Siempre es un placer dialogar con este artista, cuya lucidez oficia de norte cuando uno se siente ganado por la zozobra. Por su condición de adulto mayor, la experiencia acumulada le agrega sapiencia y siempre hace un lugar al comentario chispeante, no exento de profundidad. Hablamos del hombre dedicado por décadas a muy diversos cometidos en la labor creativa, arriesgándose en cada proceder al tiempo que habitaba otros mundos decodificando sus lenguajes. Conocerá al inquieto sin límites, al ser humano para quien la negación no parece haber ocupado un lugar en su agenda.
Cuando ingresamos en su obra propiamente dicha, sus poemas ofician de pórtico sencillo y contundente, donde las palabras juegan a contar historias, sin perder de vista al lector, con quien emparda desde cualquier mensaje. Lo popular quizás pudo galvanizarlo a partir de la realización de media docena de fiestas nacionales de la vendimia y de una veintena de celebraciones similares de orden departamental. El cinéfilo también lega obra desde sus cortometrajes y la labor docente orientada a generar semillero desde la Escuela Regional Cuyo de Cine y Video.
Mucho más habría que decir, aunque mejor procede que te dejés ganar por la charla que podrás escuchar a tris de un clic, líneas abajo. Aquella mañana y sentados a una mesa con un par de pocillos de humeante café, el intercambio discurrió por los carriles decidores que sospechaba. Fue como la continuación de una charla que sostenemos desde hace años, cuando tuve el honor de ser uno de sus editores. En el barrio probablemente le gritarían “¡no te mueras nunca!” y yo me hago eco de esa suposición, convirtiéndola en deseo. Gracias por todo, Luis Alfredo..

Entrevista: Luis Alfredo Villalba, 15 de octubre de 2026

De puño y letra
Luis Alfredo Villalba
“Nací en Mendoza cuando empezó la segunda guerra mundial y seis años antes de que la palabra perón dejara de ser una variedad frutal. Puedo resistir todo excepto la tentación, decía Wilde. Por eso escarbé en la literatura, el espectáculo y el cine, con el descaro de la juventud y la frescura de la vejez. Sueño con el socialismo libertario porque futuros eran los de antes”.













