El mundo fue y será una porquería ya lo sé, en el ’91, y en el 2000 también…
Allá va la vida, cambalache repetido hasta el hartazgo, en un año que terminó en la agenda del cronista abruptamente allá por julio, para comenzar nuevamente quién sabe cuando… pero que aún así no pudo abstraerse de las barbaridades que se vieron, oyeron y comentaron.
Allá fueron los marines para empezar el año en paz, a lucir su modelito estival CHEMICAL WAR, y ya que estaba imponer un poquito de libertad importada a los “pobres” árabes, que el único mal que hicieron en su vida fue descubrir el petróleo en sus tierras.

Y bueno, un punto estratégico es un punto estratégico, y después de todo, si uno no se broncea bien en verano… ¿me quieren decir cómo se hace para lucir un tostado bien parejito en primavera, así el cholulaje autóctono, siempre a contramano de la historia los viva como si fueran Stallone o Schwazzenneger de gira?
¡Encima ni las trolas hicieron guita, porque la fraterna competencia gratuita las dejó como Tarzán, en bolas y a los gritos!
Bueno viejo, los tiempos cambian. Si no pregúntenle a Mc Carty cómo hoy se cortaría las venas con una balalaika al no tener más el negocio del cuco de la bolsa en sus manos. ¡Después de provocar el pánico por tantos años que reíte de Stephen King, ya no existe más el monstruo que se come a los niños crudos! La U.R.S.S es occidental y cristiana. Q.E.P.D.
¡Grande la C.I.A.! Los rusos se destrozan entre sí como gato en bolsa. ¡Que viva el zar!
¿Quién será el heredero del imperio?
No se pierdan el próximo capítulo de “Los buenos siempre ganan”.
Rusia es occidental y cristiana, lo parió…
¡Como la Pantera Videla, que todos los días sale a correr tranquilito por Palermo de 7 a 8 de la mañana! Ocurre que éste si es un hombre fuerte de espíritu, no como ese ex-diputado Augusto Conte, que de puro depresivo nomás se va a volar la tapa de los sesos en unos días.
¿A usted le parece, tanto tiempo jorobando con eso de los derechos humanos para terminar de esta manera? ¡Brase visto!
Mi abuelita me decía -¡Dios te va a castigar!- cuando me portaba mal. Pero parece que Dios anda con mucho laburo o está mirando siempre para otro lado.
¡Mire si será jodida la cosa que ya ni los fantasmas vienen como antes!
¡Ni treinta mil juntos sirven para tirar de las sábanas del General por las noches!
El sistema es corrupto dice el intelectual, el obrero, el comerciante.
¡Tanto delincuente libre y Maradona en cana!
Es inútil la lucha, dicen derrotados quienes invariablemente son mayoría.
Parece que la ciudadanía argentina se hubiera fumado un porro gigante y allá fuera… esta todo bien, no pasa una.
No, si el espíritu combativo se evaporó en las nubes de ceniza del volcán Hudson, o en las nubes de Úbeda del marqués de Saadi, que como los malos de la película, siempre zafa. Si no es por estar en su feudo, siempre habrá un fuero nacional para protegerlo de tanto moco realizado.
¡Los guionistas de Patán y el sucio Pierre tendrían que pasar unas vacaciones en Argentina, para darle un poco de letra a sus personajes!
Y sobre llovido mojado, no alcanzaba con que todo estuviera tácitamente dicho. Había que reafirmarlo, y la dirigencia sindical, con Barrionuevo a la cabeza, dio el ejemplo.
Sincero si los hay, con su “nadie hace plata trabajando”, dio por tierra con todo sobreentendido posible. Si esto no es sinceridad, la sinceridad… ¿dónde está?
¡Se han perdido tantas cosas por el camino! Si hasta hemos perdido el famoso ingenio popular. Fíjese si no, Doña Rosa: ¿cómo se sentiría don Jorge Rafael I si todos los días, mientras corre por Palermo, se le pusieran a la par cinco o seis personas que solamente se limitaran a trotar a su lado, girando la cabeza cada tanto para mirarlo a los ojos?
Todos los días, las diez o veinte cuadras que corre por día…
O que cuando sale en auto, dos o tres Citröen 2CV verdes lo sigan continuamente…
¿Paranoia del hombre? Y…. en algo andará.
Bahh, no son tantos treinta mil, no vale la pena hacerse problemas.
Y llegado el caso, los culpables ya se refugiarán en algún país bananero con nueva identidad, que dentro de 40 años dará a luz la verdad sobre sus crímenes cuando Banania pertenezca al primer mundo. ¡Y entonces se la verán con nosotros!
¡Tendrás derecho a un juicio justo, Billie!
¡Y a un indulto presidencial!
Entonces, si está todo bien, vayamos a las fronteras. Si no hay laburo en Buenos Aires, siempre habrá una inteligente planificación para desmasificar el periodístico “conurbano” migrando al interior.
Entre las buenas alternativas de este año, se podía ir a pelar ovejas cenicientas a la Patagonia, o presentarse como expertos limpiadores de pingüinos en Punta Tombo.
¿Te acordás cuando hace unos años decías una boludez y te mandaban a peinar pingüinos? Sin duda era una visión futurista.
Pero la revolución productiva avanza, y día a día las propuestas laborales crecen. Solamente que para acceder a ellas siempre, indefectiblemente, debemos ser peones de mantenimiento listos a reparar las cagadas de quienes deciden por nosotros nuestro destino.
Pero… ¿que pasó este año? “Pasa nada, men”.
El sur también existe. Pero allá sí que están jodidas las cosas…
¡Hasta las ballenas se suicidan! Si, 409 ballenas depresivas tuvieron tanta prensa como los pueblitos cordilleranos a los que un mes antes había tapado la ceniza volcánica. Pero hoy, a las ballenas, a los pueblitos, a la gente ¿Se los tragó la tierra? No macho, el pasado no vende.
“La memoria es esencial para los pueblos, porque al mirar atrás no vuelven a cometer los errores del pasado” prologaba Serrat el espectáculo de Zupay y Abrevaya “Memoria del pueblo”.
Y al pie de la letra cumplimos con la consigna del visionario catalán, corriendo nuevamente a comprar- deme-dos, o sacando visa para Miami. ¡Ahora importando fina merde francesa, o arrabalera shit yanki! ¡Si ya ni siquiera nuestros queridos soretes cotizan en el mercado nacional!
“Por favor, no me tapes el sol” contestó Diógenes al emperador Alejandro desde su barril cuando este le concedió:”Pídeme lo que quieras”. Digo yo… ¿dónde catzo hay 30 millones de barriles?
Entonces, viendo tanta sin razón que nos rodea, llega el momento en que uno se pregunta ¿quién tiene la verdad?
¿Será acaso ese pibe Martín Redrado, yuppie reimportado por obra y gracia del todopoderoso visir Al-Cavallo, al mando de la bolsa de Buenos Aires; o el pibe Diego Maradona, más allá del bien y del mal, tan castigado por la famosa mano negra?
¿O quizás sea ese pibe de la esquina que junta cartones todo el día para venderlos y matar el hambre de sus dos o tres negritos, guardando un par, los más polenta, para emparchar el techo de su rancho?
¿Quién disfruta más de su verdad, quién experimenta los intensos orgasmos de ser el dueño de la verdad?
Hay que tener las cosas muy claras para determinarlo, no dejarse llevar por el monstruoso aparato montado en base al estudio de las necesidades del hombre, para crear al hombre nuevas necesidades.
¿Que debe privar entonces, la razón o la inteligencia?
Pongo el video y veo a los casi simios de “La guerra del fuego”, aquella película de Annaud, tan primitivos, tan patéticamente simples, pero mucho más puros en su esencia que miles de humanos que pululamos sobre la tierra, y me pregunto ¿me quieren decir para qué mierda descubrieron el fuego? ¿Por qué extraña ley el conocimiento trae aparejada la complejidad del pensamiento que obliga al ser humano a ser cada vez más vulnerable a sus propios fantasmas?
-¡Yo ya no sé qué hacer con todo el tiempo que me falta!- decía Corrales, cangureando a lo loco, salto va, salto viene, desde las páginas de Carne picada del turco Asís.
-¡Yo ya no sé qué hacer con todo el tiempo que me sobra!- decía Corrales tirado en el catre de la pensión, mirando el techo melancólico, después que las neuronas se le fueron de vacaciones al carajo. ¡Pobre Corrales! Terminó de chaleco, pidiendo por favor volver a ser un zángano de casa al trabajo-del trabajo a casa, por no saber bancarse la libertad de su mente, a contramano de la sociedad.
¡Allá está, allá va!
Es el feliz iletrado que no tiene más que pensar en que la factura del gas vence mañana… ¡o que Boquita juega el domingo! Deprimirse porque el aguinaldo se cobra el mes que viene y no este, o filosofar que siempre que llovió paró.
En fin… aquí cierra el cronista su réquiem para el año que fue, cansado de mirar sin ver, y de ver sin mirar; de ilusionarse con que a lo mejor, algún fin de año será distinto.
Que algún día los medios tal vez informen: “Señora, si en los comercios no consigue agua lavandina de primera marca, el hipoclorito de sodio, vulgo cloro, sumado a la célebre H2O, es la mismísima y famosísima Agua Lavandina”.
Enero de 1992

Columnista invitado
Juan Rozz
Historietista, guionista, cuentista, escritor. Columnista en Revista TUHUMOR, edición digital, colaborador en NAC & POP Red Nacional y Popular de Noticias. Autor del libro “Historias de Desaparecidos y Aparecidos”, Acercándonos Ediciones. Creador de “El Caburé Peña de Historietistas” y “El Caburé – Cooperativa Editorial”. Creador, productor radial y columnista de “Gorilas en La Plaza” – EfeEmeUnydos. Colaborador en “Rebrote de la Historieta Argentina”. Colaborador en “Web Guerrillero” – Periódico Digital Internacional. Colaborador en “Museo de la Palabra” – Fundación César Egidio Serrano.













