El oasis norte de Mendoza, es una réplica de otros oasis que hay a lo largo de la Cordillera de los Andes Centrales, con ciudades medianas, ubicadas al pie del sistema montañoso, en un espacio dependiente de la oferta de agua y basada en una agricultura intensiva bajo riego artificial.
Casi toda la provincia de Mendoza es una región semi-árida, con precipitación media anual de 200 mm/año. Si se compara esta cifra con los 700 a 800 mm/año que son necesarios para el desarrollo de la vid, que es el principal cultivo mendocino, se entiende por qué se han realizado grandes inversiones en obras de infraestructura hídrica, las que se han concretado en beneficio de los oasis irrigados.
Todas las áreas cultivadas dependen de los recursos hídricos superficiales y de los subterráneos; estos últimos explotan agua de acuíferos que se hallan entre 80 y 350 m de profundidad, pero en las zonas de desierto se utilizan «pozos balde» o «pozos indios» de escasa profundidad, que permiten extraer agua del primer nivel freático ubicado entre los 5 y 15 m de profundidad.
El Cambio Climático que estamos viviendo, debería forzar al actual Gobierno de Mendoza a convocar a los mejores cerebros de las distintas entidades que tienen que ver con el agua, entre otros el INA, el CONICET, la UNCuyo, el CRAS, el IANIGLA y por supuesto Irrigación para que -despojados de intereses políticos y económicos- nos puedan ayudar a encontrar el mejor camino para adaptarnos a la sequía que golpea a Mendoza y que en el futuro se agudizará.
Pero en lugar de eso, vemos acciones donde algunos tratan de asegurarse el suministro de agua para seguir adelante con sus emprendimientos, muchos de ellos de orden trasnacional, como ha sido la creación del Fondo de Agua del Río Mendoza, conformado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y representantes de la Cervecería Quilmes y de la empresa de aguas Danone, además de la ONG The Nature Conservancy (TNC), el Fondo para el Medio Ambiente Mundial y la Iniciativa Internacional de Protección del Clima: junto a la Fundación Femsa, embotelladora de Coca Cola.
En la presentación de éste fondo estuvieron el gobernador, el superintendente del Departamento General de Irrigación y el secretario de Ambiente y Ordenamiento Territorial, dando su aval para que Quilmes y Coca Cola sigan disponiendo de las inmensas cantidades de agua que ocupan del canal Cacique Guaymallén en Godoy Cruz, mientras aguas abajo los regantes ya no cuentan con la dotación mínima de agua para mantener sus cultivos y deberán abandonarlos.
Los mismos integrantes del Fondo del Agua desnudaron sus intenciones diciendo: “el Fondo de Agua del Río Mendoza actuará en una zona que presenta un escenario futuro de alto riesgo por la inminente escasez de agua”, o sea ellos se curan en salud para que no falte Coca Cola o cerveza, mientras las comunidades agrícolas de la zona de influencia de este importantísimo canal, pasan a un segundo plano.
Pero como siempre decimos, no se conformen con nuestras opiniones y entren a cualquier buscador, como el Google y escriban: FALTA DE AGUA EN EL RÍO MENDOZA. Encontrarán más de 7 millones de paginas, para entender porqué decimos lo que decimos.
Hasta la próxima.
Columnista invitado
Alberto Lucero
Ingeniero Electricista, Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Mendoza. Titular de “LENIX Publicidad”. Titular de “INFO POINT SYSTEM”. Co-fundador de las A.M.P.A.P. (Asambleas Mendocinas por el Agua Pura), en Tunuyán.


