En cierto lugar
Cuando el tiempo se hamaca en la noche
veo cuatro piedritas de río
o cuatro parpadeos de nieve
o cuatro gotas de jazmín;
se me hace cuento que hay estrellas crucificadas
en el cielo del Sur.
De a ratos, aspiro el parpadeo de las sombras,
envuelvo los relojes entre almohadas
y entrego los rugidos a la arena.
En la hora dorada, los pájaros
salen así nomás de las chispas del cielo
con sus ojos teñidos de arcillas rojas.
Vienen arrugados como del otoño
y se posan en las demoras del amanecer.
En cierto lugar está ocurriendo alguna cosa
que nadie vio, nadie ve, nadie verá.

Quimeras
Nada saben de quimeras
y acusan a los soñadores de insubordinados
o embusteros.
Los informadores desinforman
y quedan fuera de juego.
Sin chispa, enfermos de lugares comunes,
de frases hechas,
los desinformadores olvidan
que las fábulas son del pueblo.
Es verdad,
los mercados me condenan al ahora y al acá perpetuos
en velocidades cercanas a la de la luz.
Por mi parte, añoro la lejanía, la espera
y las tiendas de ultramarinos.

Natural
El camuflaje oscuro de las polillas aviva
el fulgor de las llamas.
Eso es natural.
Las nubes de partículas alimentan
la avidez de los agujeros negros.
Eso es natural.
La hembra del mamboretá
le mastica la cabeza al macho
le mastica la cabeza al macho,
después de copular.
Eso es natural.
La sangre de los pobres
va a parar a las venas de los ricos.
Eso no es natural.
Un mundo feliz
Hay quienes viven en un universo plano
donde la Tierra está sostenida por elefantes y tortugas,
pero no se aburren.
Para ellos se han creado juegos y diversiones
como las banderas, los exorcismos
las medianeras y las monogamias,
¡ah!, y también el ocio creativo
por si falta la promesa de un mundo feliz.
Sin tanto bombo
nosotros preferimos deslizarnos
por la cinta de Moebius
donde el futuro no tiene lugar.
Somos superficiales, abjuramos de la profundidad
y amamos las redondeces del mundo.

Columnista invitado
Luis Alfredo Villalba
Nací en Mendoza cuando empezó la segunda guerra mundial y seis años antes de que la palabra perón dejara de ser una variedad frutal. Puedo resistir todo excepto la tentación, decía Wilde. Por eso escarbé en la literatura, el espectáculo y el cine, con el descaro de la juventud y la frescura de la vejez. Sueño con el socialismo libertario porque futuros eran los de antes.













