Para poder centrarme, nada mejor que escuchar una de las clases de filosofía latinoamericana de Enrique Dussel.
Es la cuarta vez que lo escucho, porque tanta sapiencia es compleja de aprender… es como retroceder a esos tiempos de la Universidad del Sur con los mejores profes del país… para mantener el subsidio del total de seis materias del profesorado en historia debía aprobar cuatro con nota igual o mayor de siete, para tener derecho a la residencia en el barrio universitario y al comedor la exigencia era menor, de dos materias aprobadas para ser alumna regular. Y eso nos daba derecho a practicar gratis todos los deportes que había en Bahía Blanca, porque eran acuerdos con los clubes, y así también las artes: teníamos descuento para ir al teatro y los martes de cine universitario. Todo fue destruido por el último tiempo de Isabel Perón y el hachazo brutal de la dictadura.
Mañana es la audiencia pública… hay unos 168 expositores… está San Antonio Oeste lleno de policías y gendarmes… como hubo represión en la audiencia pública que se realizó en Sierra Grande, donde no dejaron entrar a los compañeros ambientalistas y sí a los fachos de la UOCRA, será cuestión de estar preparada… llevar abrigo, por el freskete y tejido por las largas horas…

“…hay un marco categorial que me permite descubrir la realidad…”, explica Enrique Dussel. Hay metadiscursos que derivan de este…
Eso es, en parte, lo que polemizamos con Silvio, economista de fuste, ex preso político de la UNS ’73.
Intentaba que comprendiera que el tema clave es el modelo de país que keremos… ¿Exportar gas, un bien no renovable, o tender a las energías limpias?
Y eso es lo importante… mientras que exportar el gas nos llevaría a estar como Bolivia, que por exportarlo se kedó sin gas para su propia población. El agua es vida. Y es lo más valioso para todos. Porque podemos prescindir de la nafta, pero necesitamos el agua para la alimentación. Por eso es vital.
Tal vez el tema sea que las dirigencias políticas son patriarcales. Por eso, parece que los cambios llegarán en el año verde. Las mujeres tenemos la urgencia del akí y ahora. Porque sabemos que la juventud es efímera y que los niños necesitan una buena alimentación desde el embarazo de sus madres. Y que un niño amado y cuidado será un adulto firme. Y la educación es la transmisión de saberes. Unos se transmiten en la escuela y otros en los encuentros como los talleres de telar mapuche… y cada zona tiene diferentes tejidos… yo sólo aprendí los del telar pampa, en mi pueblo, 25 de Mayo, en ese hermoso taller, a la hora de la siesta, cuando las mamás tenían tiempo porque sus hijos estaban en la escuela y el marido y los hombres mayores trabajaban. Pero las que eran sabias eran las jovencitas que habían aprendido de sus abuelitas a hacer bailar el huso como un trompo. Akí aprendí el telar mapuche, el telar parado, le decían. Porque lo llevaban enrollado en la montura del caballo y lo armaban al llegar a otro lugar… Pero están kiénes saben tejer el telar acostado del norte.
Ayer era la audiencia pública en defensa del golfo más azul del continente… a muchos le impidieron participar… hubo un operativo policial, de gendarmería y el ejército … los niños de la escuela vieron su patio lleno de uniformados, sin aviso previo… San Antonio Oeste es un pueblo de paz… y vaya a saber qué habrán supuesto… para entrar al albergue, había un control de varios retenes… varios lugares para entrar… y pasé por no sé cuántas acreditaciones… y varias requisas de mi mochila con los tejidos y las botellas de agua del mar con limón.
Llevaba escarapelas de forma de gota, tejidas al crochet, que puede ser una gota de agua pura o una lágrima, si la contaminan. En la larguísima espera, desde la hora 07,45 hasta las 20,00 terminé mis medias de lana hilada… Raquel tejía las escarapelas que fuimos regalando…
Me dio tanta tristeza ver el entusiasmo de tantos jóvenes con la posibilidad del gasoducto… en realidad no creo que vendrán las grandes inversiones del extranjero para esta obra, que pasaría por territorios ancestrales de los pueblos originarios, donde hay tesoros paleontológicos -y son recibidos con amor y respeto por cada comunidad- y arqueológicos y están los enterratorios de ancestros, que fueron devolviendo a su tierra los antropólogos del equipo de antropología forense del museo de La Plata y recibidos con amor y respeto en cada comunidad.
Se sentía la contención de la UOCRA con estos jóvenes… en el centro del amplio espacio, con diferentes sillas, nos ubicaron a los ambientalistas. En las primeras filas estaban los funcionarios, con sillas almohadilladas, al centro, las cómodas de metal, atrás, en sillas de madera, la UOCRA, que tenía un grupo a la entrada con bombos y tamboriles, en esa onda “murguera” que siempre me recuerda los corsos de Concordia, por el entusiasmo y la energía con ritmo popular. Pero todas las horas aturdieron a vecinos, ancianos y niños con autismo.
La audiencia pública sobre la contaminación petrolera había sido durísima. Éramos muy pocos los que logramos participar. A muchos, la sutil censura tecnológica les había impedido realizar el trámite. Llegamos a una ciudad sitiada, llena de uniformados de varias divisiones de la policía provincial, de la gendarmería y del ejército. Resulta que, como se realizaba en el albergue municipal, frente a la escuela primaria, los niños se habían asustado. Nadie había informado del operativo y entonces las maestras tuvieron que explicarles que era porque kerían contaminar, ensuciar el mar…
Había retenes policiales que nos dividían en grupos…en cada retén había que mostrar el DNI y a algunos nos revisaban la mochila. Obviamente fui una de las que tuvimos que mostrar el bolso del mate y la mochila con los tejidos de lanitas hiladas en diferentes tonos de marrón para las medias que tenía que terminar de tejer.
Yo llevaba las escarapelas con forma de agua que fuimos compartiendo con kienes kisieran una. Puede ser una gota de agua o una lágrima si no logramos salvar el mar. En el pullover peruano tenía una bella escarapelita con forma de flor que había tejido tiempo atrás, cuando el mar estaba tranki y en paz.
Otra vez me sentí “la ekeka”, como me decía la profe del magisterio de Catriel, por ese bolivianito lleno de bolsitos…
El tejido me permitió bancar las doce horas de espera de la audiencia… Había preparado tres botellitas de agua de mar con limón, tan sanadora. Es lo mejor para el estrés, aunque a veces, para recuperar la memoria no alcanza.
En la puerta estaban los bombos y tamboriles de la UOCRA aturdiendo a una ciudad siempre tranki, donde parece que nunca pasa nada.
Vine tan indignada de la audiencia pública… tantos repitiendo lo mismo. Cuando ya estaba todo acordado y las obras se iban realizando. Era una fantochada, un acto inútil, un como si…
Fuimos pocos los que explicamos por qué decimos que no a la contaminación del mar.
(tres testimonios tomados de la audiencia pública): https://www.youtube.com/watch?v=JJDFzruhBJE
Nada peor que fumar un cigarrillo de pésima calidad para comprender cómo son las cosas en la Argentina… resulta que no se consigue Parliament… y menos aún los cigarrillos importados que le traían de Ushuaia al viejo taxista… kiere decir que se exporta el buen tabaco y akí está bazofiez, carísima del tabaco de la peor calidad…
El cigarrillo es de tabaco, una planta sagrada de los navajos, pueblo originario del desierto de América del Norte, como la yerba, caà para los guaraníes, y la coca para los pueblos andinos.
—akì faltan kienes estudien la calidad, como hacen los enólogos mendocinos. Y les hagan juicio a quienes venden esto —comentaba con un vecino en el almacén de la esquina.
Entonces, es cuestión de ver el otro lado de las cosas…
Como Milei y Kaput han decidido vender Chapadmalal y Río Tercero, es cuestión de avisarles a kienes kieran hacer una patriada, como la de Evita que había hecho esos hermosos albergues para los niños del mundo… unas escuelas onda Montessori, Waldorf y salvar esos bellos espacios para lograr sacar adelante la educación… Como hay que restaurarlos, puede ser una excelente escuela de oficios. No conozco Chapadmalal, pero debe estar como cuando era la época de Evita. Tal vez hayan logrado restaurar uno o dos de esos venerables espacios, como en embalse del Río Tercero.
Mientras vayamos logrando que quienes tienen esas dietas de legisladores sigan el camino de Adorni, devolviendo la guita que tanto le hace falta al país.
Nada mejor que recordar lo que había propuesto la expresidenta de Filipinas… la guita que está en el extranjero que sea para pagar la deuda externa… y entonces lo que se produce aquí, sea para la deuda interna tan postergada. La guita que no regrese, a garpar a los buitres amigos de Kaput.
¿Dónde tienen su guita los Kaput & Compañía? ¿En qué paraísos fiscales? ¿la isla de Man, Islas Caymàn o Vìrgenes? ¿en oro, euros, dòlares y/o kryptos?

¿Cuánto deberán pagarle a cada inversor en las grutas los que permitieron se destroce la más bella playa del Atlántico, la California Somnolienta sur? ¿kiénes han puesto su firma para arruinar tanta belleza? ¿kiénes diseñaron esos gasoductos para llevar al extranjero un recurso no renovable como es el gas?
Mientras, aprovecho que aún puedo calentar la pava para el mate en la cocina de gas… porque después de exportarlo ya no habrá más para la Argentina…
Entre las leyes de la hojarasca sacaron el subsidio a las garrafas. Seguimos el camino de Bolivia, parece. ¿Se imaginan a los desesperados sin trabajo, sin calefacción y con hambre…? ¿Cómo está planificado seguir agujereando la Madre Tierra para extraer gas… y se contaminarán los ríos por la desprotección de las zonas periglaciares con cianuro por parte de las empresas mineras…? ¿Cómo va a ser el agua para la agricultura y la fruticultura? ¿Cuánto deberán pagar estas empresas a los productores de vinos de calidad premium?
Está todo cuantificado… si la empresa invirtió tanto y su rentabilidad es de… esto es lo que podrá exigir a cada funcionario que levantó la mano para votar estas leyes, y seguramente recibió por abajo otra guita para comprar esos autos alta gamma con los que llegan al congreso, mientras a los hospitales y universidades les dicen “no hay plata”… no hay vergüenza diría mi abuela…
Remedio Para Melancólicos
Y al día siguiente, 23 de mayo, la convocatoria fue al cabildazo con olla popular en la plaza de San Antonio Oeste. Había una colecta para lo que se necesitaba. Las lentejas ya cocidas eran lo más importante. Llevé una bolsita de arroz y había preguntado si era blanco o yamaní. Arroz blanco. Unas compañeras decían que era mejor llevarlo precocido.
—En las paellas grutenses, el arroz se pone al final para que no kede apelmazado —expliké. Pero ya todos saben que lo mío no es la cocina sino el tejido. Y llevé un recipiente con los tomates frizados como había aprendido de una sureña.
El guiso de lentejas con verduritas kedó rikísimo, bastante picantón. Pero sin arroz, porque había muchísimas lentejas. Se veían las ganas de comer esa delicia de kienes repitieron varios platos. En realidad, se usaron para servir los tenedores y las bandejitas de plástico de la audiencia, que estaban impecables. Y una olla inmensa tiznadísima en el fuego, donde se juntaron kiénes saben de dar de comer al hambriento.
De los árboles de la plaza colgaban las inmensas banderas que no se podían llevar a la audiencia, de distintos colores y letras.
(Multisectorial Golfo San Matías en Instagram: “¿Cómo se defiende el mar? Un dia después de la “audiencia” por un nuevo gasoducto para los buques de gas, nos juntamos en la plaza. Para compartir, charlar, organizarnos. ¡Si hay que resistir, a juntarse!)
Yo me senté junto a amigos de muchos años a tejer y dejé a otros la tarea de cebar el mate. Una adolescente con boina tenía unas bellas polainas rayadas de muchos colores. Se las había tejido una amiga de su abuelita.
—Si algún día ves otras así, serán de una copiona como yo —le dije. Supuse que ya estarían las hábiles tejedoras buscando esos restitos de lanas que siempre tenemos las artesanas textiles para multiplicar una moda etno folk.
Mis amigos de la unidad básica de San Antonio Oeste me estaban contando que habían estado acompañando a un pibe cuyo padre había fallecido en el hospital. Y para enterrarlo le cobraron dos millones de pesos, que no tenían. Habían pedido que les prestaran la guita y ahora pensaban en cómo devolver el préstamo.
—Vamos a hacer empanadas para juntar la guita—
En eso se acercaron dos niñas de unos diez o doce años, ofreciendo medias y paketes de agujas. Una rubiecita con la cara llena de granos me recordó a una vecinita del pueblo, que peleaba con la otra niña morena para venderme algo. Llegué a la solución salomónica de comprarles a las dos la misma cantidad de pesos. A una, los sobrecitos de agujas que siempre vienen bien. Y a la otra, unas bolsas para la basura.
—Son gitanos —dijeron por ahí.
—Así que sos gitano… ¿sabías que tienen una historia muuuy interesante? —le pregunté al pibe algo más grande que se había acercado con una caja de llaves tubo impecable que ofrecía a un docente flakísimo y que me mostró.
—Yo le compraré a las niñas—le expliké…porque una de mis hijas nació el día del himno internacional del pueblo gitano, el Gelem Gelem.
—A ver, dígame la historia del pueblo gitano.
—Tengo un libro muy interesante que le voy a pasar a mi amiga de la unidad básica. Porque en la feria del libro de Catriel se lo compré a un maestro de música gitano que enseñaba a hacer instrumentos musicales a partir de cartón reciclado.
El muchacho se paró enfrente mío, con ese aire prepotente de los alumnos terribluses.
—¡Cuénteme a mí la historia del pueblo gitano!
—Es un pueblo muy libre… desde hace miles de años recorre el mundo. Y cuando en algún lugar no los aceptaban, subían a sus carromatos y se iban a otro pueblo cantando libres. Porque siempre amaron la libertad. —¿Y sabes qué hacían? Se sacudían el polvo de sus sandalias, como hizo Jesús, y seguían su camino.
Recordaba esas historias docentes de los alumnos terribluses gitanos, calé, a decir verdad, alumnos imposibles. Porque les dijeron que las escuelas no servían para nada. La única escuela es la de la calle… y ya sabemos lo que es la calle, la guita del “pasesito”, el matoneo del más fuerte…
Me hubiera gustado mostrarle este video “Gelem Gelem homenaje al pueblo gitano” https://share.google/ycokblikazwj2yjki
En el piso de la plaza, estaban pintando una rayuela ambiental kienes kisieran ponerse con los pinceles y pinturas…
Fui a saludar a unos amigos, mientras se cocinaba el guiso… un pibe me preguntó el porqué de esa bandera con la estrella de ocho puntas.
—Para el feng shui es como para todos los pueblos originarios…el este, es la casa del sol naciente, lo que keremos que sea lo nuevo… el oeste, la casa del sol poniente, es, lo viejo, lo que keremos dejar atrás. El norte, lo que nos guía, la utopía, lo que tenemos que hacer para el mundo. El sur lo que aprendimos de la vida…
El pibe de la juventud peronista me contó que había querido ver el tema del agua de mar. Y le habían dicho que primero se necesitaba un estudio del agua.
—En Viedma tienen el laboratorio para hacerlo. Sería importante hacer como cuenta la Dra. María Teresa Ilarri, médica internista que trabaja en Nicaragua con una monjita jesuita y una médica cubana, y que logró los dispenser marinos. ¿Te imaginás si lo hiciéramos en los hospitales, con la cooperadora y un dispensador para tener agua marina certificada de las grutas? Ya se vende en varias localidades. Y se necesitarían médicos que pudieran seguir tratamientos alternativos, como en Nicaragua.
Después estuve con la maestra compañera de las clases de telar mapuche, Valeria, la excelente profe de esos difíciles diseños que enseñaba con maestría. En las clases compartimos los saberes ancestrales de nuestras abuelas sobre cómo sanarnos con hierbas medicinales.
Hasta que estuvo el guiso, tan rico…
Nos encontramos con Lucía Salvatierra, madre de una niña autista por la violencia que padeció del padre de la niña, nos pusimos a recordar esos tiempos en que integrábamos las Juanas Azurduy, mujeres contra la violencia, cuando habíamos hecho el ciclo de cine debate en la universidad del Comahue con las películas de pino solanas que lo interrumpió Paul Osovnicar tal vez porque íbamos con sus dos niños y perros y éramos tan pocos los espectadores…
Así habíamos estado conversando con Kassandra… que somos marginales, porque estamos en ese límite de diferentes modos de vida… y que akì nos encontramos en un espacio poli cultural, llegados de diferentes zonas del país y del mundo, compartiendo el guiso de lentejas solamente para evitar esas diferencias de si iba con arroz integral o arroz blanco… las lentejas nos unían… Por el amor a la vida…
Habían llegado compañeros de toda la provincia y compartimos en ronda lo hermoso de ese acto popular, totalmente pacífico, donde los niños jugaron en la plaza y unos niños de “Vuela el pez”, la escuela alternativa, contaron sus idas al mar, conociendo las plantas y los animalitos, y que estaban para que no contaminaran el mar, porque el agua es la vida de todos.
Iban pasando el micrófono para que cada uno dijera lo que quisiera. A mi turno, dije que lo que teníamos que hacer era analizar el presupuesto participativo previsto en la ley. ¿Cuánto entra de guita de Nación a la provincia y de la provincia al municipio… y a cada localidad? Para que entonces podamos decidir cuánto se destina a la salud y la educación.
Terminamos con un baile de folclore de una zamba y después una guitarreada…

Repartieron entre todos lo que quedó. Y me vine con el corazón feliz de ese encuentro en la plaza, sintiendo que así iríamos reconstruyendo una Argentina solidaria desde abajo.
Es como expresó el arzobispo García Cuerva en la homilía del Te Deum… antes que sea como en Honduras…
(Homilía de Mons. Jorge García Cuerva en el Te Deum – 25 de mayo de 2026)




Columnista invitada
Lucía Isabel Briones Costa
“Mi pecado fue terrible: quise llenar de estrellas el corazón de los hombres” decía el poeta… Desde los lejanos años de estudiante del profesorado en Historia en la Universidad Nacional del Sur, dediqué mi vida a la educación. En los tiempos previos a la dictadura de 1976 enseñaba en una vieja aula de la Facultad de Agronomía el bachillerato de adultos, tarea compartida con los compañeros, casi todos presos políticos después en Bahía Blanca. Cuando era rector Remus Tetu se hizo una razzia contra docentes, no docentes y estudiantes, especialmente contra los alumnos de Humanidades, Sociología y Economía. Estaba terminando mi carrera, cursando las últimas materias cuando fui detenida y puesta a disposición del PEN, el Poder Ejecutivo de la Nación, durante tres años y tres meses, hasta diciembre de 1978. Estuve en las cárceles de Villa Floresta, Olmos, Devoto y los tres últimos meses en la U20, la cárcel dentro del Hospital Borda, donde un prolijo tratamiento con drogas psiquiátricas hizo borrar totalmente mi memoria. Así me dejaron en libertad, diciéndole a mi padre: “Su hija es irrecuperable, será un vegetal hasta el día de su muerte. Que Dios les de la Santa Resignación”. Gracias a haber encontrado la ayuda adecuada pude recuperar, poco a poco, la razón perdida. Y me fui a La Pampa, donde fui docente de escuelas primarias y secundarias en la pequeña localidad de 25 de Mayo y en el Terciario de Formación Docente de Catriel, Río Negro. Recién en 1997, pude terminar mi profesorado en la Universidad del Comahue, para cuando mis compañeras de promoción de la Universidad del Sur ya estaban por jubilarse. Luego comencé la maestría en Historia Latinoamericana de los siglos XIX y XX, la cual se interrumpió cuando la Universidad no podía pagar a los docentes, varios doctores en Historia. En ese tiempo de docente rural comencé a escribir narrativa, tarea que continué al jubilarme en el bello mar de Las Grutas, en Río Negro. Seguí escribiendo con la alegría de dar un legado en su educación a mis hijas: la mayor psicóloga y la menor, maestra y profesora de Historia, ambas egresadas también de la Universidad del Comahue.
Notas
1 https://www.youtube.com/playlist?list=PLMKFij2vDgnRPx6U_OFmKD6TDnvb1eB5k
2 https://www.instagram.com/reel/DYtI5hSuNJR/?igsh=MTN1ZGlnNTA3YTlrbQ==
3 https://youtu.be/XjNKE9hDceI?si=iqeNGnwn4It6HWhm












