Se cumplieron 35 años del gol que el Diego le hizo a los ingleses. Medio país habló de eso y me acordé de mi amigo Seba, «dieguista» de la primera hora. Su recuerdo me llegó brumoso, más bien diría húmedo… por las lagrimas que le brotaron. Apenas supimos de la «muerte de D10S» pasó al desconsuelo inenarrable.
Por espasmos y durante horas, cada vez que el televisor mostraba las imágenes de la tristeza argentina y mundial, el Seba clavaba un lloro. Me llamó la atención lo desgarrador de esa congoja, como si se tratara de la muerte de un familiar o de un amigo. De ahí parte la reflexión: ¿qué era, quién era Maradona para todos?
Ese excelente deportista nos llenó de emociones con jugadas tan inesperadas como eficaces. Allí la belleza se daba la mano con la destreza y todo pasaba al olvido. Se cortaba el aliento porque a la pelota la tenía «el pibe de Villa Fiorito». Había posibilidad de gol y promesa de alegría. Las emociones se preparaban para celebrar el fútbol.
El Seba se recuperó de esa tristeza a flor de piel de las primeras horas. Es que a él y a todos nos conmovió profundamente que ese enorme jugador, ese ser humano tan real (con su paleta de claroscuros, como todos) ya no estuviera más entre nosotros. Su repentismo, su lucidez, su humor… Nos habíamos quedado sin Dios.
Se trataba de comenzar el duelo con una parte única de nuestra propia existencia, ligada a los buenos momentos. El Seba bien lo sabe, por eso su desolación. El, yo y vos, nos habíamos quedado para siempre con los recuerdos de ese enorme. Volvíamos a ser simples mortales. «Una raza de uno» como escribió Horacio Ferrer.
Al Seba le dedico este recuerdo de esa jugada que pasó a la historia. A pesar de la orfandad maradoniana, en el Olimpo hay otro lugar que ya está ocupado. Lo más probable es que desde ese allí dirija alguna que otra buena jugada. Cualquiera que nos haga encontrar nuevamente con quienes somos, el fútbol, la pasión y la entrega.
«Víctor Hugo y el aniversario del “barrilete cósmico” sin Diego
«»Esta columna fue publicada en la edición de Tiempo Argentino del 19 de junio del 2016. Tiene la misma vigencia hoy, cuando se cumple 35 años del 22 de junio de 1986: fue en el Azteca de México DF, pero quedará para la eternidad. Ante Inglaterra, Maradona marcaba un gol con la mano y otro que nunca fue superado. Víctor Hugo hace una pintura de la obra del Diez y de la suya propia.
«Desde lo alto del estadio se percibe un surco en la tierra por el que avanza una potente luz a la velocidad de un cometa. En el fondo de la olla del Azteca, Diego Armando Maradona imita la herida que abre en el azul misterioso un astro incandescente. Ahora, hace 30 años, sucede en la Tierra. Allí va él con la bravura del que lleva el estandarte de su ejército en un ataque definitivo. Corre entre las laderas de colores ingleses, saltando trampas. Y planta en la cima, su bandera.
«En uno de los pupitres del palco de prensa, este relator subrayó en el inicio de la hazaña: “Arranca por la derecha el genio del fútbol mundial”. ¿Por qué esa frase en el comienzo de esa jugada y no de otra? Parecería hecho para que quedara en la grabación. Luego lanzaría aquellas palabras con las que hace ya tres décadas viene arropada su carrera por el invento insuperado de Diego, “barrilete cósmico”. ¿Cuántas jugadas pueden concebirse en la inmediatez de la acción? ¿Qué veía el artista de la zurda? ¿Qué conciencia tuvo sobre el infinito número de errores que se arriesgaba a cometer, desde el inicio hasta el portero inglés? Las variantes que el relator imaginaba ofrecían un sumario tan amplio que fue abandonando la narración convencional. Deseaba el final glorioso y acompañó la jugada queriendo tener razón. El relato lleva a pensar que se suspenden los efectos narrativos para darle lugar a la emoción anticipada como empezar a decir “genio, genio, genio…”, un rato antes de llegar al arco. Acompaña al intrépido que iba por la cicatriz que abría en el césped. ¿En qué momento decidió enfilar hacia el arco? El jugador avanza mirando la pelota. ¿Cuántas piernas, cuántos metros cuadrados de terreno, abarca su visión periférica? ¿De qué billones de otras formas pudo ser la jugada más grande de todos los tiempos, la única, definitiva y eterna?
«La edificó el coraje, la intuición, un Dios detrás del Dios, como hubiera afirmado Borges. Lo acompaña “el puño apretado” de quien firma esta nota, lanzado sobre el pupitre, envuelto en cables y auriculares. El cuerpo entregado al placer del grito. El desvarío de una mente que se queda en blanco como si una nube estallara dentro de los párpados cerrados. “Gracias, Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas…”.
«No fue sólo esa jugada.
«Era la hazaña de Diego, del más amado de los futboleros.
«Era el pase a las semifinales del Mundial, lo que el relator había pronosticado como muestra de credibilidad en Carlos Bilardo, envuelto en una controversial polémica.
«Era contra los ingleses y por cientos de pibes que lo hubieran gritado, que no podían hacerlo, apagadas sus voces en las heladas tierras de Las Malvinas. Hubo una autoimposición: tocar ese aspecto sólo una vez y este periodista así lo hizo, sobre el final del partido, muy vigilado el lado controversial de jugar con la idea tan fuerte como es la de la guerra y la muerte en un partido de fútbol. En el documental de Cristian Rémoli, el Tata Brown cuenta cómo Diego arengó a sus compañeros con eso: la motivación que implicaba, muestra una nueva arista extraordinaria de él. Decididamente hay que aceptarlo: estábamos flotando en una catástrofe espiritual que hubiera ocurrido con una derrota futbolística ante Inglaterra, conteniendo en el alma, el agravante de todo lo que había procurado el conflicto bélico.
«Era también la descarga ante un escenario adverso y hostil. Había mucha puja con los profesionales mexicanos que estaban alrededor. En un momento pensamos que se armaba tole-tole. Fastidiaba esa onda anti-rioplatense y el relato expresa esa bronca.
«Y, fundamentalmente, era la más bella, osada, corajuda, con mayor inventiva de las ilusiones que el fútbol había producido jamás.
«Vale, entonces, algún recuerdo puntual que vuela por la memoria:
«Por caso que fueron años personales de una precisión bastante asombrosa. Los goles de ese Mundial descriptos con anticipación y con detalle. Con Bulgaria estaba dicho que Valdano iba a meter el gol desde el quite de Cuciuffo en el costado del área. Estaba muy afilado. En el ’84, ’85, venía con la voz cascada de tanto cigarrillo. Ya no podía más. Y dos o tres meses antes del Mundial había dejado de fumar. Estaba feliz físicamente. Recuperé la voz. Estaba muy celebratorio de sentirme muy bien.
«Aunque venía muy contrariado por lo sucedido con el primer gol. El relato arrancó: “Argentina y la pelota. Argentina y el partido. ¿Para cuándo Argentina y el gol?” Y Maradona lo viene a hacer de inmediato. Gran desahogo. Pero vi la mano y lo dije. Aunque mi compañero Ricardo Sciocia, desde Buenos Aires, rectificó: “Con la cabeza Víctor Hugo. Confirmo que fue con la cabeza”. Después, relaté un buen rato como si anduviera a tientas y a oscuras. Era demasiado relatar un gol maravilloso al revés. Aun cuando, andando el tiempo, coincido con Claudio Tamburrini, ex arquero, detenido y torturado en 1976, durante la dictadura, quien aseguró en ¿La mano de Dios? Una visión distinta del deporte (Ediciones Continente, 2001): “La trampa es parte del juego”. El único que le puede poner límite es el árbitro pero la trampa está siempre. Pasa el tiempo y cada vez coincido más. Como que cada vez ese gol es más de cabeza que con la mano…
«Y lo del “barrilete”. Tiene que ver con viejas antinomias superadas. Había usado varias veces la idea de “ahí tienen al barrilete”. Todo lo que sea una exageración vale en un Mundial. Y lo vinculado al espacio tiene una poética muy atractiva. Se menciona la luna azul y es poesía. La luna roja del ocaso pasó como una estrella fugaz, las galaxias se sorprendieron, la estrella se desprendió de todas… Se te pueden ocurrir cientos de imágenes, una tras otra. Más aún si se complementa con la obra futbolística más maravillosa.
«Esa marca que ahora, a tres décadas vista, nadie logró empobrecer. Diego salta más, corre más rápido, es más resistente, su universo se expande hacia más infinito.
«Una sinfonía barroca en su decorado, clásica por su perfección, de la que sólo unos pocos pentagramas se salvaron del incendio de los años.
«Tiempoar.com.ar
«Víctor Hugo Morales
«22 de junio de 2021».
«Diez historias laterales del mejor gol de todos los tiempos
«A 35 años del triunfo ante Inglaterra en México 86, un repaso por distintas anécdotas que generó el gol de Diego.
«Desde hace 35 años cada 22 de junio se vive de una manera especial. La nostalgia y la emoción se abren paso para revivir la tarde en que Diego Armando Maradona dibujó el mejor gol de todos los tiempos, después de haber convertido uno con la mano, en los cuartos de final del Mundial, ante Inglaterra. Nada menos. Este 22 de junio de 2021 tiene un condimento más: es la primera vez que no está Diego para recordarlo. Aunque semejante obra y tamaño personaje son leyendas que perduran más allá de todo, y que tienen la capacidad de seguir entregando nuevas historias. Por eso se proponen diez escenas laterales para seguir recordando todo lo que pasó en esos 10 segundos en los que Maradona dejó en el camino a tanto inglés para que el país sea un puño apretado.
«El cocacolero que se perdió el gol
«La anécdota se la contó el periodista Daniel Arcucci, uno de los biógrafos de Maradona, al periodista Diego Della Sala. En una de las visitas de Diego a la redacción de El Gráfico, la revista deportiva más prestigiosa que hubo en la Argentina, lo llevaron al Diez delante de una foto enorme que retrata el momento exacto en que toca desde el piso con la zurda ante el cierre de Butcher. Cuando le preguntaron qué le generaba ver la foto en un tamaño tan grande y con tanta calidad, cuenta Arcucci, Maradona se tomó un tiempo. Y demostró porque sigue siendo el mejor: “¡El cocacolero! ¡El cocacolero se perdió el gol!”, sorprendió mientras señalaba a un vendedor de gaseosas que quedó de espaldas a la jugada, el único de los 114 mil espectadores del Estadio Azteca que no pudo gritar el gol del 10.
«La definición póstuma
«Aunque Maradona falleció el 25 de noviembre pasado, en los diversos homenajes que se prepararon para este día se conoció una reflexión inédita de él sobre su propio gol. TyC Sports armó una muy bella producción en la que distintas personas, incluidos algunos compañeros, un juez de línea y hasta el inglés Gary Lineker, recuerdan qué estaban haciendo cuando Diego convirtió el segundo tanto. Y ahí se cuela la voz del Diez, con una definición tan precisa que parece salir de su zurda más que de su garganta: “¿Donde estaba yo? Yo en ese momento estaba caído entre dos ingleses levantando a un pueblo”.
«El consejo del hermano
«El segundo gol de Diego Armando Maradona a Inglaterra en el Mundial de México 86 se empezó a construir más de seis años antes, en Wembley. Un Maradona de apenas 19 años ya era el 10 de la Selección argentina. Aún no había estallado la guerra de Malvinas. Pero la pica con los inventores del fútbol ya existía. Y a los 19 minutos arrancó por derecha, zigzagueó entre defensores ingleses y al enfrentar al arquero soltó la pelota con clase al segundo palo. Se fue afuera por centímetros. 90 mil ingleses igual lo aplaudieron en Wembley. Fue triunfo por 3 a 1 para los locales. Y una espina quedó atragantada para Maradona. Su hermano Hugo, que recién había cumplido 11 años, le dijo: “¡Boludo!, no tendrías que haber definido… Le hubieras amagado, si ya estaba tirado el arquero…”. Después se tomó revancha.
«La cabeza de un genio
«Jorge Valdano, un experto en definir al gol y también en ponerle palabras a la pelota, contó la anécdota repetidas veces. Pero no deja de sorprender. Valdano fue uno de los testigos más cercanos del gol de Maradona y, se enteró luego, también fue uno de los hacedores. Es que el delantero corría a pocos metros de distancia del Diez, acompañando la jugada. Y eso tuvo su mérito. En el vestuario, cuando se duchaban después de asegurarse la clasificación a las semifinales, Diego le dijo que “en todo momento buscó un hueco para darme el balón a mí”. Primero, dice el ex Real Madrid, pensó que no podía ser cierto que mientras armó semejante jugada también prestara atención a lo que pasaba alrededor. Después entendió que se trataba de Maradona: “Eso nos da la referencia de la cantidad de ideas –aprovechadas y desechadas- que pasaron por su cabeza en diez segundos. Así funciona la cabeza de un genio en acción”.
«La camiseta especial
«La camiseta que usó Argentina aquella calurosa jornada de México fue única. Y no sólo por lo simbólica. Azul, con dos tonalidades distintas, el logo de Lecoq y el escudo de AFA cosidos a mano, y unos números plateados y brillosos. Un modelo distinto a la alternativa que Argentina había usado contra Uruguay en los octavos de final. Es que aquellas camisetas que usaron ante la Celeste eran muy calurosas para el clima del Distrito Federal de México. Bilardo mandó a buscar unas a contrarreloj. Al Doctor no le gustaron. Pero apareció Diego de casualidad y dijo: “Está linda”. Así que, a menos de 24 horas del partido, comenzaron a coser la marca, el escudo y a pegar los números.
«Exhibida en Manchester
«Esa misma camiseta con el 10, con la que Diego convirtió los dos goles, ahora está exhibida en el Museo Nacional del Fútbol en Manchester, Inglaterra. Es que en medio del festejo final por el triunfo, Diego se cruzó con el mediocampista Steve Hodge e intercambió las camisetas, como se suele hacer después de un partido. Tal vez ni siquiera Maradona tenía noción de que acababa de cambiar la historia en ese momento. A Hodge, contó, en su país lo criticaron por haber tenido el gesto de deportivo de haber cambiado camisetas con quien había convertido un gol con la mano. Y en 2003, después de 17 años de tenerlo escondido en el armario de su casa, decidió donarla al museo.
«Para ponerlo en un cuadrito
«El segundo gol del Diego a los ingleses fue, se sabe, una obra de arte. Y en 2017 se dio el gusto de pintarlo. Es que Maradona fue invitado a un evento en el que le propusieron, con un pincel y pintura azul, dibujar el gol que había convertido en 1986. Y aceptó. Agarró la brocha con su mano derecha y, divertido, empezó a recrear el gol con sus palabras y con su pulso.
«Así lo recordó en La Noche del Diez
«La Noche del 10, el programa que se emitió por Canal 13 en 2005, fue extraordinario por muchísimos motivos. Se lo festejó por ver bien y alegre a Maradona después de una situación límite con su salud. Y entregó capítulos memorables para la liturgia maradoneana. Por ejemplo: sus mejores goles relatados por él. Y, claro, no podía faltar el mejor gol de todos los tiempos. Llegó en el último capítulo, el que salió en vivo desde el Luna Park repleto. Y así lo recreó Diego, que fue hasta el predio de Ezeiza para surcar el mismo camino que había surcado en el Azteca.
«Lo último que vio fue el gol de Diego
«El fútbol, a veces, entrega capítulos inverosímiles. Y esta es una de ellas. Por el gol. Por el contexto. Y por las miles de historias que entregó. El escritor uruguayo Eduardo Galeano le puso letra a, quizá, la más increíble en Los hijos de los días. Galeano describe la escena del colombiano Manuel Alba Olivares, que tenía 11 años para el Mundial de 1986, uno de sus últimos recuerdos visuales. Es que el 20 de octubre Manuel Alba Olivares perdió la vista. “Desde entonces -escribe Galeano- para ver fútbol y otras cosas no tan importantes, Manuel pide prestados los ojos de sus amigos. Gracias a ellos, este colombiano ciego fundó y preside un club de fútbol, fue y sigue siendo director técnico del equipo, comenta los partidos en su programa de radio, canta para divertir a la audiencia y en los ratos libres trabaja de abogado”. Eso sí: “Ha guardado el gol intacto en su memoria, y lo relata mejor que los mejores locutores”.
«De dónde nació el “barrilete”
«El inolvidable relato de Víctor Hugo Morales le puso más brillo al gol de Maradona. Pero aquello de “barrilete cósmico”, esa metáfora que parece sólo un mensaje poético, esconde una historia que se enmarca en la grieta futbolera argentina: la de César Menotti y Carlos Bilardo. Es que antes del Mundial, Menotti dijo sobre Diego “Si Maradona deja de vivir como un barrilete, que si voy o no voy, puede ser la figura del Mundial”. Víctor Hugo estaba enfrentado con Menotti y era de los pocos defensores públicos que tenía Bilardo. Por eso venía preparando un mensaje contra el ex DT de la Selección. Lo lanzó el momento justo y para siempre: “Barrilete cósmico ¿de qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés?”.
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«22 de junio de 2021».


