El ejercicio de escribir poemas requiere, sí o sí, de abrir el corazón para conectarse con lo profundo del mundo desde la más íntima mismidad. De esa combinación, tamizada por la experiencia vital, el contexto y la necesidad de decir, nace cada uno de los poemas como bellas gemas que atesorar.
Por eso nos regodeamos en un mundo de sensaciones y alegorías, de figuras inabordables desde cualquier paradigma lógico. Sólo debemos limitarnos a observar y disfrutar, como si se tratara de una pintura. Contemplar las formas discursivas que adoptan los sentimientos de quien vive en estado de poesía.
Encontrarse entonces en el contexto esencial de ese ser que es capaz de dar a conocer esa tribulación o ese gozo, no tiene parangón. Esa fiesta de los sentidos, de las humanidades, de las fragilidades, te convida a convertirte en mejor ser. El desafío está listo para disfrutarse, sólo depende de vos.
La tormenta
El mundo es una masa gris,
no hay azul más allá de la tierra.
El cielo explota en artificios
luces verticales, raíces de fuego.
Los estampidos atronadores
Iluminan algunas casas, luego otras.
Todas vuelven a esfumarse en segundos.
La mano de la tormenta
sacude el mundo,
dragón abatido en las nubes.
Acaso, lo haga desaparecer
para siempre.
Sin embargo,
los fantasmas caminan aún
por las calles borradas.
Columnista invitada
Liana Castaño
Maestra, integrante del taller de poesía “Más allá de las palabras”, publicó en las antologías: “Fuego en las manos”; “Mujeres de palabra”, “Luz de luna” (IV Concurso Internacional de Poesía, España). Su más reciente publicación “Más allá de los poemas”, poemario colectivo del Grupo de Poesía “Más allá de las palabras” que coordina Diana Starkman, será presentado en la Feria del Libro de Mendoza 2020.
Fotos: Adriana Martinetti


