Mientras el narcoterrorismo de Estado avanza, bregan por el libre uso de armas (EE. UU. es la demostración cabal de lo que ocurre con ello) y la dolarización, en todo el país continúa la muerte de niños , adultos mayores (AA. MM.) y de quienes no reciben su medicación: oncológicos y terminales.
Vinieron a matar -a mas de diez millones de personas- y lo están logrando, en tanto Martín Menem y una sarta de delincuentes y asesinos, sigue frenando el juicio político, como la propia CSJN -lo cual no extraña-. Los jubilados y pensionados, totalmente saqueados -en pos de una genocida búsqueda de un misterioso superávit fiscal-, no solo no recuperan la tremenda pérdida de poder adquisitivo, sino que son víctimas de un “borrón y cuenta nueva”, dado que les darán un porcentaje de la supuesta inflación, a partir de este instante.
Nadie que razone puede creer en el porcentaje establecido por el INDEC, cuando los aumentos en alimentos, transportes, medicamentos, servicios y otros rubros, exceden el 100, 200 y 300 por ciento y ya en todos los hogares -de trabajadores e ingresos medios-, se han debido disminuir los nutrientes, a su mínima expresión. Además de muertos, este gobierno macabro quiere que nuestros niños no se desarrollen -mental y físicamente-, para entregar zombies y mano de obra barata a los invasores, para lo cual han ocupado nuestro país.
Decíamos ayer que nada podíamos esperar de este gobierno, que conforma la extranjería de nacidos en el país, que solo tienen oídos para sus amos del norte. Ya es en vano reclamar justicia en un país sin justicia, por lo cual solo esperamos, las mujeres y hombres del sector mas grande y con mayores carencias, que esta tortura y este saqueo terminen, mas temprano que tarde, ya que los argentinos hemos sido lanzados al precipicio y de no reaccionar, no habrá retorno.
Expresamos todo esto con dolor y amargura, pero la única verdad es la realidad y este vaciamiento y entrega, camino a la disolución nacional, es inédito, superando las catástrofes de Menem y Macri, en tiempo y forma. En tanto, el presidente viaja por el mundo realizando visitas íntimas y -por tanto-, privadas, dilapidando los fondos públicos, que dicen que no existen; ni para educación; ni para salud; ni para los comedores que proliferan, porque el hambre no espera.
Tampoco pueden esperar ni los enfermos oncológicos ni nosotros, los mayores, ni los niños, porque todo eso es genocidio; como barrer -como basura-, a quienes han puesto en situación de calle.
HASTA QUÉ PUNTO TRÁGICO HA LLEGADO UNA DE LAS MAYORES POTENCIAS DEL MUNDO. ¡ES HORA DE DECIR BASTA!!! ¡Y QUE NUNCA MAS SEA NUNCA MAS!.
17 de mayo de 2024
Las dificultades para construir el movimiento de unidad nacional, para salvar a la Patria y al pueblo, de la disolución nacional.
El hombre es lobo del hombre -decía ayer-, sintetizando que es su mayor enemigo; hoy, el avance del individualismo acrecienta el daño, en el momento mas crucial. Somos un grupo de solistas eximios que, al mezclar las partituras, entramos en el desconcierto que enloquece y confunde, quizá como nunca antes.
Nos hemos convertido en un símil de la torre de Babel, en beneficio del desastre que nos envuelve -a todos-. Algo ha hecho que -como nunca antes-, nos precipitáramos al abismo, sin salvarse uno, ni salvar -o auxiliar-, al otro; cuando, mas que nunca, la Patria es el otro y -para nuestra propia desgracia-, se actúe -sin remedio-, por contrario imperio. La aceptación de un verdadero “reversionismo” histórico, se constituyó en un pilar de esta triste disolución nacional, que pareciera inevitable; no porque un energúmeno (extranjero nacido en el país, como la mayoría de sus cómplices) siga detrás de ese objetivo.
La negación sistemática de lo que somos, es el virus de diseño de nuestra propia desaparición. Resultó increíblemente simple hacer creer que el colonialismo salvaje que mató a doscientos millones de originarios, bajo la cruz y la espada, no era tal, sino que se trataba del despertar de un día de gloria. Luego, todos nuestros próceres, patriotas y mártires, eran detestables; en lugar de los verdaderos constructores de una nueva y gloriosa Nación, “eran hijos del diablo” y tenían todos los defectos y contras, que pueda tener un ser humano.
Lo dejamos pasar cuando deberíamos -todos- tomar a la historia como la ciencia que es el investigar, con documentos absolutamente reales, no con las falsificaciones de documentos históricos, cometidos por famosos “historiadores”, condenados por la justicia, pero que -sin embargo-, lograron crear miles de seguidores, muchos de los cuales repetían, en sus escritos, todas las infamias imaginadas por el personaje.
La ausencia de interés hizo que taladraran nuestra propia condición humana; por ello, muchos millones de extranjeros dejaron de serlo, al habitar nuestro suelo y coexistir con nuestra gente. Muchos de sus sucesores actuaron al revés; nacieron acá, pero odiaron al país y a su pueblo; hoy están en el poder; una verdadera desgracia, a la que no somos ajenos, pues carecemos de memoria y hacemos poco uso del oficio de pensar; contaba -hace poco-, la reflexión de un comandante de prefectura, el cual se disculpaba por no haberme escuchado en su momento.
“Hace mas de ocho años, percibía 4 mil dólares mensuales; tenía un grado mucho menor; el costo de la vida -con relación a hoy-, era infinitamente inferior; a todo el mundo le rendía la plata y era común que adultos mayores -como mi vieja-, pudieran viajar y conocer el mundo; comprarse una casa y/o un vehículo; no te imaginás cuanto me arrepiento”.
Claro, para colmo, los “pseudo peronistas” hablan de la década ganada, pero la verdad -única realidad-, nos muestra que se trató de doce años y medio de felicidad del pueblo y de grandeza de la Patria; en tanto, los economistas “en serio”, nos muestran -todos los días-, en que tiempo se vivió mejor; solo se trata de ejercitar la memoria y pensar -aunque sea de vez en cuando-.
Lo hago por vocación y amor a mis hermanos y a mi Patria, ya que no hay otra manera de revisar -científicamente-, la historia y me asombro -a diario-, al verificar la inmensidad de nuestra gran historia y la dimensión de las figuras -casi todas-, con sus claroscuros -como me decía Perón, que era tan amante como yo de nuestra existencia como país-. Porque todo tiene que ver con todo, nos pasa lo que nos pasa, mientras muchos -encarnizadamente-, gritan -en radio y TV-, contra lo mejor de las jóvenes generaciones, que enfrentan, con capacidad y coraje, a la extranjería que ocupa el país, de la cual no hablan y a la cual promueven.
Cuando volvamos a enorgullecernos -todos-, de la gloriosa Patria en que hemos sido paridos; en sus grandes y en su historia; cuando el pueblo vuelva a creer en el pueblo, habremos de salvarnos; si no es mas temprano que tarde, será muy tarde.
Pensemos mas en nuestros hijos y en los que vendrán -no como meros individualistas-, para lograr salvarnos -todos-; solo el de la unidad nacional, es el camino; basta de enfrentamientos inútiles, entre iguales. NUESTRA PATRIA; NUESTRA HISTORIA Y NUESTROS HEROES Y MARTIRES (ENTRE ELLOS, LOS DE MALVINAS, HOY VILIPENDIADOS), NOS LO DEMANDAN.
20 de mayo de 2024 (somos de mayo, pensemos como revolucionarios)
Columnista invitado
Carlos Valle
Docente, economista, historiador, periodista y escritor. Enlace de la Resistencia (1956). Presidente de la Asociación de Periodistas Latinoamericanos (1965-1976). Decano de los periodistas de Radio Nacional. Sindicalista y asesor gremial y político (CGT hasta 1991). Exiliado en 1962.


