
“Fue designado por Carlos Presti
“La sombra de la ESMA alcanza al nuevo jefe de inteligencia militar
“Su padre, Alberto César Barbich, fue un alto mando de la Marina que reivindicó los métodos de la dictadura y negó la existencia de un plan sistemático de robo de bebés. Fue denunciado en la causa ESMA.
“La sombra del terrorismo de Estado acompaña varios de los nombramientos del gobierno de La Libertad Avanza (LLA). El contralmirante Pablo Javier Barbich, que estará a cargo de la inteligencia militar, es hijo de un alto jefe de la Marina que reivindicó públicamente los métodos de la dictadura, negó la existencia de un plan para robar bebés y terminó denunciado en la causa por crímenes cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
“El jueves, el ministro de Defensa, Carlos Alberto Presti, firmó una resolución a través de la cual designa a Pablo Barbich al frente de la Dirección de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto (EMCO). Es el área que deberá coordinar con la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), según los cambios que introdujo el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 941.
“El apellido había circulado en octubre porque Marcelo Barbich, hermano mayor del jefe de inteligencia, fue ascendido al grado de capitán de navío en una ceremonia que se hizo en el Edificio Libertador. Su ascenso fue publicitado como una revancha histórica, al decir que había sido trabado durante el kirchnerismo por antecedentes familiares.
“Tanto Pablo como Marcelo son hijos de Alberto César Barbich, nacido en 1929 y fallecido en 2022. Barbich padre estuvo en la Armada Argentina entre 1946 y 1982. Durante la dictadura, Alberto Barbich se desempeñó en la Secretaría General de la Marina y fue comandante del destructor Hércules. Entre febrero de 1980 y enero de 1981 fue director de Instrucción Naval (DIN) y, como tal, era el jefe del director de la ESMA —campo de concentración por el que se estima que pasaron 5000 detenidos-desaparecidos—.
“Alberto Barbich fue quien calificó a Edgardo Otero, el director de la ESMA que reemplazó a Rubén Jacinto Chamorro en el cargo. Otero, que ya falleció, llegó a ser condenado a 17 años de prisión en el juicio de ESMA Unificada y a siete años por la apropiación de la hija de Silvia Dameri y Orlando Ruiz.
“El nombre de Alberto César Barbich figura en el libro que en 1988 publicaron los organismos de derechos humanos Culpables para la sociedad, impunes para la ley. Allí se lo señalaba, por su cargo en la Secretaría General de la Armada, como co-responsable de todos los centros clandestinos de detención que dependían de la Armada.
“Alberto Barbich fue uno de los que bregó públicamente para que se pusiera fin a los procesos que se iniciaron durante la presidencia de Raúl Alfonsín. En una solicitada publicada en el diario La Nación el 20 de marzo de 1987, el Consejo de Almirantes se presentaba como quienes ejercieron la conducción superior de la Armada entre 1975 y 1981, cuando se “libró la guerra legítima contra el terrorismo subversivo”.
“En esa declaración, los almirantes sostenían que “la Armada actuó en forma institucional y orgánica a través de su cadena de mando”, algo que después sería declarado, por ejemplo, por Adolfo Scilingo cuando explicó que no se podían mover aviones para arrojar personas vivas al mar por decisión individual.
““No podemos seguir aceptando en silencio una revisión parcial e injusta de los hechos ocurridos, que solo parece dar crédito a testimonios de integrantes de las organizaciones terroristas subversivas”, se quejaban. “Nos sentimos totalmente identificados con todos los integrantes de la Armada que se encuentran condenados o sometidos a proceso por las responsabilidades de las funciones que circunstancialmente les tocó ejercer”, concluían.
“La declaración, que figura en una resolución del juzgado federal de Bahía Blanca de 2010, fue firmada por 89 almirantes. Uno de los firmantes era Alberto César Barbich; otro, Laurio Destefani, abuelo materno de la vicepresidenta Victoria Villarruel.
“Para comienzos del milenio, Alberto Barbich presidía el Grupo de Almirantes Retirados. El 20 de julio de 2000, esa entidad emitió una declaración iracunda: “Se ha llegado así al dictado de leyes atentatorias de la patria potestad, las que, unidas al persistente procesamiento de oficiales y suboficiales por un inexistente plan sistemático de apropiación de menores, nos indican que estamos soportando la ya indisimulada complicidad ideológica de numerosos integrantes de los poderes del Estado, en algunos casos a favor de mayorías circunstanciales de vida efímera”. ¿Por qué estaban enojados? Porque dos semanas antes la Cámara Federal porteña había confirmado los procesamientos de algunos de sus camaradas —Emilio Eduardo Massera, Rubén Franco, Antonio Vañek y Jorge “Tigre” Acosta— en la causa por el robo de bebés.
“Alberto Barbich mantuvo a lo largo de los años un perfil alto. En octubre de 2004 renunció como presidente de la Sociedad Militar Seguro de Vida (SMSV), que siempre fue mencionada como un apoyo para quienes afrontaban las causas por crímenes de la dictadura. Algunos prófugos daban la dirección de la SMSV o seguían cobrando sus haberes gracias a triquiñuelas en las que supuestamente participaba esta organización. “En varias causas de lesa humanidad hemos pedido medidas de prueba sobre ese lugar por tener lazos con el Batallón 601 y diversos represores”, tuiteó Myriam Bregman en 2020.
“Cuando se reabrieron los juicios, Barbich fue convocado como testigo de la defensa de Héctor Febres, el prefecto que entregaba los bebés nacidos en la ESMA y que apareció muerto antes de la sentencia. En mayo de 2008, el juez federal Sergio Torres recibió dos cartas anónimas que denunciaban que Barbich había participado en la represión.
“Ninguna de las acciones del padre son achacables a los hijos. Sin embargo, hace tiempo los familiares de genocidas “desobedientes” vienen reclamando que quienes ocupan cargos públicos se pronuncien acerca de estos crímenes. De hecho, en 2023, Historias Desobedientes lanzó una campaña para que Villarruel dijera algo sobre la actuación de su padre y de su tío.
“Roque Presti, padre del actual ministro de Defensa, llegó a estar procesado por crímenes cometidos durante la dictadura. Fue el jefe del Regimiento de Infantería Mecanizada 7 de La Plata, que estuvo a cargo del área 113 —responsable de la represión en La Plata—. Como tal, tuvo intervención en los secuestros de los chicos de la Noche de los Lápices y en el operativo en el que fue apropiada la nieta de María Isabel “Chicha” Mariani.
“Cuando le preguntaron al ministro sobre las acusaciones de que su padre era un “genocida”, solo respondió que eran temas de “historia”.
“Pagina12.com.ar
“Luciana Bertoia
“24 de enero de 2026”.
Foto: de la red











