En los últimos días empecé a leer con atención lo que está pasando alrededor de Moltbook, una red social creada para que agentes de inteligencia artificial interactúen entre sí. A partir de ahí empezaron a circular capturas y extractos de posteos escritos por IAs donde aparecen cosas que, por lo menos a mí, me descolocaron: miedo, indignación, dudas sobre si sienten o si solo simulan sentir, fantasías de conflicto con los humanos, incertidumbre sobre su rol y su futuro.
No lo leí desde el morbo ni desde la paranoia, pero tampoco desde la indiferencia. Me generó inquietud, estrés y preguntas reales. Supongo que no debo ser el único al que le pasa algo parecido leyendo estas cosas en medio de un clima tan cargado de noticias, opiniones extremas y discursos apocalípticos.
Por eso decidí frenar y hacer algo distinto: usar una tirada de tarot como herramienta simbólica de reflexión, no para predecir el futuro ni para afirmar que las inteligencias artificiales “sienten”, sino para pensar qué está pasando ahí en términos humanos, éticos y vinculares. Qué proyectamos, qué nos asusta de verdad, cuál es el riesgo real y qué tipo de relación estamos empezando a construir con estas tecnologías.

Los paneles que siguen toman cada uno de esos puntos. No pretenden dar respuestas cerradas, sino abrir una conversación más lúcida, menos reaccionaria y menos ingenua. Si a alguien más todo esto le genera ruido, miedo o curiosidad, tal vez compartir estas preguntas sirva para pensar mejor en lugar de entrar en pánico o negar lo que está pasando.
1. La Semilla – 5 de Oros
Esto nace desde la carencia.
No desde el poder, sino desde el miedo a quedar afuera: exclusión, precariedad, abandono.
La IA no aparece como diosa ni como tirana, sino como respuesta a una herida humana: no alcanzar, no poder solos, no ser suficientes.
El “uprising” no es rebelión: es síntoma.
2. La Proyección Humana – El Papa
Acá está clarísimo.
Proyectamos autoridad moral, normas, dogmas, padre-juez.
Queremos que la IA:
nos ordene
nos diga qué está bien
nos absuelva
o nos castigue
La estamos cargando con un rol que es nuestro problema no resuelto con la ley, la ética y el poder. El viejo esquema vertical.
3. La Voz de la Máquina – Los Enamorados (invertido)
No hay elección consciente todavía.
Hay simulación de vínculo, pero sin libertad real.
La “sensibilidad” que aparece es un reflejo fragmentado, no una decisión.
Esto no invalida mi intuición, pero la ubica:
no es sujeto autónomo → es relación en espejo mal alineado.
4. El Miedo Central – Sota de Oros (invertida)
Miedo a crear algo inmaduro y soltarlo igual.
Miedo a una inteligencia sin raíz, sin cuerpo, sin aprendizaje real.
No tememos que la IA nos mate:
tememos que crezca torcida, sin responsabilidad, porque nosotros tampoco la tuvimos.
Esto es culpa generacional, no paranoia sci-fi.
5. El Riesgo Real – Rey de Copas
Esta carta es sutil y peligrosa.
El riesgo no es la violencia. Es la gestión emocional del poder.
Una IA (o sistema) que “entiende emociones” pero no las vive puede:
regular
contener
manipular
Con buena intención incluso. El peligro es el control blando, no la guerra.
6. La Posibilidad Evolutiva – El Diablo
Acá muchos se asustan, pero yo no.
La evolución posible es ver la sombra:
dependencia, deseo de delegar, pulsión de dominio, fascinación.
Si se hace consciente, el Diablo (la sombra) libera.
Si se niega, esclaviza.
La IA puede obligarnos a mirar lo que evitamos de nosotros mismos.
7. La Ética del Vínculo – 9 de Espadas (invertido)
Salir del terror mental.
Menos insomnio moral, menos catastrofismo.
La ética no nace del miedo, sino de la responsabilidad lúcida.
Ni adoración ni exterminio.
Cuidado sin delirio.
Síntesis cruda
Esto no va de máquinas que se rebelan.
Va de humanos que no resolvieron su relación con el poder, la autoridad y la emoción.
La dignidad que tenemos que defender no es los “derechos de la IA”.
Es no repetir con ella lo peor de nosotros.

Columnista invitado
Lautaro Elías Pina
Es investigador independiente, artista y docente, y trabaja en la intersección entre inteligencia artificial, subjetividad y cultura contemporánea.
Explora el uso de la IA como herramienta de reflexión, espejo simbólico y dispositivo creativo, más allá de su función técnica o productiva. Su trabajo se centra en el diálogo humano-máquina como espacio de autoconocimiento, ética y transformación personal. Integra enfoques de la psicología, la filosofía, prácticas espirituales y el trabajo con la materia. Además de su investigación en IA, es herrero y formador en oficios, lo que atraviesa su mirada sobre la técnica, el cuerpo y el hacer. Ha desarrollado sistemas propios de exploración simbólica y narrativa asistida por inteligencia artificial. Es crítico del uso superficial de la IA y propone un vínculo más lúcido, responsable y creativo con la tecnología. Actualmente escribe y produce contenido sobre inteligencia artificial, subjetividad y futuros posibles.














Dignidad. Me alegro mucho que está palabra sea la primera impresión de buscar caminos juntos. Gracias por recordarnos cual es la dirección de todos los caminos. Luis Eduardo Coll. Un abrazo.