
“Crisis Económica
“La pavada de Ulises y las verdaderas zonceras libertarias
“Mientras la confusión de Javier Milei sobre el nombre de Ulises provoca burlas, sus contradicciones económicas pasan casi inadvertidas. La recesión, el deterioro del mercado laboral, la paralización de la obra pública y la falta de inversiones exponen las inconsistencias de un discurso libertario que cuestiona los impuestos y el gasto estatal, pero reivindica el superávit fiscal.
“A veces los planes económicos se parecen a las causas judiciales que demoran años. Mientras se desarrollan, parece que nada sucede; la sorpresa llega con las sentencias.
“Si un plan clasista destruye el mercado de trabajo utilizando a los salarios como una de las anclas antiinflacionarias, los precios pueden desacelerarse, pero los trabajadores vivirán mucho peor, se retraerá el consumo, caerá la demanda agregada y, finalmente, la economía entrará en recesión. Se trata de una secuencia ampliamente conocida en una economía capitalista como la Argentina que, si se exceptúan los Estados en guerra o unas pocas anomalías, muestra uno de los peores desempeños del mundo.
“El dato del presente es que la economía volvió a entrar en recesión una vez más, un logro pleno de la actual administración. Lo triste es que, a excepción de la primera década del siglo, Argentina lleva medio siglo de caída. Se redujo su clase media y se fueron recortando todos los servicios estatales más básicos, empezando por la salud y la educación públicas. Visto en retrospectiva, pasar estos servicios a las provincias en nombre del falso federalismo fue contraproducente. Pero el gobierno de La Libertad Avanza dio un paso más: consideró y defendió, con la absoluta complicidad de las clases dominantes, que mantener y desarrollar la infraestructura pública no es tarea del Estado.
“La obra pública y el discurso contra el Estado
“Hoy, por ejemplo, los votantes comparten en las redes sociales el estado calamitoso de las rutas, pero consideran que “no es de ahora”. Prefieren olvidar el relato de Javier Milei en campaña sobre la construcción de puentes. Aquello de que, si se necesita una determinada obra, se juntan los privados y la construyen. Algo está muy mal en la sociedad si estos relatos lograron prosperar. Hubo un tiempo en que los gobernantes ganaban votos cuando inauguraban obras. El Presidente, mientras tanto, proclama que la obra pública es “un robo”. Imaginen decir esto en cualquier otro lugar del planeta. Y no solo no hay nuevas obras públicas, sino que desde diciembre de 2023 se paralizaron las que estaban en marcha, que quedaron absurdamente inconclusas.
“Mientras tanto, el oficialismo, junto al paraoficialismo mediático, defienden discursivamente que un gobierno no haga obras con la excusa de la búsqueda de un presunto superávit fiscal. Pero inmediatamente se agregan que cobrar impuestos sería, otra vez, “un robo”. Se trata del extraño caso en que la búsqueda del superávit prescinde, aparentemente, de uno de sus componentes: los ingresos. Por supuesto, no es lo que ocurre en la realidad. Si usted tiene una pyme o un comercio, sabe lo que le sucede si no paga impuestos, pero este es el discurso público. Y no hablamos de algo dicho por el Presidente en el pasado, sino de algo que repite constantemente y volvió a repetir esta misma semana: los impuestos son un robo. Si usted es un pequeño o mediano contribuyente, los deberá pagar igual, pero qué lindo escucharlo.
“De la confusión de Ulises a los absurdos económicos
“Nos encontramos entonces frente al extraño caso en que la sociedad civil se mofa del Presidente cuando llama Eliseo a Odiseo, lo que puede ser un lapsus momentáneo debido a alguna medicación, una confusión menor, pero al mismo tiempo deja correr como si nada la sucesión de absurdos económicos presidenciales. Confundir el nombre de Ulises en un discurso no le hace daño a nadie; destruir la recaudación, el gasto y la obra pública lleva a una recesión que retroalimenta la destrucción del mercado de trabajo y de la calidad de vida de la población. Eso mismo que hoy sucede.
“Resulta que el superávit fiscal importa, pero recaudar equivale a robar. De nuevo, no lo dice un delirante suelto, lo dice el máximo responsable de la administración del Estado. Frente a semejante zoncera se hace silencio, no hay burlas. Luego, también es un robo la obra pública. Desafiamos a cualquier lector a encontrar algún ejemplo de país que se desarrolle o simplemente crezca sin obra pública. Spoiler: no existe ni existió. Es otra zoncera.
“La inversión privada que no despega
“Pero demos un changüí. Supongamos que consideramos que la obra pública es efectivamente un robo porque todo lo que toca el Estado lo destruye y las obras solo son excusas para engordar a “la casta” política. Supongamos que la alternativa es la que dice el Presidente: que, si una obra es necesaria, la construirá la inversión privada. A continuación, veamos qué dice el pensamiento oficial sobre el estímulo a las inversiones. Lo que debe hacerse, según la visión libertaria, es reducir al máximo todos los costos asociados, como los impuestos futuros y los aportes patronales. Ambas cosas fueron logradas por el gobierno vía regímenes especiales y reforma laboral. Sin embargo, la inversión efectiva no logra despegar. La formación bruta de capital fijo representa apenas el 15,8 por ciento del PIB, frente al 19,8 por ciento del promedio latinoamericano. La Argentina libertaria se encuentra entre los países de menor inversión de Sudamérica, incluso por debajo de Brasil y Colombia. Los anuncios de grandes proyectos y los regímenes de incentivos no alcanzan para modificar una realidad estructural: la economía no consigue generar un proceso sostenido de acumulación de capital.
“Las verdaderas zonceras libertarias
“La conclusión preliminar es que no existe una sola secuencia explicativa del discurso oficial que funcione. Está todo mal. Son todos razonamientos exóticos. El mainstream de la economía, eso que vulgarmente se denomina ortodoxia y que constituye la teoría que se enseña en las principales universidades del mundo, no es tan primitivo como el discurso libertario. Son todas zonceras mayúsculas, aunque solo provoque burlas equivocarse al nombrar al rey de Ítaca.
“Eldestapeweb.com
“31 de octubre de 2026”.












