Leopoldo Marechal participó de la jornada del 17 de octubre de 1945. Su fe católica nos quedó patentizada cuando en 1982 conocimos la capilla que tenía en su departamento de la Avenida Rivadavia cerca de Plaza Once. Allí, el poeta advirtió que la Argentina invisible se hacía visible (1).
Perteneció a la generación que, en los años ’30, buscaba a la Argentina Subterránea. “El hombre que está solo y espera“ (en la esquina de Corrientes y Esmeralda) de Scalabrini Ortiz es eso mismo.
¿Que espera qué? Nada menos que nuestra esencia se imponga a nuestra apariencia. El 17 de octubre de 1945 dijo “el subsuelo de la Patria se ha sublevado”.

Muchos fueron los pensadores que se preguntaban por ese país invisible. Marechal se burla de algunos de ellos: “cuando el país invisible que tanto invocaron se hizo visible, se asustaron y se pusieron del lado del poder”. Quizás se refería a Eduardo Mallea, no sabemos.
Hoy vivimos tiempos de oscurantismo, como aquella época, como decimos el el editorial de Sin Pelos en la Lengua 447 (2).
Hoy la Argentina invisible no está en la Buenos Aires de Marechal, Scalabrini o Mallea, no está en la Plaza de Mayo ensuciada por las patas del aluvión zoológico, no está en la esquina de Corrientes y Esmeralda. Pero está. Sólo falta el profeta (o el poeta, da lo mismo) que anuncie su llegada. O su regreso.
Para el centralismo porteño y la mirada oligárquica, la Cordillera de los Andes, la Patagonia, es ese lejano lugar “en el culo del mundo”, o sea, en lo más sucio del cuerpo, donde nunca suceden hechos “históricos”.
En los canales de TV de Buenos Aires no se dice nada de que la Argentna Invisible se está haciendo visible, nuevamente, en la Cordillera, donde pueblos enteros resisten la invasión de sionistas, yanquis e ingleses que vienen por nuestros recursos naturales.
La Argentina invisible -o quizás mejor invisibilizada- hoy, poco a poco, se está haciendo visible en el Litoral que antes miraba a Europa y ahora mira a Miami y a Silicon Valley.
Es la resistencia de los pueblos contaminados, productores de frutas y vinos, ellos son los nuevos héroes: no por nada la marcha desde Uspallata a la Legislatura, contra el Proyecto San Jorge, agregaba una imagen de San Martín a lomo de su caballo. San Martín, el mismo que proclamó que “cuando la Patria está en peligro todo vale, excepto no defenderla”. ¿Lo hicieron a propósito los ambientalistas marchantes? ¿Sabían que estaban, están, continuando la gesta libertadora 200 años después? ¿Importa mucho la diferencia?
La resistencia es la nueva arma de esta gente “común”, como lo fueron los descamisados en 1945. Quieren agua pura, sólo eso, para seguir produciendo vinos y frutas, solo eso. Para un buen vivir.
Los nuevos protagonistas no son los políticos profesionales (asustados como los Mallea de una Patria Invisible que no era de su agrado), pero son los detenidos y torturados en las manifestaciones. No es el Sargento Cabral rescatando a San Martín de la muerte y entregando la propia. Ahora son muchos los “Sargento Cabral”, que quizás algún día algún historiador (o profeta, o poeta) les ponga nombre.
Marechal hablaba de “poetas depuestos”. Se consideraba a sí mismo de esa manera, al ser silenciado por la dictadura del ’55, lo que se extendió hasta su muerte en 1970.
Los marechales de la cordillera en general y de Mendoza en particular ¿habrán leído “Adán Buenos Ayres” o “Megafón y la guerra”, o “Autopsia Creso”? . ¿Los Gutiérrez de la vida, saben que quizás estamos a las puertas de una nueva era?. Los Gutiérrez, los que Marechal menciona en su “Autopsia”. ¿Y los dirigentes peronistas mendocinos?. A juzgar por sus acciones, parece que no, salvo excepciones contadas con los dedos de una mano (y sobran dedos).
¿Qué hacen estos nuevos poetas, estos nuevos Gutiérrez que ignoran serlo?. Hacen lo mismo que Marechal: desde su lugar han asumido la tarea de defender el “numen” o alma de su tierra. No escriben, pero volantean (flyers) por las redes sociales, las mismas que fueron creadas para dominarlos y controlarlos mentalmente; también marchan, cortan rutas, bailan en las calles, hacen festivales, y en ellos se destaca la militancia juvenil femenina, dando un toque de belleza y vida, mucha vida, a la nueva gesta.
Se está creando algo nuevo. No aspiran a tomar el poder, sino a construir un poder propio, nuevo, no negociable; no hay cargos, pero hay mucho amor militante, mucha solidaridad, mucho “verse en el otro”, abrazarse y besarse, cantar juntos pese a estar en guerra desigual. Se trata de crear poder… una comunidad política consciente y en resistencia (que no es lo mismo que resiliencia, aclaro).
Defender nuestra esencia, solo eso, ya es “liberación”. Para Leopoldo Marechal la liberación era rescatar la esencia metafísica de la Patria. Y esa Patria no es concepto abstracto, vacío de contenido, es el agua, la Pachamama que nos da de comer a diario, es el vecino. Eso es la verdadera liberación nacional… liberar al territorio, hoy, es liberarlo del ejército de técnicos extranjeros o ”argentinos”, da lo mismo. Es liberar al territorio y a su gente de la condena a ser una zona de sacrificio para un modelo neocolonial. Marechal insistía en que la Geografía no es sólo un territorio.
El imperio nos condenó a ser zona de sacrificio, pero los nuevos poetas condenados están diciendo “no”. No pasarán.
No hay conflicto de intereses, sino de cosmovisiones: el lucro versus la vida, el extractivismo versus el arraigo a la Madre Tierra. No es joda, es muy profundo. No hay disputa por un negocio, simplemente no hay negocio… se quiere poner fin al reinado de Creso, el Dios Dinero que… ¿todo lo puede?
Los “ambientalistas” quieren un nuevo modo de habitar la tierra, no para exprimirla, secarla, y mandar su jugo a exterior, sino para armonizar con ella y tener paz interior.
Hay otra forma de habitar un lugar, y eso no está determinado por el consumismo, sino por la comunión, la común unión con lo que nos trasciende y da sentido: la Pachamama, el Agua Pura, con mayúsculas.
¿Podrá el peronismo de Mendoza recuperar esa mística? Parece que no.
¿Podrá el peronismo de Buenos Aires dejar de ver al “interior” como un lugar para vacacionar y sólo eso? Podrán dejar de ver a Vaca Muerta como teta que les provee de dólares sin pensar que en esa teta vive gente? Parece que tampoco.
La próxima vez, las patas en la fuente la pondremos quienes vivimos en la Cordillera.
¿Habrá un Marechal que deje de rezar y se sume, como poeta, a la gesta? Quizás surja algún movimiento político que haga la síntesis de justicia social con justicia ambiental (dos temas inseparables, absolutamente).
Se me hace que Mendoza, como en el Cruce de los Andes de San Martín, está a la cabeza de esa epopeya.


Columnista invitado
Carlos Benedetto
Museólogo, profesor de Historia jubilado y presidente de la Federación Argentina de Espeleología (FAdE). Escritor y periodista. Co-fundador de la Biblioteca de la Memoria Jaime De Nevares (2007) y de la Agrupación Luis Barahona (2018), Malargüe. Colaborador de nuestro diario desde -casi- los orígenes, en temas históricos, políticos y ambientales. Para conocer toda su producción mirá aquí.
Notas
1) https://marcelosapunar.com/2021/05/20/vigencia-de-la-autopsia-de-creso-10-por-carlos-benedetto/ y anteriores vinculadas
2) https://spellrevista.wordpress.com/2026/01/01/447-spell-447-2/














