Hace 300 millones de años, lo que hoy es el continente indio se separó de África y comenzó a desplazarse hacia el norte hasta chocar con la masa continental de Asia; la placa india se hundió lentamente bajo la placa asiática y hace 55 millones de años se levantó la Cordillera del Himalaya, la más alta del planeta y que contiene la tercer masa de hielos del mundo, después del Ártico y la Antártida, con más de 15.000 glaciares que alimentan entre otros, al río Ganges, que desemboca en la India, al Yang-Tsé, que desemboca en la China y al Me Kong, que desemboca en Vietnam.
Si hablamos del Ganges, en su cuenca viven 500 millones de personas y, por el retroceso de los glaciares debido al aumento de las temperaturas, hoy el Ganges está dejando sequías en 8 estados de la India. Por su parte el río Yangtsé cubre 19 provincias chinas y proporciona agua a casi 600 millones de personas; hoy está en niveles alarmantemente bajos a causa de una sequía y una ola de calor sin precedentes.
Y el Río Me Kong, cuyo origen se encuentra en las montañas del Tibet, contiene los recursos de pesca continental más grandes del mundo y más de 60 millones de personas dependen de esos recursos para su subsistencia.

Los glaciares del Himalaya, al igual que los glaciares de todas las cordilleras del mundo, están retrocediendo y no es fácil predecir lo que ocurrirá con ellos, porque el clima es algo tan complejo, que una pequeña variable no tenida en cuenta puede destruir el mejor pronóstico.
Pero algo es cierto y la comunidad científica lo certifica: el calentamiento global que padecemos es causado, fundamentalmente, por la quema de combustibles fósiles, un proceso que la revolución industrial llevó a límites insoportables para el Planeta y nuestra casa común se está acomodando a través del Cambio Climático, una herramienta que la naturaleza posee para adaptarse a lo que el hombre le ha producido, aunque esa adaptación no sea soportada por la misma especie que la produjo.
Es decir, el planeta se adaptará y continuará su derrotero dentro del Sistema Solar, pero los que probablemente no podamos adaptarnos seamos nosotros, los humanos y seamos parte de la sexta extinción masiva que iniciamos.
Mientras, en nuestra querida Mendoza, donde los pequeños ríos cordilleranos se están secando por el mismo retroceso de los glaciares, vemos con dolor como algunos dirigentes sueñan con proyectos megamineros, como Cerro Amarillo, en Malargüe.
Para sacar y llevarse el Cobre destruirán zonas de glaciares y contaminarán con químicos la escasa agua que nos queda; ellos, los dirigentes que lo defienden, lograrán llenar sus arcas de dinero, pero el resto de los mendocinos, especialmente los que viven en zonas periféricas, ¿podrán sobrevivir a la carencia de agua que se avecina?
Como siempre decimos, no se conformen con nuestras opiniones y entren a cualquier buscador, como el Google y escriban: “MENDOZA SIN AGUA”. Hallarán más de 35 millones de páginas para entender porque decimos lo que decimos.

Columnista invitado
Alberto Lucero
Ingeniero Electricista, Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Mendoza. Titular de “LENIX Publicidad”. Titular de “INFO POINT SYSTEM”. Co-fundador de las A.M.P.A.P. (Asambleas Mendocinas por el Agua Pura), en Tunuyán.












