
“Cárcel de Magdalena
“Cinco mujeres detenidas fueron torturadas y dos de ellas abusadas sexualmente
“Golpizas, submarino húmedo, gas pimienta a la cara y abuso sexual fueron perpetrados por agentes del Servicio Penitenciario Bonaerense. La Comisión Provincial por la Memoria entrevistó a las mujeres y realizó la denuncia penal y administrativa.
“El 3 de junio pasado en la cárcel de Magdalena no hubo celebración del Ni Una Menos para las mujeres detenidas, porque sus guardias encontraron una perversa manera de someterlas y vejarlas. “Besame las botas”, le ordenaba la jefa del Penal, Daiana Balmaceda, a una de las víctimas. La mujer estaba arrodillada, semidesnuda y rodeada de agentes masculinos del Grupo de Intervención ante Emergencias (GIE) en una celda. Primero le sumergieron varias veces la cabeza dentro de una bacha llena de agua, aplicando la práctica de tortura conocida como submarino húmedo, y cada vez que ella se negaba a besar las botas, le pegaban, la escupían o le apoyaban la escopeta en las partes íntimas de su cuerpo. Luego le rompieron la ropa interior y la abusaron sexualmente varios agentes cuatro veces. Cuando terminaron, le hicieron firmar un papel bajo amenaza de repetir las torturas.
““Los hechos de torturas y abuso sexual ocurridos y denunciados en la Unidad 51 de Magdalena muestran la crueldad y violencia penitenciaria de manera descarnada. Atrocidades cometidas por varias personas, muchas de ellas autoridades, solo pueden entenderse desde la sistematicidad de prácticas institucionales que suelen ser naturalizadas y avaladas por un poder judicial que, como en este caso, obstaculiza la intervención de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) que intenta como Mecanismo Local de Prevención de la Tortura que se investiguen y sancionen estás conductas delictivas”, dijo a Página/12 Roberto Cipriano García, secretario ejecutivo e integrante de la CPM.
““Las autoridades penitenciarias y el juzgado de ejecución de La Plata intervinieron rápidamente, y fueron desplazadas las y los responsables. Esperamos que ahora se lleve a cabo una investigación adecuada a los protocolos internacionales y locales vigentes, y se sancione penal y administrativamente a los autores y partícipes del hecho, que contaron también con la complicidad de personal de salud que no revisó o lo hizo superficialmente a las víctimas de estos hechos”, agregó.
“Un informe del mismo 3 de junio, firmado por la enfermera Raquel Boccardo, refiere que “al momento del examen físico (la detenida) no presenta lesiones visibles de reciente data”. Sin embargo, los equipos de la CPM y los peritajes constataron lesiones evidentes. Al día siguiente, cuando la CPM la entrevistó, la detenida seguía en esa celda; no le habían llevado comida ni había sido evaluada por personal médico ni por profesionales de salud mental. El organismo se hizo presente en la Unidad luego de recibir una denuncia sobre golpes, torturas y abuso sexual. Esa mujer no tuvo asistencia psicológica e intentó suicidarse.
“Según la reconstrucción de los hechos, a partir de una pelea un grupo de penitenciarios ingresó a uno de los pabellones de la planta alta arrojando gas pimienta y encerró a las mujeres en las celdas. Las víctimas entrevistadas recordaron que ese grupo estaba conformado por la jefa Balmaceda, quien dirigía el operativo, la subjefa de apellido Villafañe, otra agente de apellido Toledo y al menos 5 agentes masculinos del GIE. Luego de la represión, y encerradas ya en sus celdas, quisieron revisarlas y les exigieron que se desnudaran frente al personal masculino del GIE. Ante la negativa de obedecer, les arrojaron gas pimienta en la cara, las sacaron a golpes y las llevaron a distintos espacios de la Unidad. Pasaron varias horas en las que fueron sometidas a golpes, torturas y abuso. A la mañana siguiente, tres de las víctimas fueron trasladadas a otras cárceles. Sus elementos personales habían sido rotos por los penitenciarios, quienes además los mezclaron con basura.
“Cinco víctimas
“Otra de ellas fue entrevistada en la Unidad 61 de Melchor Romero. Contó que fue llevada a los golpes hasta el sector de escuela, y en un aula la arrodillaron. Balmaceda también le pidió que le bese las botas, como a la anterior. La ahorcaron, le golpearon la cabeza contra el piso y le rompieron la ropa. En el piso también abusaron de ella. La dejaron atada de pies y manos en el aula, sobre un colchón lleno de gas pimienta que le dificultaba respirar. Desde ahí, le contó a la enfermera que había sido golpeada por los penitenciarios. “Para que aprendas que estás en Magdalena”, le dijo la enfermera, que solo la miró y se negó a atenderla. A ella también le rompieron la ropa, y encontró su teléfono sin chip y basura entre sus cosas.
“La CPM aportó estos dos testimonios a la denuncia penal realizada ante la fiscalía 11 de La Plata de turno, a cargo de Álvaro Garganta. Luego, hizo una ampliación con el testimonio de las otras dos víctimas, que son coincidentes, y expresan el mismo carácter tortuoso y denigrante.
“Otra de las víctimas fue entrevistada en la Unidad 40 de Lomas de Zamora. Esta recordó que esa noche fueron encerradas en la celda del pabellón y las obligaron a desnudarse. Luego la sacaron arrastrada de los pelos y a los golpes hacia otra celda del sector de Separación del Área de Convivencia. En ese lugar fue reducida, arrojada al suelo y esposada. Sin poder moverse por la presión que ejercía un agente que le presionaba el cuerpo con un escudo, escuchó que Balmaceda le gritaba que debía besarle las botas y le decía: “Esta es mi Unidad, vos tenés que hacer lo que yo digo”.
“Lo que vino después fueron puñetazos y patadas sobre un colchón mojado. La dejaron en ropa interior durante más de 15 horas, sin agua, alimentos ni sanitarios hasta su traslado. Una médica y una enfermera sólo observaron las heridas sin examinarla físicamente, a pesar de las graves lesiones que tenía. Cuando recuperó sus pertenencias, se encontró con que gran parte de su ropa había sido cortada con tijeras y su teléfono estaba sin chip.
“La cuarta víctima fue reducida y esposada; mientras esto ocurría, escuchó a los agentes advertirse mutuamente para evitar que las cámaras registraran lo sucedido. “La llevaron a una celda de contención cercana al sector de sanidad, le ordenaron arrodillarse mirando hacia la pared mientras la pateaban en las piernas y Balmaceda le tiraba del pelo amenazándola para que no gritara. Luego la arrojaron boca abajo sobre el colchón impregnado de gas pimienta, le esposaron también los pies y colocaron un tirante uniendo las esposas de manos y pies, manteniéndola inmovilizada durante varias horas tirada boca abajo, sofocándose y ahogándose permanentemente por inhalar continuamente el gas pimienta. En algún momento le colocaron una media en la boca, lo que aumentó la sensación de asfixia. Cuando finalmente logró quitársela, pidió ir al baño, pero no se lo permitieron, por lo que terminó orinándose encima. Así permaneció por horas sin agua, alimentos ni poder ir al baño. También recibió su ropa y celular rotos”. Este es el relato publicado por la agencia Andar, de la CPM.
“Ella también fue entrevistada por otro equipo de la Comisión, al día siguiente en la unidad 54 de Florencio Varela. Nunca recibió atención médica pese a las lesiones sufridas y, al momento de la entrevista, continuaba con dolor en el cuello, las piernas y las costillas.
“Represión intramuros
“Por los hechos ocurridos y las condiciones de detención, el viernes 5 las mujeres que continuaban detenidas en la Unidad Penal 51 de Magdalena realizaron una protesta. El reclamo fue reprimido y, como consecuencia, una mujer sufrió una lesión en un ojo. Tras conocer este hecho, la CPM se hizo presente nuevamente en la cárcel. Cuando el equipo de monitoreo llegó al lugar, dos mujeres estaban convulsionando y más de 20 estaban conmocionadas por la represión y el temor a nuevas represalias.
“Las autoridades del Servicio Penitenciario y la Auditoría de Asuntos Internos intervinieron rápidamente, desafectaron a las y los agentes denunciados y continúan investigando otras responsabilidades de los miembros del GIE que actuaron encapuchados. También el juez de Ejecución de La Plata José Villafañe, se constituyó rápidamente en la unidad, entrevistando a las mujeres detenidas. Sin embargo, pese a la gravedad y contundencia de los hechos, las pruebas presentadas y a la larga legitimación de la CPM como particular damnificado en casos de violencia estatal, el titular del Juzgado de Garantías 4 de La Plata, Juan Pablo Masi, rechazó la presentación de la CPM por considerarla “prematura” para esta instancia del proceso judicial. La resolución, claramente violatoria de la ley nacional 26.827 que crea e implementa el Sistema Nacional de Prevención de la Tortura, del cual la CPM es parte como Mecanismo Local de Prevención de la Tortura de la provincia de Buenos Aires, fue apelada por el organismo.
“Pagina12.com.ar
“Adriana Meyer
“13 de junio de 2026”.













