(viene de la edición anterior)
Quieren que te enojés con Cristina. Hay un empeño que seguramente se encuentra muy bien regado por las cuentas negras de los países del eje del mal, como se conoce a la tríada conformada por EE. UU., Israel e Inglaterra. Es más que evidente que hay muuucho dinero comprando los principios que otrora sostuvieron muchos de los que se dicen compañeros. Lo que ocurre es que una pléyade de ex funcionarios pretende volver al ruedo a como dé lugar.
Entonces, primero fueron funcionales al pedido del ex Presidente Alberto Fernández, quien antes de compartirles uno de los 36.000 puestos de que dispuso desde el primer día a cargo de Casa Rosada, les exigía atacar a la lideresa del campo nacional y popular. Hubo una suerte de ejército de deleznables, cuyos discursos ya prácticamente no valen nada. Eso sí, sus cuentas bancarias fueron generosamente cubiertas al decidir pasarse al bando de los traidores.
Buena parte de esos perversos a sueldo del Poder real no trepidan ni un segundo antes de señalar a la querida compañera, quien se halla secuestrada por la mafia judicial en San José 1111 de CABA. Parece que ahora se dieron cuenta que estaríamos frente a la peor de las personas que hacen política en nuestro país. Tal cosa quieren que pensemos de quien logró llevar la redistribución de la riqueza al 53 %, el número más alto alcanzado en la Argentina por gobierno alguno.
Supo desafiar a los que cortan el queso en muchas áreas temáticas, influyendo como pocos en el sentido común de su pueblo. El amor que le tributamos millones de argentinos y argentinas es constante y sostenido, y aunque algunos nos llamen fanáticos -para ridiculizarnos- solemos decir que en verdad nos sentimos agradecidos por haber sido contemporáneos de los 12 años y medio más maravillosos desde la recuperación democrática, acontecida en 1983.
Recuerdo como si fuera hoy su primer discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional, a lo largo de cuya extensión no leyó una sola línea. Al día siguiente fue el comentario más escuchado en las calles. Pero luego ocurrió que nunca leyó en ninguna de sus cuantiosas intervenciones, demostrando que tiene un país en la cabeza con pelos y señales, datos precisos y una sumatoria de sueños, de los cuales pudo cumplir un montón para beneficio de las mayorías.
Hoy pelea por su libertad mientras varios agitan un internismo con el que pretenden equipararla a cualquier dirigente, cuando es materia imposible. Nunca olvidemos que fue la primera mujer electa presidenta en nuestra historia, luego relecta con más del 54,11 % de los votos y en primera vuelta. Quien quiera disputarle liderazgo al menos debería comenzar portando una trayectoria similar. Ninguno le llega ni a la parte de abajo de la pulsera electrónica que le pusieron, un grillete oligárquico.
Tenemos que estar muy atentos a todas las operaciones que se ciernen sobre quien concita la atención de todas las miradas en la oposición a la ultraderecha, mientras los medios hegemónicos nunca atacan a quien pretende llegar a la primera magistratura argenta mordiendo la mano de quien le diera de comer. Las cartas están a la vista. Quien quiera oír, oiga.
(continuará)

Nota
Cristina en la Asamblea General de las Naciones Unidas, año 2011













