
Nuestra responsabilidad es muy grande. En primer lugar porque hacemos periodismo desde hace más de 41 años, en televisión, radio, gráfica e internet. En segundo término -de un listado de razones cuyo discernimiento excede el motivo de estas líneas- porque la hegemonía mediática nos miente a todos en todos sus espacios todo el tiempo. Por la plata baila el mono, dicen en el barrio. De tal cosa se trata, para lo que resulta pertinente desarmar las trampas.
Pero los jugosos pautados que reciben los oligopolios trasnacionales de la palabra son una parte más de lo sistémico. El Poder real vela por el cuidado del proyecto demoliberal al marcarle el paso a la creación de sentido, que es aquello para lo que invierte tiempo y recursos, con denuedo y de sol a sol. Es tan intolerable que nosotros tratamos de hacer nuestro aporte en contrario. Ante operaciones y noticias falsas hemos de sostener los datos reales, que pueden comprobarse.
Seleccionamos a nuestros entrevistados minuciosamente, teniendo como punto de partida la honestidad intelectual de cada quien. Eso de sostener con el cuerpo lo que mencionan los conceptos. eso de hacerse cargo aunque no se ajuste -muchas veces- a lo que desearíamos. Con Nicolás González y Ricardo Kon vamos trazando las perspectivas de un deber ser, porque aunque este sea un tiempo de demoliciones, seguimos pensando que hay que darle siempre oportunidades a la búsqueda de la verdad.













