
“Subsecretario de Porno y Justicia
“EXCLUSIVO | EL OTRO accedió a fotografías de contenido sexual explícito tomadas en el despacho que Marcelo D’Agostino tenía a metros de Alfredo Cornejo, su amigo íntimo y gobernador de Mendoza. El exsubsecretario de Justicia está imputado por amenazas coactivas en contexto de violencia de género y tenencia ilegal de arma de guerra. Además, la expareja del funcionario radical lo denunció por violaciones y lesiones reiteradas.
“En más de diez años de trabajo periodístico hemos sostenido una regla que en esta investigación adquiere una importancia especial: preservar el secreto de las fuentes reservadas y evitar la difusión de imágenes, rasgos físicos o información que puedan exponer innecesariamente a las víctimas de cualquier forma de violencia de género, incluida la violencia digital o telemática prevista en la Ley Olimpia N° 27.736.
“Por eso publicaremos únicamente los fragmentos visuales necesarios para acreditar hechos de indudable interés público. Eliminamos las imágenes de desnudez y dejamos, en su lugar, las siluetas en el contexto exacto en que las mujeres fueron fotografiadas.

“Una fuente calificada del Ministerio de Seguridad nos entregó un archivo digital con numerosos documentos oficiales y fotografías vinculadas a la causa penal que el 10 de abril pasado se inició contra Marcelo D’Agostino. Su expareja lo acusó por presunta comisión de los delitos de “abuso sexual con acceso carnal, lesiones leves y graves reiteradas, amenazas coactivas reiteradas, coacción reiterada y violencia de género en todas sus modalidades”.
“Entre el cúmulo de información que recibimos, decidimos comenzar por un grupo de fotografías de varias mujeres, total o parcialmente desnudas, enviadas a otras personas desde plataformas digitales del propio D’Agostino. El resto del material será publicado a medida que podamos chequearlo exhaustivamente.
“Parte de las fotografías incluidas en esta nota se tomaron en el despacho que D’Agostino ocupó durante años como subsecretario de Justicia, en el cuerpo central del tercer piso de la Casa de Gobierno de Mendoza, a metros de la oficina de Alfredo Cornejo.
“Llegamos a esa conclusión después de reunir imágenes de esa oficina registradas en distintos momentos, entre ellas selfies del propio D’Agostino y fotografías de reuniones de trabajo, y contrastarlas, una por una, con el material de contenido sexual que recibimos.
“A plena luz del día
“Una mujer completamente desnuda posa sobre la tapa de vidrio del escritorio de D’Agostino, sentada al lado de unas carpetas apiladas. Detrás se ve un ventanal con cortinas marrones abiertas de par en par y sujetas con telas a izquierda y derecha del marco. Debajo de la abertura, hay una mesita auxiliar con portarretratos.
“Buscamos el mismo sector en las fotografías de trabajo de D’Agostino. Allí volvieron a aparecer el ventanal, el cortinado y el mueble de madera tallada con patas torneadas, sobre el que descansaban los portarretratos, todos en la misma disposición espacial.
“Uno de esos marcos aportó un detalle adicional. En las imágenes del despacho contiene una fotografía institucional de dos hombres vestidos formalmente, uno de ellos con una banda ceremonial cruzada sobre el torso. En la fotografía íntima, pese a la menor resolución, el mismo portarretrato ocupa el mismo sitio y conserva una composición interior compatible. La identificación del ambiente no depende de ese detalle, pero el marco se suma a una secuencia de coincidencias mucho más amplia.
“Otro grupo de imágenes nos permitió avanzar hacia un segundo sector. Allí aparecen una puerta de madera, una pizarra blanca enmarcada, un perchero de pie ubicado delante de ella, varios cuadros o diplomas y otra abertura hacia la derecha. Uno de los materiales sexuales reproduce esa misma configuración desde una perspectiva diferente.
“La comparación se sostenía en la disposición conjunta. Puertas, pizarra, perchero, cuadros y abertura mantenían entre sí el mismo orden, proximidades semejantes y una geometría compatible con el ambiente donde D’Agostino trabajaba.
“Seguimos hacia otro costado de la oficina. Allí encontramos una planta de gran porte —aparentemente un palo de Brasil— junto al escritorio, varios diplomas en la pared, una puerta de madera, un sillón con tapizado negro y el piso de parquet tradicional, compuesto por piezas rectangulares orientadas en sentidos alternados.
“Esos elementos vuelven a aparecer en la toma de otra mujer, observados desde otro ángulo, junto con el borde trabajado del gran escritorio de madera.
“Una cuarta imagen permitió completar la reconstrucción. La mujer aparece frente al ventanal y detrás vuelven a distinguirse las rejillas de climatización, el marco metálico de la abertura y el lateral del escritorio. Las fotografías laborales de D’Agostino muestran ese mismo mueble desde otros ángulos y permiten reconocer su borde ornamentado y la cubierta de vidrio.
“A esa altura habíamos dejado de comparar objetos aislados. Con la ayuda de un software de diseño tridimensional reconstruimos distintos sectores del mismo despacho: el ventanal, las cortinas, el sistema de climatización y los portarretratos en un extremo; la pizarra, el perchero, las puertas y los cuadros en otro; la planta, los diplomas, el mobiliario y el parquet hacia un lateral. El escritorio aparecía desde distintos ángulos y conectaba todas esas escenas.
“Las fotografías explícitas reproducían la geografía interna del despacho de Marcelo D’Agostino en la Casa de Gobierno.
“Machos Alfa
“Cruzamos los archivos digitales aportados por nuestra fuente reservada con testimonios registrados por EL OTRO y documentos judiciales. Ese cruce nos permitió demostrar que D’Agostino compartió imágenes de mujeres desnudas desde su celular.
“Los testigos coincidieron en mencionar que él frecuentaba un grupo de varones autodenominado Machos Alfa y que, dentro de ese “círculo de pajeros” —según la propia calificación de una fuente—, el exfuncionario mostraba fotografías de mujeres “como si se trataran de trofeos de caza”.
“Algunas de esas reuniones habrían tenido lugar en la residencia oficial del gobernador.
“La referencia también aparece en la denuncia penal presentada el 10 de abril por la expareja de D’Agostino y difundida posteriormente en internet por un portal de noticias.
““Él —por D’Agostino— me relataba que integraba un grupo de almuerzos sabatinos que según sus dichos eran en la residencia oficial del Gobierno de Mendoza y que a esos encuentros asistían personas de relevancia político-institucional”, relató la denunciante. “Según lo que él mismo me manifestaba, en ese grupo y con pleno conocimiento de su proceder en el plano personal, lo apodaban ‘Raúl’, en alusión a un personaje de la serie española Machos Alfa. Él me transmitía ese apodo como una forma de alarde, destacando la imagen que su círculo tenía de él y reforzando una autoidentificación asociada al ejercicio de poder y la dominación en sus relaciones interpersonales”.

“Radiografía de los JPEG
“La comparación con las fotografías de la Casa de Gobierno nos había permitido identificar el lugar donde fueron tomadas. Faltaba examinar los propios archivos y determinar si presentaban señales evidentes de manipulación digital.
“Las copias que recibimos habían pasado por procesos posteriores de exportación o redimensionamiento y ya no conservaban metadatos EXIF suficientes para conocer directamente el modelo del teléfono, la fecha exacta de captura o eventuales coordenadas GPS. Cinco de los archivos examinados presentaban, además, una huella de codificación prácticamente idéntica, compatible con un mismo procedimiento de exportación.
“En términos simples, las copias habían perdido información que podía haber revelado la fecha, el lugar o el teléfono utilizado. Cinco de ellas, además, parecían haber pasado por un mismo proceso de exportación. Nada de eso, por sí solo, indicaba que las imágenes hubieran sido alteradas.
“El examen estructural de los JPEG, que es el formato de archivo de las imágenes recibidas, tampoco reveló anomalías evidentes compatibles con una composición simple mediante fotomontaje. Los archivos tienen cierres correctos, no contienen segundas imágenes incrustadas ni conservan estructuras de capas que permitan sostener que las escenas fueron armadas superponiendo fotografías, ni que se haya utilizado inteligencia artificial para producirlas, tampoco editores como Photoshop para alterarlas.
“El procesamiento posterior impide reconstruir toda la historia digital de esas imágenes y establecer, solo mediante los metadatos conservados, el dispositivo o la fecha de cada toma. Por eso apoyamos la verificación en dos vías independientes: el análisis técnico de los archivos y la comparación de su contenido con fotografías conocidas del despacho.
“Esas huellas digitales de las fotos podían haber desaparecido. Sin embargo, la disposición física de la habitación seguía allí.
“A pasitos de Cornejo
“D’Agostino ocupó la Subsecretaría de Justicia desde el comienzo de la primera gobernación de Alfredo Cornejo y permaneció en el área durante aproximadamente una década, atravesando la administración de Rodolfo Suarez y el regreso de Cornejo al Poder Ejecutivo.
“Durante esos años integró el Consejo de la Magistratura, cumplió funciones de enlace entre el Gobierno y distintas áreas del sistema judicial y llegó a presidir, a nivel nacional, el Foro Federal de Consejos de la Magistratura y Jurados de Enjuiciamiento de la Argentina (Fofecma).
“Permaneció en el cargo hasta el 10 de abril de 2026, cuando presentó su renuncia después de que tomara estado público la denuncia penal formulada por su expareja. Cornejo aceptó ese mismo día su salida del Gobierno mediante el Decreto 684.
“Dejó entonces el despacho Porno, desde el cual uno de los funcionarios con mayor continuidad en la política judicial mendocina operó sobre jueces y fiscales.
“Intocable
“Anabel Molina se hizo famosa en Mendoza en 2003, cuando fue elegida Reina Nacional de la Vendimia. Dos años después conoció a Marcelo D’Agostino, con quien se casó a fines de 2007. Tuvieron una hija en 2010 y se separaron a comienzos de 2013.
“Además de reina, Molina es hoy jueza laboral. Cornejo la propuso para ese cargo el 8 de octubre de 2025 y, veinte días después, el Senado prestó acuerdo para su designación.
“D’Agostino, entonces subsecretario de Justicia y exmarido de la postulante, dijo abstenerse de intervenir en el proceso. Ante las sospechas de favoritismo que circularon públicamente, el Gobierno sostuvo que la designación respondía solo a los méritos de la candidata.
“En ese contexto reflotaron viejos rumores sobre presuntos episodios de violencia misógina de D’Agostino contra Molina durante el noviazgo y el matrimonio. En ámbitos periodísticos y redes sociales llegó incluso a circular la versión de que el ascenso judicial de la abogada formaba parte de un supuesto pacto de silencio con el subsecretario de Justicia.
“Fuentes judiciales señalaron la semana pasada a EL OTRO que Molina había tomado conocimiento de esas versiones, que las negó frente a colegas en Tribunales y que decidió no responder públicamente “a las mentiras”, pese a haber recibido consultas periodísticas sobre el tema.
“En los mismos tribunales, otra expareja de D’Agostino sí realizó una presentación penal contra el exsubsecretario. En abril pasado lo denunció por abuso sexual con acceso carnal, lesiones leves y graves reiteradas, amenazas coactivas, coacción y distintas modalidades de violencia de género.
“El escrito reconstruye una relación desarrollada entre 2021 y 2024 y sostiene que después continuaron hechos de hostigamiento. Dentro de ese relato, la denunciante atribuyó al entonces funcionario la utilización de sus vínculos políticos, judiciales y policiales como herramienta de intimidación. Según su presentación, D’Agostino se describía como una persona “intocable” y aludía a su capacidad de influencia sobre jueces, fiscales y fuerzas de seguridad.
“Pese a los gravísimos términos de la denuncia, la fiscala Valeria Bottini, titular de la Fiscalía de Instrucción Nº 22 de la Unidad Fiscal de Violencia de Género, no hizo lugar al pedido de la víctima para que se secuestrara el celular de D’Agostino y todos los dispositivos electrónicos en los que habría pruebas que incriminarían al denunciado y personas vinculadas a él.
“Parte de lo que aún no buscó la Justicia en el celular oficial Samsung Galaxy S22, modelo SM-S901E, que el Gobierno le proporcionó a D’Agostino, lo encontró EL OTRO gracias al aporte clave de un funcionario del Ministerio de Seguridad.
“Mientras tanto, la denuncia por violaciones y lesiones reiteradas sigue su trámite judicial, con el exsubsecretario gozando de absoluta libertad. Nada ni nadie le impide salir de la provincia. De hecho, el pasado 17 de septiembre fue grabado por las cámaras de seguridad de la sala de espera de embarque del Aeropuerto Internacional de Mendoza. ¿Qué vuelo esperaba? Todavía no lo sabemos. Ninguna autoridad aeroportuaria quiso informar a EL OTRO cuál era su destino.
“Certificado de buena conducta
“Entre los antecedentes penales donde aparece el apellido D’Agostino está el expediente N°14.734/17, iniciado a partir de una denuncia por lesiones presentada por una mujer con la que había mantenido una relación afectiva.
“Según pudo reconstruir EL OTRO, el vínculo había comenzado cuando él tenía 43 años y ella 17 o 18. Dos o tres años después —los testimonios no son exactos— la joven trabajaba en la Casa de Gobierno bajo las órdenes del subsecretario de Justicia.
“El 28 de junio de 2017, alrededor de las 17.45, la mujer estaba en la Casa de Gobierno cuando D’Agostino advirtió que lo grababa con su teléfono celular. Había empezado a registrar algunas conversaciones porque, según declaró, mantenían desde hacía tiempo “una relación hostil de trabajo”, durante la cual el entonces subsecretario tenía “ciertas conductas agresivas” y “abusa de poder”.
“Cuando descubrió la grabación, siempre de acuerdo con la denuncia, D’Agostino “me arrebató el teléfono de la mano con fuerza”. La joven salió al pasillo y le pidió varias veces que se lo devolviera. Cuando el funcionario dejó el celular sobre una mesa, volvió a entrar a la oficina para recuperarlo y retirar sus pertenencias.
“Fue entonces cuando, según su declaración, D’Agostino “se paró delante de la puerta para no dejarme salir”. Comenzaron a forcejear; la trabajadora bloqueó la puerta con un pie para evitar que se cerrara y finalmente consiguió salir “haciendo mucha fuerza con mi cuerpo”.
“La denunciante explicó que el vínculo laboral había sido hostil desde que empezó a trabajar allí, diez meses antes, y que la situación se había agravado durante los dos meses previos. También declaró que conocía a D’Agostino “desde siempre” porque era amigo de su familia y que un año antes él le había propuesto trabajar como su secretaria.
“Agregó que su jefe mantenía “un trato hostil con las otras dos chicas que trabajan conmigo” y que “él miente intentando generar conflictos entre nosotras”.
“Como consecuencia del episodio, la denunciante dijo tener “un rasguñón en la mano derecha”. Esa misma noche, la fiscal Mónica Romero dejó constancia en un acta de un rasguño de un centímetro en el dorso de la mano y de un enrojecimiento de tres centímetros en la palma, y ordenó que las lesiones fueran fotografiadas.

“Al día siguiente, D’Agostino se presentó espontáneamente en la Fiscalía. Admitió haberle quitado el teléfono para comprobar si lo estaba grabando, aunque negó haber ejercido violencia: “en ningún momento hubo ningún tipo de golpe, de manotón, de empujón”.
“Dos días después de la denuncia, la joven manifestó que no quería continuar con la causa. El 26 de julio de 2017, a pedido de la fiscal Romero, la conjueza Érica Sánchez sobreseyó a D’Agostino al considerar que la conducta investigada “no encuentra adecuación en el delito de Lesiones Leves”, luego de que el Cuerpo Médico Forense, que la examinó 48 horas después del hecho, no las encontrara. La resolución también descartó que el episodio encuadrara como violencia de género.
“La causa se resolvió en 28 días.






















“Elotro.com.ar
“Negro Nasif
“28 de setiembre de 2026”.
Foto: Marcelo D´Agostino | Foto: Legislatura de Mendoza; de contexto, D´Agostino en su despacho durante una reunión de trabajo; de contexto, D´Agostino en su despacho durante una reunión de trabajo; de contexto, despacho de D´Agostino; en el celular, D´Agostino, Andrés Lombardi (actual presidente de la Cámara de Diputados), Alfredo Cornejo y Pablo Sarale (máximo responsable de la pauta oficial); en el celular: Lombardi, Lisandro Nieri (actual diputado nacional), D´Agostino y Néstor Majul (actual secretario de Articulación Federal en el Ministerio de Seguridad de la Nación); de contexto, D´Agostino en su despacho. Al fondo se puede ver el Memorial de la Bandera del Ejército de Los Andes; de contexto: D´Agostino en su despacho durante una reunión de trabajo; Alfredo Cornejo y Marcelo D´Agostino; D´Agostino, Dalmiro Garay (actual presidente de la Suprema Corte de Justicia) y Cornejo; Anabel Molina, exesposa de D´Agostino y actual jueza laboral; Legislatura de Mendoza; D´Agostino, Gianni Venier, Dalmiro Garay y Alejandro Jofré (exsubsecretario de Trabajo condenado en 2023 por abusos sexuales reiterados); La causa avanzó inicialmente sobre una parte de los hechos. D’Agostino fue imputado el 23 de abril por amenazas coactivas en contexto de violencia de género y tenencia ilegal de un arma de guerra que apareció durante un registro policial en su casa del barrio privado Dalvian; El tirador tenía una pistola semiautomática Bersa Mini Thunder 9, calibre 9×19 mm, con municiones de punta hueca, cuya portación civil se encuentra prohibida. La credencial de tenencia del arma estaba en un cajón, aunque vencida; ilustrativa, Arma similar a la que le secuestraron a D´Agostino; Poder Judicial de Mendoza; de contexto, D´Agostino en su despacho; Poder Judicial de Mendoza













