
Hoy te vas a divertir muy especialmente, puesto que a posteriori de mi editorial de arranque, las cosas comenzaron a complicarse desde el punto de vista técnico, por un inconveniente que pudimos resolver a poco entrar en la segunda hora del programa. Vaya mi agradecimiento a nuestro columnista invitado, me refiero al compañero Ricardo Kon, que se puso el despiole al hombro y siguió adelante (“el show debe continuar”). En el mismo sentido vibró el admirado Horacio Rovelli.
El entrevistado de ese momento nos ayudó a capear lo que luego se convirtió en anécdota y quedó cristalizado en esta entrega. Más atrás en el tiempo, recuerdo que al comenzar mi carrera, cuando me acontecía un furcio al comienzo de un programa radial de 4 horas, me quedaba mal por el resto del envío. La maduración me permite hoy disfrutar de mis yerros, en el convencimiento que sobrevienen mientras uno intenta hacer. Es decir, seguir adelante con una experiencia comunicacional.
Instalamos un nuevo espacio focalizados en la gestión de la ultraderecha, que bajo directivas trasnacionales y al modo tecnofeudalismo, nos llevan al peor de los mundos. Armamos la agenda con mirada federal, tratando de dar a conocer lo que ocurre en diversas provincias argentinas. Lo demás es lo básico, no perder de vista que hacemos un programa de televisión que se emite vía streaming, destinado a acompañar a los ayentes de radio Rebelde.













