Tras el triunfo en las elecciones de medio término, el gobierno inicia una ofensiva conservadora. Con la ley de “modernización laboral” avanzan contra derechos sociales y bajan impuestos a las empresas. Las grandes apuestas legales iniciales, particularmente el RIGI; se basan en el supuesto que las medidas que aumenten la tasa de ganancia, vía liberalización, desregulación y reducción de costos laborales e impositivos, generarían una lluvia de inversión extranjera. Aun la estamos esperando.
La política cambiaria en ningún momento cuidó los dólares generados por el comercio externo, ni por los blanqueos, ni siquiera controló la fuga de capitales; Siempre confiaron en que la inversión extranjera nivelaría el flujo de divisas. Los fondos son imprescindibles para cumplir los vencimientos internacionales de deuda, en estos 2 años se ha pedido nueva deuda para cumplir con los vencimientos. En julio el Estado nacional enfrenta fuertes vencimientos, de unos U$S 9.000 millones.
Aún no pueden eliminar el tan denostado “cepo” porque, la magnitud de remisiones de ganancias retenidas que implicaría, generaría cuanto menos un significativo aumento del dólar, cuyo bajo precio es hoy un de las principales anclas anti inflacionarias.

La reforma es centralmente una reducción de los “costos laborales” (los derechos de los trabajadores son costos para los empresarios), e impositivos, siempre con el mismo objetivo: incrementar la tasa de ganancia de las grandes empresas.
Ni el programa de gobierno en general (reducción del Estado, apertura comercial y reducción de salarios), ni esta “modernización laboral” muestran novedad alguna. Los diferentes gobiernos de derecha posteriores al peronismo han propuesto cuestiones similares. Las dictaduras cívico militares, así como los gobiernos conservadores de Menem, De la Rúa y Macri, sostuvieron planes muy parecidos.
Principales ejes de la reforma laboral
En cuanto a los temas tributarios se propuso bajar Ganancias para sociedades, del 35 % a escalas del 25 % / 30 %. Los gobernadores resistieron este punto, dada su incidencia en los recursos provinciales. Incluso los más colaboracionistas, los 8 electos por Juntos por el Cambio, impidieron que este punto se apruebe.
Se creó el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), una redirección de aportes patronales, de un 3 % de los salarios registrados, Se lo estima en unos U$S 2700 millones anuales, Los fondos en lugar de financiar el sistema previsional irán a la Comisión de Valores, a cuentas individuales de cada empresa. Y solo se podrán usar para cubrir indemnizaciones.
También reduce las contribuciones a las Obras Sociales en un 1 % (se estima un ahorro empresario de US$ 679 millones anuales). Ambas reducciones de los aportes patronales significan un severo desfinanciamiento a un sistema de seguridad social (previsional y de salud), que ya está en una profunda crisis.
El sistema que fue diseñado para un país con alta ocupación formal y salarios más elevados, el país previo a la dictadura cívico militar genocida autodenominada Proceso de Reorganización Nacional, hoy se encuentra en profunda crisis. Obviamente esta quita de recursos forzará su rediseño, reduciendo más aun las coberturas sociales.
También permite la actualización por IPC de quebrantos impositivos para Ganancias, punto con un alto costo tributario. Ahora bien: ¿qué tienen que ver los quebrantos impositivos con los derechos laborales?
Las principales reducciones de los derechos laborales son:
Excluidos de la ley de contrato de trabajo (LCT), el personal de casas particulares y trabajadores independientes con colaboradores.
No reconoce como dependientes a los repartidores mediante plataformas.
Reduce derechos de trabajadores rurales y de las pymes (leyes especiales).
Deroga el Estatuto del Periodista Profesional.
Deroga el Estatuto del Viajante de Comercio.
Legaliza la contratación vía monotributo.
Habilita el encubrimiento de la relación vía tercerización laboral.
Sobre indemnización
Reduce el monto de las indemnizaciones por despido, elimina conceptos como aguinaldo o bonos de la base de cálculo.
Autoriza a los jueces a fijar el pago en hasta 12 cuotas mensuales.
Sobre vacaciones, horas extra e inicio.
Las vacaciones podrán ser otorgadas en cualquier momento del año (se pactarán de “mutuo acuerdo” entre el patrón y el trabajador).
Admite la jornada extendida y crea el “banco de horas”, poniendo fin a las horas extra:
Amplia los periodos de prueba y de pasantías.
Sobre salario
Puede reducirse del salario: si post accidente o enfermedad el trabajador no puede desempañar la misma tarea
Autoriza la retención, sobre el salario, de cuotas de préstamos bancarios,
Se autorizó el pago de salarios en especie (¿vuelven los tickets?).
Otros derechos eliminados
Pone fin a la irrenunciabilidad de los derechos laborales.
Limita el derecho a huelga a actividades declaradas esenciales y trascendentales.
Se promueven los convenios colectivos por empresa.
El fuero laboral nacional siempre fue favorable a los asalariados. Por esto se incluyó el acuerdo de transferencia del fuero laboral del ámbito nacional a la CABA. El maxiquisco de los Macri (turco Asís dixit) aportará a la reformulación del fuero.
Los especialistas coinciden en que viola la Constitución, tratados internacionales y convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Ciertas declaraciones de Bullrrich, abriendo el paraguas, parecen confirmarlo. Particularmente por el artículo 14 bis.
La derogada constitución de 1949 contenía amplios derechos laborales. En la restauración de la constitución liberal de 1853 se los incluyó como un artículo, el 14 bis, Es un resumen de diversos derechos sociales de la norma derogada, Esta ley no lo respeta.
A modo de conclusión
Pese a sus esfuerzos, el gobierno no consigue el esperado alud de inversiones externas, y no se espera que la reforma laboral modifique esta situación. Tampoco consigue acceder a los mercados financieros internacionales. Solo obtiene divisas de la especulación internacional (carry trade).
Mientras tanto se enfrenta un muro de vencimientos desde mediados de año. Deberá efectuar un importante aumento del precio del dólar, como le reclaman quienes lo terminan salvando. Muy probablemente también necesitará un nuevo salvataje del FMI o del propio Trump.
¿Lo tendrá, o habrá otro default de la deuda?

Columnista invitado
Hugo Castro
Licenciado en Economía en la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1993. Trabaja en la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación desde 2004 como asesor en temas económicos del Frente de Todos. Especializado en el rol del Estado en la economía, finanzas públicas y análisis presupuestario. Participa en la evaluación de diversos proyectos de inversión. Además, ejerce la docencia universitaria en la UBA desde los años ’90













