Encuentro
Nos hemos encontrado
en la parte más dulce
de la palabra tiempo.
Desde donde naciste
como una cosa rosada
y creciste de pronto
hasta donde te sorprendieron mis ojos.
Y hoy vamos de la mano
y somos casi una metáfora
entre los seres, las cosas y los signos
que simbolizan nuestro tiempo.
A continuar la dulce obra
que otros amantes comenzaron
a sorprender a muchos,
desplegando gestos
y realizando hazañas
que tan sólo la más audaz
imaginación de nuestros mayores
hubiera podido elaborar.
Y no te asusten lo grandotas
que puedan sonar estas palabras.
Yo te invito
a emprender un nuevo mundo
con río y sin arañas…
Perdóname que en la hora de los besos
que en medio de la dichosa primavera
incurra en tan grave comentario.
Ya que creo esencial y duradero
mirar hoy a lo profundo,
seleccionar imperativos.
Te miro como a la otra mitad
de los seres que pueblan el planeta
y yo, la otra parte que venía
buscador del origen y los sueños
y nos encontramos,
te cruzaste en mi camino,
chocamos, nos enredamos
con palabras entrecortadas
y caricias, fundimos nuestros rumbos,
nuestros cuerpos
con iguales cantidades de cariño.
Y hoy vamos de la mano
y somos casi una metáfora.
A completar la dulce obra
que otros amantes comenzaron.
Amar, jugar, hacer de todo,
sacarse lo mejor desde la panza
exprimir el jugo de la vida
hasta dejar un rastro sorprendente.
Para eso nos hemos encontrado
en la parte más tierna
de la palabra tiempo…
Monumento a vos
Seguramente
algún lugar dejé sin revisar
¡es tan grande el universo!
En algún punto
del tiempo o el espacio
se me escapa algún resquicio.
¿Habré mirado bien,
por encima y por debajo
de todos los planetas?
La verdad es que no fui tan lejos.
Pero todos los jardines
del barrio he visitado
y cientos de miles de paisajes,
tarjetas postales, folletos de turismo,
revistas de decoración
buscaba,
buscaba la ubicuidad mejor,
el sitio más lindo
en donde deponer,
algo tan largo y tan querido.
Tu delicada estatua.
La que por eternidades pequeñitas
se fusionó a mis brazos
para no ser sino,
una vivencia de alegría y magia.
Hablo de tu escultura
de su cúpula con hebras
que cuelgan en mechones y caricias.
De sus costados suavecitos,
el bajorrelieve oscuro
musgosidad y poesía…
Y hablo flaca de un lugar
donde el porte que recorta tu figura
luzca en esplendor todos sus planos.
De un marco adecuado a tu sonrisa
de un pedestal para continuar tus pies
que jugaron conmigo entre cobijas.
Porque la estatua, digo vos…
¡Ah…! ¿Pensaste en un monumento,
en bronces, en mármoles, cinceles…?
No, no era eso,
no tengo manos con suficiente amor
para repetir todas tus líneas.
La estatua eras vos, se me ocurría.
Un monumento sí
pero con labios y sonidos vivos.
¿Y el lugar?
ahora se me antoja,
como cuando hace unos veranos
Éramos dos adultos
jugando como niños,
y adolescentes naturales
buscábamos el verde y solos
en la intimidad de un parque
rodamos enredados,
aplazamos hojas y ramitas.
Vos quedaste como adormecida
devuelta hacia un paisaje de basalto.
La estatua eras vos
se me ocurría
y el lugar es ese.
se llama césped, risa, tréboles.
¿Habré mirado bien
debajo de todos los planetas?
Periplo feliz
Viajar, volar, navegar
ser peregrino.
Flotar sobre tu espuma
bajo los rayos candentes de la noche.
Caminar…
Desde la turbulencia de tu pelo
hacia las zonas apacibles de tu cuerpo
escuchando telúricos latidos
el suspiro cósmico,
la cálida brisa de tu aliento.
Con manos paulatinas
voy suavizando tus formas circulares
en tanto los dos vamos creciendo
en tierna tentación de odio
hasta frotarnos piel a piel
y diente húmedo
con los ojos eclipsados
de sopor hambriento.
Retorno al paisaje de tu cuello
y paso entre colinas temblorosas.
En desordenadas hebras
los rayos castaños se derraman
por los cuatro costados de tu rostro.
Magia de tu fuego,
el sol esta debajo
y desde él parten tus piernas
que me superan y se adhieren
como un felino envuelto en porcelana.
Soy ya viajero incansable
explorador proclive
a los embrujos de tu geografía
y no temo a los sonidos
y rugidos de tu selva,
no me asustan precipicios o caídas.
Pero mas allá de esos peligros
de los abismos repentinos y las olas,
mas allá de las uñas
que tus arcos disparan a mi espalda
están los manantiales subterráneos
cavidades de humedad y penumbra
donde me asfixias, donde me ahogas
en centrífugos vaivenes.
Y cuando acelerado
en el bogar de mis remos
ingreso como en un chisporroteo
a un jardín de exuberantes maravillas
elefantes de cristal, ciudades perdidas,
fragmentos de culturas
y pétalos exóticos
Es cuando la noche, el tiempo estallan
El amor ya tiene nombre, edad, tamaño
yo he llegado a la meta de mi viaje
y entonces te descubro en plena luz,
aquí también llegaste, terminaba
tu periplo, tu aventura…
De pronto se acaban los paisajes
se esfuman las palmeras y los siglos
y quedás vos,
simplemente muchacha
una chica de barrio
vulgarmente trigueña
maravillosamente desnuda.
Columnista invitado
Avelino
Avelino Domínguez es recitador, poeta, dibujante y fileteador. Miembro fundador y primer presidente de la “Asociación de Escritores Independientes Quipus”. Actualmente es vicepresidente del Círculo de Poetas de la Ciudad de Boulogne, Buenos Aires y Cónsul en San Isidro del Movimiento Poetas del Mundo. En 1995 publicó con el seudónimo de “Avelino” el poemario Los Verbos Conjugosos Editorial Argenta Sarlep, que fuera presentado en Casa de Mendoza en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ha publicado cuatro poemarios y participado como poeta e ilustrador en catorce antologías publicadas por el Círculo de Poetas de Boulogne. Ha colaborado en tres antologías publicadas por editorial Dunken. También en la antología trilingüe “Senda Poética” editada en Chile por el movimiento Poetas del Mundo, además de en otras tantas editadas en distintas localidades y provincias argentinas. Y es coautor junto a otros siete sobrevivientes de la dictadura del libro No Nos Pudieron publicado por Acercándonos Ediciones, Buenos Aires, Argentina. Difunde también sus trabajos en el formato de video-poemas en su canal de youtube; @videosdeavelino


