
“Sube la demanda
“El hospital público como salvavidas para cada vez más pacientes que dejan el sector privado
“Mientras algunas guardias privadas se vacían, los hospitales públicos reciben a cada vez más pacientes que ya no pueden sostener su cobertura médica
“Es viernes y son las 10.30 de la mañana. Un dolor punzante me atraviesa la espalda, en la zona de los riñones. El clínico me pidió una ecografía abdominal y me mandaron directo a la guardia. Tengo trabajo registrado en relación de dependencia y, por tanto, una buena cobertura médica, así que voy al hospital privado.
“En el camino, sufro imaginando la cantidad de horas que tendré que esperar hasta que me atiendan. “Viernes, previo a un feriado, debe estar explotado”, pienso.

“Saco número para hacer el ingreso y pasar por el triage. Me toca el 96. Miro el cartel electrónico mientras el dolor me carcome por dentro… van por el 98.
“No voy a aguantar hasta que dé toda la vuelta.
“Con cara de moribunda y el cuerpo algo torcido, me acerco a preguntar si realmente había 98 personas antes que yo. —Ah, no. No hay nadie, ya lo arreglo. Seguís vos—, me contestan amablemente, para mi sorpresa.
“Y, efectivamente, ya en la guardia de adultos, me atendieron casi de inmediato.
“¿Excelente servicio, suerte o algo más?
“Del hospital privado al público sin escalas
“Lo que en ese momento parecía una experiencia aislada empezó a tener sentido días después.
““Hay un incremento del 20% de la demanda en hospitales públicos ”, dijo el ministro de Salud, Rodolfo Montero: enfermos hay, pero o se quedan en casa o se atienden en el sistema estatal.
“La migración desde el sector privado hacia hospitales que dependen de la Provincia fue ratificada por el director de Hospitales, el doctor Jorge Pérez, en diálogo con Diario UNO. Y se trata solo de un promedio: en algunos centros médicos, la afluencia creció incluso por encima del 30% en los últimos meses.
“El fenómeno, aseguran, es “multifactorial”. En términos concretos, implica un corrimiento que ya no se limita a los sectores históricamente más vulnerables: cada vez más personas que antes resolvían su atención en el ámbito privado empiezan a aparecer en la puerta del hospital público.
“Desde el Gobierno sostienen que el sistema está preparado para absorber esa demanda. “Durante la pandemia ya quedó demostrado de lo que es capaz el Estado. Puede que haya más demora en los turnos, puede que haya más espera en las guardias, pero el sistema de salud pública se ha fortalecido”, afirmó Pérez.
“La frase admite, al mismo tiempo, la presión creciente: más pacientes, más espera.
“El hospital público como respuesta
“Una semana después de aquel viernes en la guardia privada, pasé por el Hospital Central.
“No pude entrar para corroborar qué tan ajetreado estaba el día, pero en la puerta me dijeron que estaba más tranquilo que otros.
““Toco madera”, alcanzó a comentar al pasar un hombre de ambo verde, casi en voz baja.
“A un costado del ingreso, un colectivo del Servicio Penitenciario esperaba. En las escalinatas de la guardia, Marta hablaba por teléfono.
“La observé, respeté su momento, la esperé y me presenté.
“Había llegado temprano. Su cuadro no era de urgencia, así que tuvo que esperar.
“Tiene un kiosco familiar y hace poco más de un año que se quedó sin cobertura médica. “Se encareció mucho la prepaga y me piden copago en todos lados”, resumió.
“Como ella, el hospital público contiene a una parte cada vez más grande de la población. Los últimos datos disponibles, de la Encuesta de Calidad de Vida 2024, indican que el 43,2% de los mendocinos depende exclusivamente del sistema estatal. El dato de 2025 —que se espera que sea más alto— se podría conocer antes de mediados de año.
“Pero incluso ese número quedará corto. A la estadística hay que sumarle a quienes todavía tienen obra social o prepaga y, aun así, terminan resolviendo en el hospital público, muchas veces por demoras, costos adicionales o prestaciones que ya no encuentran en el sector privado.
“El hospital público frente a pacientes y clínicas en crisis
““El sector público se puede estirar”, asegura el director de Hospitales, Jorge Pérez. “El sistema de guardias está reforzado y, especialmente en el Gran Mendoza, los hospitales están acostumbrados a la sobrecarga”, explica. En ese esquema, el triage se vuelve clave: los casos leves -código verde- pueden esperar.
“La crisis en las clínicas privadas empezó a sentirse con fuerza desde 2024. La incorporación de copagos impactó de lleno en la economía de las familias, que no solo enfrentaron el aumento sostenido de las cuotas de las prepagas, sino también un costo extra por cada consulta o estudio. El golpe fue fuerte y, aunque la situación es dispar según cada institución, el sector privado en general perdió alrededor de un 30% de pacientes.
“El corrimiento se da de distintas maneras: hay quienes bajan de un plan premium a otro con menor cobertura, quienes migran hacia la seguridad social y quienes directamente terminan en el sistema público. Pero la crisis no afecta solo a los usuarios. El ajuste también alcanza a las clínicas, que enfrentan dificultades para invertir en tecnología, sostener equipamiento o cubrir determinadas prácticas y especialidades.
“En ese escenario, y aun con sus propios tiempos, el hospital público absorbe lo que el sistema privado deja de cubrir.
“Casos particulares son los de PAMI y OSEP, obras sociales estatales que también, atravesadas por recortes y limitaciones, muestran dificultades para dar respuesta. ¿Dónde terminan muchos de sus afiliados? En el hospital público.
“El choque del paso del privado al público
“La diferencia más fuerte con la que se topan en el sector público pacientes acostumbrados al ámbito privado de salud es la falta de privacidad. Salvo contadas excepciones, la atención se da en espacios compartidos y las conversaciones clínicas se vuelven, inevitablemente, audibles para otros.

“En la guardia -y también en internación- conviven historias de todo tipo: el interno que llega del penal, el jubilado que se cansó de PAMI, el joven sin trabajo formal, el que encuentra en el hospital el plato de comida que no tiene afuera y la madre que espera hasta no dar más para atenderse porque no puede dejar de trabajar ni tiene dónde dejar a los chicos.
“Sin embargo, la infraestructura -resalta el director de hospitales- no aparece como una desventaja. Por el contrario, “los que llegan del sector privado se sorprenden para bien. Los hospitales de Mendoza están bien equipados, históricamente han contado con profesionales muy formados y contamos con tecnología que en otros casos no se consigue”, señala. El contraste se da en otro plano: una experiencia más cruda, donde la intimidad cede frente a la demanda y la atención deja de ser individual para volverse colectiva.
“El desafío ahora es sostener. La demanda crece y el sistema se tensa, pero por ahora responde. Pérez confía en herramientas como el Régimen 38, que volvió más atractivo el sector y permitió empezar a frenar la fuga de médicos. En ese equilibrio frágil, el hospital público vuelve a ocupar un lugar central: el sostén cuando lo demás empieza a fallar.


“Diariouno.com.ar
“Analía Doña
“30 de marzo de 2026”.











