(viene de la edición anterior)
Quieren que te enojés con Cristina. Aunque está más que comprobado que cuando la atacan crece, los que trabajan para intereses inconfesables no trepidan y avanzan contra una mujer que fue dos veces primera mandataria del país a través del voto popular. Algunos bobos olvidan que lo hizo al tiempo que el ex Vicepresidente Julio Cobos traicionaba el mandato por el que llegó a ocupar semejante sitial. Otros olvidan la muerte de Néstor, su pareja.
En estos y en otros casos gravosos, la estadista superó obstáculos personales y políticos, manteniendo la estabilidad del país al tiempo que seguía protagonizando uno de los momentos de mayor redistribución de la riqueza, cumbre solamente alcanzada por el ex Presidente Juan Perón. La crisis económica de 2008 -la más importante desde La Gran Depresión de 1929- fue capeada por las acertadas políticas públicas que llevó adelante.
Muchas y muchos asienten con la cabeza dando por hecho que tienen claro todo lo positivo que se hizo a lo largo de 12 años y medio durante los tres gobiernos del peronismo kirchnerista. Acto seguido vociferan “nadie pone en dudas el liderazgo de Cristina pero…”, para luego agregar una retahíla de criticas generadas perfectamente bien por quienes, desde el Poder real- apuntan contra la lideresa popular con saña y odio.
A Cristina sólo hay que agradecerle todo lo que hizo en el marco del capitalismo -del que se considera parte- para ampliar la calidad de la Democracia, incorporando vastos sectores a la vida nacional. Por aquellos años, un informe de una usina incuestionable de orden internacional y sin que nadie lo pidiera, aseveró que durante la Década Ganada se había duplicado la clase media en la Argentina. ¿En serio cualquiera puede decir cualquier cosa?
Cada dirigente tiene derecho a armar su propio espacio. Pero llama la atención que uno de los más prominentes -tanto por el espacio institucional que ocupa por el poderío económico que detenta desde allí, con el que abastece bien a ciertos ensobrados que dan vergüenza ajena por lo virulento de sus puestas en escena- decidiera apartarse de su conducción. Hoy ataca -a través de terceros- a quien lo llevó a ocupar logares cada vez más espectantes en la vida pública.
¿Es serio atacar a quien concita las mayores voluntades de adhesión por si sola, al punto que algunos dicen que concita hasta un 40 % de votantes propios e inconmovibles? Pero ojo, porque lo que buscan quienes quieren que los voten a ellos pero sin hacerse cargo de las cicatrices de la compañera, muchas veces operan para advenedizos. Que hagan crecer sus espacios pero no a costa de quien procurara días felices para todos.
Creo que tenemos que recuperar un ámbito de discenso interno, en lo que denominamos el campo nacional y popular, que permita señalar las diferencias sin agresiones ni faltas de respeto. Sé que suena naif pero estoy seguro que hay que plantearlo. Que queden en evidencia los que trabajan para esos intereses inconfesables. Por definición son movidos por apetencias espurias ligadas a negocios personales más que para generar el bien común.
(continuará)

Marcelo Sapunar.
Nota
Cristina se dirigió al país desde la sede del Frente para la Victoria en el hotel Intercontinental de Buenos Aires, al ser reelecta para un nuevo mandato presidencial hasta el año 2015













