Se sabe que el planeta Tierra se formó hace 4.500 millones de años y también se sabe que es el único planeta que presenta agua en sus 3 estados, solido, líquido y gaseoso. El agua es un elemento vital para nuestra supervivencia; nuestro cuerpo está mayoritariamente compuesto por agua, lo mismo que las plantas. Todas las formas de vida necesitamos agua para subsistir.
Sabemos que hay más de 1.300 millones de km3 de agua distribuídos en océanos, casquetes polares y glaciares, lagos, ríos, agua subterránea y vapor de agua en la atmósfera, pero de esa cantidad, casi el 97 % está en los océanos como agua salada no apta para el consumo humano; casi el 3% es hielo o es agua subterránea y queda un pequeño 1%, que es agua superficial en forma de arroyos y ríos, aprovechable para la vida en la tenue biósfera que rodea el planeta.
Ban Ki Moon, ex Secretario General de las Naciones Unidas, fue quien en el 2008 anunció que este sería el siglo de las Guerras del Agua y 14 años después lo estamos viviendo. En nuestra querida provincia de Mendoza ya es un hecho la disputa por la poca agua que baja de los glaciares, empezando con Irrigación, que envía menos agua de la estipulada a los agricultores; siguiendo con los municipios, que retacean los caudales otrora destinados al riego del arbolado público.

Todo esto acontece mientras las empresas privadas que necesitan grandes cantidades de agua, tales como embotelladoras de gaseosas o fabricantes de cerveza, que se apresuran a firmar Acuerdos para garantizarse el caudal que les permita seguir con sus negocios.
Y el gobierno provincial, en otra muestra de su incapacidad para dirigir la provincia, en lugar de apoyarse en las instituciones académicas que tenemos como el IANIGLA; CRICYT; UNCuyo y otras, buscando la mejor solución al problema de la falta de agua potable, lo único que propone es contratar a la empresa nacional de agua de Israel llamada Mekorot, famosa por su discriminación hacia los palestinos en la provisión de agua a los territorios ocupados.
A elll acudimos para que nos diseñe el plan de restricciones que deberemos cumplir en los próximos años. Pero, además de entregar las decisiones importantes sobre el Agua Potable a la empresa Mekorot, el Gobierno de Suarez sigue adelante con los proyectos que benefician a la megaminería y ha pedido a la Legislatura la autorización para explorar el yacimiento Cerro Amarillo en Malargue, que dicen no usará sustancias contaminantes prohibidas por la Ley 7722.
Lo que sí utilizará es el método de flotación, lo que implica utilizar inmensas cantidades de agua purísima de esa zona periglacial, agua que hoy alimenta arroyos y napas subterráneas pero que si avanza el proyecto, quedará contaminada para siempre. La guerra del agua llegó a nuestra Mendoza y no tenemos estadistas en el Gobierno provincial que nos ayuden a mejorar el futuro de nuestros hijos.

Columnista invitado
Alberto Lucero
Ingeniero Electricista, Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Mendoza. Titular de “LENIX Publicidad”. Titular de “INFO POINT SYSTEM”. Co-fundador de las A.M.P.A.P. (Asambleas Mendocinas por el Agua Pura), en Tunuyán.











