 trabajadores estatales. El recorte de ministerios fue de 18 a 9; de secretarías, de 106 a 54, y de subsecretarías, de 182 a 140.
Además, se instruyó la reorganización de todas las áreas, con el objetivo de disminución del personal, no se estableció por escrito el objetivo, pero se lo estima en una reducción del 30 %.
Financiamiento
Luego del default del 2002 nuestro pais siempre tuvo una difícil relación con el sector financiero trasnacional. La cancelación de la deuda con el FMI que efectuara Néstor Kirchner en 2005 no cambio la situación, nunca se recuperó el acceso al financiamiento privado voluntario, aunque solo era necesario para refinanciar vencimientos.
El 2016, un gobierno “pro mercado” recuperó el financiamiento, y su liberalización financiera solo facilitó la fuga, en dos años agotó el crédito privado externo y debió recurrir al FMI por nada menos que U$S 46.000 millones. La deuda generada en 2018 es un lastre que ata a los gobiernos posteriores.
El actual gobierno reaccionario continúa pretendiendo la dolarización, pero para ello requiere reconvertir deudas del BCRA, además de una masa monetaria (varios miles de millones de U$S) para sustituir el circulante.
El mesadinerista que asumió la titularidad del ministerio de economía debía solucionar este problema, No solo no fue capaz, sino que gracias a la exitosa acción de la ministra de relaciones exteriores ahora debe obtener otra masa significativa. La discusión con China implica tener que devolverles en el corto plazo U$S 6.500 millones. Sin contar las oportunidades perdidas por el no ingreso al BRICS.
Conclusión
Es largo de discutir cómo fue posible que un fenómeno estrambótico, ganara las elecciones generales, y alcanzara la presidencia. Mas aun rodeado de un conjunto de jóvenes influencers, carentes de organización y de la pericia para administrar la cosa pública.
Lo concreto es que estos jóvenes inexpertos se impusieron con un plan “a todo o nada”, en el corto plazo, y toda indica que lo más probable es su rotundo fracaso, obtengan o no la aprobación de su reforma legal, por la severa recesión que están provocando.
Estos muchachos reaccionarios no reconocen el fenómeno básico (en el enfoque keynesiano) del multiplicador: ante un desequilibrio el mercado no lo reequilibra, sino que multiplica el efecto inicial. Provocada una severa caída de los salarios reales para reducir la demanda y así controlar los precios, como sostiene el plan oficial, lo que sucederá es que la recesión provocará quiebras y despidos que multiplicará la contracción económica.
Un gobierno como este, inexperto, carente de organizaciones sociales que lo defiendan tiene un futuro bastante complejo. Los influencers difícilmente podrán torcer el enojo social, y nuestra clase dominante ya empezó a evaluar alternativas.
Algunas versiones antojadizas ya mencionan a la vicepresidenta “Villacruel”. Entiendo que el apoyo del 55,7 % de los votos los obtuvo Milei y su discurso antisistema, y su traslado a la defensora de los genocidas difícilmente alcanzaría consenso, el problema de gobernabilidad de Milei ella lo enfrentaría multiplicado.
Según los comentaristas, CFK planteó que hay que dejarlo que se cocine solo; creo que habría que empezar a organizarse para que la sucesión no implique repetir el elevadísimo costo social de la salida de la convertibilidad.
Columnista invitado
Hugo Castro Pueyrredón
Licenciado en Economía en la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1993. Trabaja en la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación desde 2004 como asesor en temas económicos del Frente de Todos. Especializado en el rol del Estado en la economía, finanzas públicas y análisis presupuestario. Participa en la evaluación de diversos proyectos de inversión. Además, ejerce la docencia universitaria en la UBA desde los años ’90.
Nota
[1] Según la curva de Phillps, tradicional en la teoría económica inflación y crecimiento son antagónicos, por ello cuando ambos están juntos usan estanflación. Recesión económica e inflación requiere el uso de otro termino.


