Cuando una publicación se propone tener como eje central este recurso vital, ya viene bien desde el arranque. Tal el proyecto de la revista Tu Humor Benigno, donde conviven viñetas de humor gráfico, historietas, breves humoradas y, al mismo tiempo, notas de fondo acerca de temas de la actualidad política y social, en varios registros. Buena parte de las mejores plumas de la Argentina forman parte de este friso fresco y dinámico, que se propone interpelarnos de diferentes maneras.
Vuelvo sobre el primer número de la publicación, que comenzó junto a este año convulsionado y de elecciones nacionales, algo que también se cuela por todos los poros. El humor, esa tabla de salvación respecto de la realidad, ese abordaje que nos pone a todos en pie de igualdad y su mirada acerca de la realidad en la que nos toca vivir. Desde la sonrisa, conformada por una mueca que dispara endorfinas hasta la carcajada, que suele dejarnos blandito el Risorio de Sartorini.
Lo socarrón, lo corrosivo y la necesidad de salirnos del margen. ¿De qué otra forma podemos poner la realidad en dudas si no es corriéndonos del pensamiento políticamente correcto? Ahí avanzan razonamientos y acciones que, muchas veces delirantes, por ese mismo motivo fuerzan una búsqueda que termina siendo estimulante. Quizás los chistes de salón son los únicos que se llevan bien con la etiqueta. Pienso en el escritor y dramaturgo inglés Oscar Wilde y su divertidísimo legado.




















