Me desperté de madrugada para estudiar… A una hora absolutamente impropia le mandé un mensaje a Gracielita Rodríguez, “La Chilindrina”, para enviarle la invitación al encuentro de adultos mayores en el Hospital de las Grutas… antes de llamar al taxi, estuve viendo unos videos sobre las elecciones de Brasil.
Había estado en un bajón total por el resultado… suponía, imaginaba el dolor tan agudo y profundo de tantos…
No había terminado el trabajo práctico de literatura…

Resulta que el traductor de inglés era ese primer novio… que era novio de mi prima… que, si era hija de un altísimo oficial del ejército, Aldo Battaglini, mi primer novio también lo sería. Doy por supuesto ahora, porque así son las castas militares… pares inter pares.
Esa vez, mientras Aldo me traducía directamente leyendo el texto en inglés con esa pronunciación perfecta que hace que me resulte absolutamente ridículo eso de los cursos de inglés en 9 días que me llegan al celu y que los miro recordando ese fluido inglés que hace que yo suponga que para hacer un viaje para el país de los ancestros lo tienen que organizar las universidades nacionales… la de turismo de Neuquén, con traductores que entiendan cultura, historia, modismos.
Porque yo me imagino si no, como en Les Luthiers…
Are you English? I not speak English, I speak Spanish… o algo así…
Como la que fue la directora de la Dante Alighieri para toda la Patagonia… la esposa del geólogo que hace años viene explicando los porqués de la fragilidad del acantilado grutense… mi amiga, Gracielita Rodríguez, cuando venía a enseñarme italiano y creo que la última vez fue cuando la siguió Angelé y se kedó. Como yo no sabía si era ella o él, le puse Angelé, por su mirada tierna… hasta que Gastón, el vecino de enfrente simplemente le miró de costado y me dijo “es perra”. Obviamente en esos temas nunca estuve… yo le miré sus ojazos tiernos… supongo que por eso me detuve en el análisis del Juan Moreira, por su perro, el cacique…
Eso me demuestra que tengo que seguir analizando el texto… y saludar a la Gubyta, Susana y Romina por el día de l@s psicólog@s
Me había despertado para seguir estudiando “Juan Moreira” para la clase de hoy cuando me vino ese sueño profundo de la mosca tsé-tsé…
Era por el tema de la operación del Papa… ¿Por qué no intentan durante una semana, diez días, lo que habrían hecho en el Hospital Tornú, antes de los antibióticos? Se curaban con té de cebolla con limón y miel… una cebolla cortadita por el mismo paciente, mejor si es una cebolla morada… meditando kién podría kerer que … porque el Papa ha sido el firme defensor de la paz, enfrentándose al presi de EE. UU. claramente…
Una operación desvitaliza… porque el tema del pulmón es la tristeza… recordaría a Ceferino Namuncurá, el santito de la Patagonia… y durante ese tiempo… unos diez días, que el Papa tome agua de mar, una parte de buena agua de mar isotónica con jugo de limón.
Porque resulta que en el sueño recordé cuando estaba encerrada en la pieza de la U20 y me llevaban a un lugar donde estaba el jefe ojos de serpiente, a quien volví a ver una vez en Las Grutas… era el esposo de una amiga que estaba vendiendo su libro de psicografías. Era un libro muy hermoso, con esas psicografías que parecían las de…
Nos fuimos charlando al mar… me contó que su esposo era psikiatra naval. Obviamente no le dije nada de mi historia.
Y cuando regresábamos, estaba su esposo, el de los ojos de serpiente, con su hijo, un adolescente que ella me había contado que tenía problemas psi. Ella tenía otro libro que me regaló, De Bariloche y donde, en la contratapa, decía que era comisario. No puedo encontrar ahora esos libros… la limpieza de la censura de mi biblioteca es así… desaparece lo realmente importante…
Volví a revisar mis libros y no están… a ella la vi una vez, creo que debe haber sido en Canal (á) o en la tele pública, presentando su libro de psicografías, que realmente eran muy bellas.
Ella buscó el otro libro, el de Bariloche, y no la volví a ver.
El tema es que ese día estaba Tehia, que había kedado tomando sol más arriba del chabón y su hijo. Y ella escuchó cómo le decía al pibe.
-Ahí viene la loca de tu madre, con otra pirada como ella-.
Recordé la vez que en la U20 me llevaron donde estaba el médico jefe, el ojos de serpiente y otro, rubio, flakito. Me llevaron a un lugar, ahí, al lado de esa oficinita, donde me pusieron un montón de cablecitos en la cabeza, con algo que parecía un imán. Ellos miraban un aparato, como un televisor, y comentaban algo en voz baja.
Después me llevan a otro lugar y siento del flakito la misma corriente de atracción que había sentido hace años con mi primer novio… que era de Bariloche y una vez me había traído una cajita con los chocolates más ricos… era la época en que vivía con mis padres, en los primeros años de la universidad. Con él íbamos a los conciertos y a tomar té con limón y un tostado de jamón y keso en una confitería muy linda que estaba frente a la Biblioteca Rivadavia de Bahía Blanca en los años en que yo estaba en la más absoluta estratósfera, estudiando las primeras materias de la universidad.
Se me hace un lío con las fechas… tal vez 1969 y 1970, porque yo entré a la universidad en 1969. Y conocía muy bien la biblioteca porque era una lectora asidua… Tal vez haya sido mi primer novio antes de la universidad, en los últimos años de secundaria…
Porque cuando mis padres ya estaban en Buenos Aires, yo estaba preparando una monografía para la materia “historia del antiguo oriente”. No la había rendido porque el requisito previo para su aprobación era esa monografía. Yo había elegido el tema de Akenatón y la revolución religiosa de Tell el-Amarna. Tenía unos siete u ocho textos para estudiar y uno de ellos estaba en inglés, lenguaje que jamás banké.
Era cuando mis padres vivían cerca de la vieja biblioteca nacional. Y allí iba a buscar esos libros y hacer las fichas manuscritas de las citas textuales. Tal vez lo recordé por ese tema del examen de literatura, con las citas de Martín Fierro y de Juan Moreira…
Y me kedaba ese texto de unas ocho páginas en inglés…
Lo consulté con mamá.
-¿Y por qué no vas a ver a tus primas, las hijas de Maxi…?-.
Maximiliano Costa era mi tío y padrino. Había ido al curso de un año en EE. UU. y después a Panamá. Era cuando yo ignoraba por completo qué aprendían los jefes militares en Panamá.
Mi padrino había sido jefe del batallón de Bahía Blanca y había fallecido de peritonitis en el hospital militar… en la época de los azules y los colorados…
Pero una vez habíamos ido a su casa de Buenos Aires, al regreso de su viaje de EE. UU. Vivían en un bellísimo caserón cerca del Northlands School, donde mis primas estudiaban el Bachillerato Internacional (IB World School). Y yo les había preguntado si desfilaban, como lo había visto, con las polleritas de uniforme y…
El tío nos llevó a ver las diapositivas del viaje… todo sobre el asesinato de Kennedy. Y las imágenes de los hijitos con su mamá en el larguísimo desfile en el que se llevaba el féretro de Kennedy.
El tío y la tía Laura nos mostraron el lavaplatos, un aparato enorme que después me pareció que era el que tenía la tía Nilda Dennes de Costa, la viuda del tío Marcelo Costa, el otro hermano de mamá, que había sido juez en lo contencioso-administrativo en Concepción del Uruguay y Concordia… En su depto. de Concordia, porque era lo mismo… había que sacar los restos de comida primero, y después acomodar los platos en un lado y los vasos y las copas…
La tía Nilda me había contado lo difícil que había sido para el tío Marcelo en la época de los militares, las presiones que recibía y lo justo que era. Y no se dejaba presionar. Y así había fallecido…
El tema fue que una vez, ya en democracia, yo había visto por la tele al General Balza y me pareció reconocer a mi padrino. El General Balza decía que había estado en Perú en un cargo de…

Supuse que en realidad no habría fallecido, sino que lo habrían enviado a la clandestinidad para la represión, de acuerdo con los cursos antisubversivos de Panamá. Porque allí estaba “la escuela de las américas” donde los franceses de “La Batalla de Argel”, como mostró la película, enseñaban los terribles métodos de tortura.
Resulta que, en vez de la monografía de Akhenatón y el texto en inglés, fui a visitar a mis primas, que vivían en Bahía Blanca. Yo no las había visto desde esa vez en que habíamos ido a su casa, que estaba en Campo de Mayo, diría, cerca de la Quinta Presidencial, antes del fallecimiento de mi padrino. Les conté sobre el tema de la traducción del inglés y que mamá me había dicho que ellas estudiaban ese idioma desde niñas.
-Quien sabe muy bien inglés es el novio de Marianita-, diría. De una de mis primas, Mariana o María Laura Costa… y me pasaron su dirección. Vivía en un cuartito arriba de una terraza. Y mi gran sorpresa fue encontrar a mi primer novio…
Nos habíamos despedido la vez que habíamos ido al parke y me kiso dar un beso. Yo me había enojado… ¿Qué te creés que soy? Aún hoy me conmueve recordarme lo ingenua que era en ese tiempo… creo que fue después de ver la peli del general que se enamora de una gitana… “Elvira Madigan”. Esa peli me había conmovido profundamente… y al final le había dicho que ese era un tema de no recuerdo si de Chopin o de Mozart. Y él me había mostrado tamborileando en la mesa de la confitería frente a la biblioteca cuando fuimos a tomar el té con limón y el tostado después de la peli, y yo estaba en un error. Y nunca olvidé cómo, mientras tarareaba, sus dedos tocaban en la mesa los sonidos…
Ayer vinieron a solucionar el tema del inodoro y de la pileta del baño tapados. Había venido el muchacho recomendado por Dorita… porque Cristóbal, mi vecino de la vuelta, el papá de Cristhian, viudo de mi amiga Cristina Amarilla que falleció por cáncer. Ella era la directora de la escuela rural donde sueltan a los cóndores… una docente con tanto amor por su profesión que la conocí casi al llegar… y se jubiló por estrés postraumático. Como Cristhian me había contado que ella tenía muchos libros, una vez cuando estábamos en la biblioteca del centro de jubilados, la invité a participar de nuestra kerida biblio.
Vino después a visitarme y me trajo unas plantitas de su huerta.
No kiero saber absolutamente nada de libros…
-A mí me pasó lo mismo. Durante años no pude ni sikiera volver a leer- le conté.
-Pero ¿qué le pasó, Cristina, si usted tenía esa vocación docente tan linda?-.
Yo sabía cuánto había luchado por esa escuelita de verano de la zona sur rionegrina. Porque cuando llegó a la escuela, estaba en un abandono total; me había contado… le habían quitado todos los calefactores y era una heladera para los niños que iban a estudiar a esa escuela hogar.
-Yo trabajé muchos años en una escuelita rural… y la solución es una cooperadora integrada por la propia comunidad. Ponga un aviso en la radio para solicitar colaboración. O pedirla a los padrinos de las escuelas rurales-.
-No corresponde- me había contestado esa vez. Tengo que seguir la vía jerárkica y solicitar a…
Después la volví a ver algunas veces… ya había solucionado el tema de los calefactores…
Como era donde se hacía la hermosa ceremonia de la suelta de los cóndores en libertad… creo que era en Sierra Pailemán. Supuse que los problemas de la escuelita los solucionarían los ecologistas que venían a esa ceremonia del día de la primavera, más o menos, a la que nunca pude asistir. Porque parecía que solo iban los conocidos y amigos de…
Con una hermosa ceremonia ancestral del pueblo mapuche, como a la que fuimos akí en el primer o segundo año en que me radiké akí…
El Lonco Jacinto de Patagones había organizado la ceremonia esa vez… y habíamos tenido unos días previos de explicación.
Jacinto trabajaba en el hospital de Viedma en salud mental, nos contó. Cuando pasó la peli del antropólogo que muestra cómo una paciente de salud mental es devuelta a su comunidad.
Como siempre, los nombres los recordaré luego… porque yo estaba tejiendo mis medias con lana hilada y las cinco agujas de madera de esa peli. Y cuando le conté de mi vecina de 25 Viejo, que estaba encerrada en su habitación y que después fue abusada por el padre, que después se ahorcó colgándose de un árbol y la chola tuvo una niña que fue cuidada con mucho amor por su abuela…pero la chola siguió encerrada hasta que yo le expliqué a mi vecina que si ella hacía los trámites por discapacidad le correspondería una pensión por cuidarla. Y entonces suponía que esa pobre víctima podría salir de su encierro, que para ella era una jaula. Porque mi vecina decía que a veces se escapaba y gritaba en las noches de luna llena, y que los hermanos tenían que ir a buscarla.
Cuando conté la historia de la chola después de ver esa peli de la paciente devuelta a su comunidad, el lonco me miró y me dijo que las agujas de tejer cortaban la comunicación.
Entonces lo miré y me pareció reconocerlo como el que había estado en la U20 con el doc. Ojos de serpiente.
Dejé de tejer. Pero después, cuando vine a casa, buské mi huso de hilar lana y me puse a hilar para seguir con el grupo que venía de todos lados para la hermosa ceremonia.

Cuando aparecí con el huso, Jacinto me miró y otra vez me pareció ver a quien había estado en la U20 cuando me borraron absolutamente todas las neuronas con esas drogas, psi. En solo tres meses… fui cobayo de experimentación con drogas psi que después pasan al mercado de las drogas ilegales para que haya un borrón de neuronas bien planificado…
Cuando se lo conté al Beto, el artesano esposo de Suyhai me dijo:
-Lucía, ¿cuándo viste un lonco mapuche rubión?-.

Columnista invitada
Lucía Isabel Briones Costa
“Mi pecado fue terrible: quise llenar de estrellas el corazón de los hombres” decía el poeta… Desde los lejanos años de estudiante del profesorado en Historia en la Universidad Nacional del Sur, dediqué mi vida a la educación. En los tiempos previos a la dictadura de 1976 enseñaba en una vieja aula de la Facultad de Agronomía el bachillerato de adultos, tarea compartida con los compañeros, casi todos presos políticos después en Bahía Blanca. Cuando era rector Remus Tetu se hizo una razzia contra docentes, no docentes y estudiantes, especialmente contra los alumnos de Humanidades, Sociología y Economía. Estaba terminando mi carrera, cursando las últimas materias cuando fui detenida y puesta a disposición del PEN, el Poder Ejecutivo de la Nación, durante tres años y tres meses, hasta diciembre de 1978. Estuve en las cárceles de Villa Floresta, Olmos, Devoto y los tres últimos meses en la U20, la cárcel dentro del Hospital Borda, donde un prolijo tratamiento con drogas psiquiátricas hizo borrar totalmente mi memoria. Así me dejaron en libertad, diciéndole a mi padre: “Su hija es irrecuperable, será un vegetal hasta el día de su muerte. Que Dios les de la Santa Resignación”. Gracias a haber encontrado la ayuda adecuada pude recuperar, poco a poco, la razón perdida. Y me fui a La Pampa, donde fui docente de escuelas primarias y secundarias en la pequeña localidad de 25 de Mayo y en el Terciario de Formación Docente de Catriel, Río Negro. Recién en 1997, pude terminar mi profesorado en la Universidad del Comahue, para cuando mis compañeras de promoción de la Universidad del Sur ya estaban por jubilarse. Luego comencé la maestría en Historia Latinoamericana de los siglos XIX y XX, la cual se interrumpió cuando la Universidad no podía pagar a los docentes, varios doctores en Historia. En ese tiempo de docente rural comencé a escribir narrativa, tarea que continué al jubilarme en el bello mar de Las Grutas, en Río Negro. Seguí escribiendo con la alegría de dar un legado en su educación a mis hijas: la mayor psicóloga y la menor, maestra y profesora de Historia, ambas egresadas también de la Universidad del Comahue.













