Retórica
A fin de no subirme a las paredes, de no treparme
empapelado
a fin de eso
de no caminar por ellas
hago lo que hago, me complico el cuerpo, lo engaño
lo ensueño en los espejos
lo endulzo con tu ropa
lo anclo con pastillas
distraigo sus ojos con bellos maniquíes
y un lastre hábilmente impreso simula el vuelo.
No es inútil la retórica, es perversa
la sinécdoque en especial
a decir verdad.

Desayuno
Pero cómo es que yo
un provinciano de los que ya no se encuentran
o al menos fácilmente;
cómo es que a mí
inquisidor de puertos fluviales
refutador de aduanas
denostador de casas rosadas subterráneamente
quiero decir al salir del subte
me ocurre que un bandoneón anacrónico
desplaza mi sangre a contrapelo
a diestra y siniestra
a diagonal.
Cómo es que yo desarmo mi pecho y descanso
[ mis furias
porque en esta provincia con cerros y vendimias
porque en esta provincia sin cerros ni vendimias
vos, justamente vos
que vivías escondida entre las metonimias
y los trenes obstinados en irse y volver
y volver a irse
vos, justamente vos, me viniste
y con el sencillo expediente de hacerte pasear por el
[ otoño
y de escucharme balbucear de la fiesta del pueblo
cuando la fiesta se desborda y yo en ella
vos me viniste y me desbrujulaste.
Así vengo a descubrir
cómo es que los hombres lloran y los calaveras chillan
y los provincianos nos desayunamos en otras
[ provincias
sin que por ello se altere la paz del universo.

Quién
¿Con quién digo?
¿Con quién me levanto de madrugada?
¿Con quién huelo el sol desde la terraza?
¿Con quién escucho el sonido del río
el vadeo de los caballos
los cascos contra las piedras
el cencerro de la yegua madrina?
¿Con quién miro el bosque inundado
la tierra negra, los troncos caídos
los cachorros hundidos en las tetas de la perra?
¿Con quién digo?
¿Con quién me levanto de madrugada?

Columnista invitado
Luis Alfredo Villalba
Nací en Mendoza cuando empezó la segunda guerra mundial y seis años antes de que la palabra perón dejara de ser una variedad frutal. Puedo resistir todo excepto la tentación, decía Wilde. Por eso escarbé en la literatura, el espectáculo y el cine, con el descaro de la juventud y la frescura de la vejez. Sueño con el socialismo libertario porque futuros eran los de antes.













