Hace más de seis años que la provincia de Mendoza está en manos de gobiernos radicales. Luego de errático paso del justicialista Francisco Paco o poco Pérez, vino el gran ordenador Alfredo el mínimo, cuya gestión cambió la proporción del endeudamiento en dólares. Alineado con el PRO de Mauricio Macri, repitió las atrocidades realizadas por el ingeniero presidente en la Nación: alineó a la justicia según sus intereses y como feroz antigarantista, impuso su propio Código Procesal Penal a partir del primer día de agosto de 2017 y hasta llegó a penalizar las manifestaciones públicas, como sucedió con el dirigente de ATE en el último conflicto llevado a cabo contra los empleados provinciales, a la sazón los peores pagos del país.
Al igual que sus pares nacionales, el gorilaje local se dedicó a realizar negocios entre familiares y amigos y reservó su odio visceral contra los trabajadores, porque ellos, como la rancia oligarquía conservadora que gobernó por décadas a la provincia, deseaban escarmentar a quien intentara luchar por sus legítimos derechos.
Ignominioso y vergonzante teniendo Mendoza una historia de conquistas sociales que la destacan dentro del país. Los inmigrantes que llegaron con el ferrocarril en la penúltima década del siglo XIX conformaron las primeras agrupaciones socialistas, las que lucharon por la “cuestión social” reclamada en el mundo entero. De allí la efervescencia de sus manifestaciones obreras y sus empedernidas huelgas reclamando mejores salarios dentro de un orden conservador que miraba con admiración el modelo agroexportador liderado por el imperio inglés, dueño de las empresas de ferrocarriles, tranviarias y de suministro eléctrico. La sabia legislación de aguas y su meticulosa administración generaron la denominada revolución vitivinícola, cuyos grandes empresarios participaron orgullosamente de los festejos del Centenario.
Sin embargo, algo poco difundido fue la primera movilización de los trabajadores de las viñas, desde los departamentos periféricos hacia el centro de Mendoza, ocurrida en julio de 1909, “fue un hito histórico en la construcción de los lazos de confianza entre la burguesía bodeguera y las bases populares”[1]. En ese momento los grandes bodegueros locales se manifestaron contra el Tratado de Comercio argentino chileno que permitía el ingreso de vinos trasandinos. Para ello la corporación vinícola pagó los pasajes del F.C. Buenos Aires al Pacífico (BAP), estadía y viáticos para alrededor de 10 mil personas.
Un siglo y once años después, tras el fracaso del lobby realizado por la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) y otras entidades afines contra la Ley de Tolerancia Cero que está en la Cámara de Diputados de la Nación, para que tenga aplicación nacional en rutas y caminos nacionales, alertó a los bodegueros que acudieron al gobernador Rodolfo Suárez. José Alberto Zuccardi, presidente de la COVIAR transmitió su preocupación por una posible disminución en el consumo de la bebida nacional, llegando a decir “perjudica a toda la población argentina y en particular a las regiones productoras”[2]; de igual modo se manifestó la titular de la Cámara de Hoteles y Restaurantes, Beatriz Barbera, quien también expuso su preocupación por que la medida afectaría al consumo de vino, dentro del turismo enológico que viene desarrollando con éxito la provincia. Un disparate total siendo que la siniestralidad vial es la primera causa de muerte en personas menores de 35 años y el alcohol está presente en 1 de cada 4 siniestros viales.
Además, la tolerancia cero de alcohol ya rige como ley en las provincias de Córdoba, Entre Ríos, Jujuy, Río Negro, Salta, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Tucumán. También como ordenanza municipal en los partidos bonaerenses de General Pueyrredón, Moreno, Tigre, Ezeiza, Bragado y General Rodríguez, y en las ciudades del interior del país como Posadas y Guarupá (Misiones), Neuquén Capital, Pueblo Esther, Reconquista, Rosario y Santa Fe (Santa Fe). Además, por las reiteradas muertes de personas jóvenes, también rigen en los departamentos del Valle de Uco en nuestra provincia.
Con qué argumento estos señores van a presentarse ante un padre o una familia que pierde un hijo/a en un accidente vial producido por conductores alcoholizados. ¿Tendrían cara para hacerlo? ¿Qué probable ganancia se justifica con la muerte?
Es evidente que el constante desarrollo de alianzas políticas crecidas a la vera del Estado para intereses propios deviene en desigualdades y excesos progresivos que pretenden perpetuar privilegios de casta como en días de la colonia.
Seguramente, la manipulación de los medios hegemónicos de comunicación ha ido conformando un sentido común acrítico y dominante que vuelve a reproducir esquemas de dominación perimidos, de flagrante injusticia.
Columnista invitado
Roberto Gregorio Utrero
Nació en Tunuyán, Mendoza, en 1947. Casado, cuatro hijos, tres nietos y un bisnieto. Técnico Mecánico; Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública; Becario de la FUGEVAR, Río de Janeiro, Brasil (Política Fiscal) y de FUNDAP, San Pablo, Brasil (Políticas de gobierno y empresas públicas); Diplomado en Economía Política, FLACSO Argentina; Magister en Historia de las Ideas Políticas Argentinas, Facultad de Filosofía y Letras, UNCuyo; Doctorando en Ciencias Sociales, UNCuyo; ex asesor consultor en materia de cooperativas de la Asociación Internacional de la Seguridad Social AISS, Oficina Regional para las Américas, Buenos Aires; docente, presidente y fundador del Instituto Cultural Argentino Brasileño (ONG); ex asesor de la Dirección Provincial de Cooperativas; ex asesor de la Federación de Cooperativas Argentinas Limitada. FeCoVitA; ex asesor de la Dirección de Escuelas de Mendoza; ex asesor del Consulado General de Brasil en Mendoza; ex docente de la Universidad de Congreso y la DGE; escritor, autor de: La dama de Sao (1996) nouvelle editada en Brasil; Ensayo sobre la torpeza, novela inédita; Joaquím Machado de Assis, uma indagacao aberta e permanente (2005); Des cuentos Desencuentros (2011), Zeta Editores; De Extremadura a Cuyo, el viaje sin retorno (2012), Zeta Editores; Ferrocarriles Argentinos, destrucción recuperación, (2012) trabajo federal coordinado por Juan Carlos Cena; Supone que estorba (2013), novela inédita; Impulso civilizador y política de Estado en Mendoza, el Ferrocarril 1884-1914, tesis de maestría, Facultad de Filosofía y Letras, UNCuyo, (2014); Justificando ausencias (2015), novela inédita; La mujer del pintor (2016), novela inédita; La colmena ferroviaria, relatos de los Talleres Diesel (2020) Lucero y Maffioli Editores; Huir al terruño, el lento derrotero familiar, novela próxima a editarse, además de haber publicado diversos artículos en Argentina y el exterior; cronista semanal de Revista Con Nuestra América, blogspot editado los sábados desde Costa Rica.
[1] Pablo Lacoste, El Ferrocarril Trasandino y el desarrollo de los Andes Centrales, 1872-2013, Santiago de Chile, Ed. IDEA, págs.. 152/153.
[2] Florencia Martínez del Río, La COVIAR apura al Gobierno para impedir la Tolerancia cero de alcohol, Diario El sol, 29 de agosto de 2022.


