Espuma
La soledad es, por ejemplo
cuando uno se encuentra en un bosque
con personas que piensan que uno está solo.
Yo vivo solo por casualidad y pereza
y me acompaña un bosque de otras soledades.
Nos une la tensión de un sistema
tan inestable como la espuma del mar:
azufre, carbono, oxigeno,
calcio y una pizca de cobre.
Un menjunje de la tabla de Mendeleiev,
sin atisbos líricos.

Despertares
Comparar la muerte con un sueño eterno
es una analogía chapucera:
sé que he dormido porque después despierto.
Por eso me digo y me desdigo
sin volver sobre mis pasos.
Me trago mi opinión porque cambia en cada recodo.
Me trago mi opinión y camino.

Brasitas
¡Qué palabra es la palabra palabra!
Con sus chances intactas, suelta como una ráfaga.
No como almejas, pigricias o lampazo,
tan recluidas en sus troqueles,
bromas de la historia, estatuas de sal.
Entre es una palabra sugestiva
donde concurren escarabajos, cometas y murmullos.
En un mundo compuesto por entres
—pegamentos, médulas y miguitas de luz—
un alguien inédito se asoma por detrás de las galaxias
y huye de los lugares comunes.
La vista del cazador ya no es lo que era,
no distingue un pájaro de una palabra.
Sus tacos resbalan en las rocas húmedas
y la mira telescópica corre hacia otros tiempos.
El pájaro se protege en una frase sin adjetivos,
lejos de su angurria,
y la palabra se resguarda en una brasita de sol.

Columnista invitado
Luis Alfredo Villalba
Nací en Mendoza cuando empezó la segunda guerra mundial y seis años antes de que la palabra perón dejara de ser una variedad frutal. Puedo resistir todo excepto la tentación, decía Wilde. Por eso escarbé en la literatura, el espectáculo y el cine, con el descaro de la juventud y la frescura de la vejez. Sueño con el socialismo libertario porque futuros eran los de antes.













