Más allá del pequeño error de dato que exhibe el texto, ya que el Frente de Todos ganó las elecciones 2019 con el 48,24 % de los votos, me pareció pertinente compartir esta reflexión de un especialista. Por sus estudios es evidente que la perspectiva será de orden psicoanalítica. Asimismo genera una serie de reflexiones y nuevos interrogantes, para abordar la madeja a desentrañar que podría muy bien denominarse Carlos Saúl Alberto Fernández, Presidente de la Nación.
Tengo para mi que el suyo ni siquiera es un gobierno regular o malo, ya que en ambos casos sería mucho más que lo hecho a la vista. Su gestión es la de un traidor liso y llano. No tiene un pelo de tonto ni puede tacharse a su actitud de tributar a la impericia. Por los distintos cargos que ha desempeñado a lo largo de su vida pública, está suficientemente capacitado para llevar adelante la tarea que le fuera encomendada a partir de la soberanía del voto popular en 2019. Es aún más grave.
Si fuera inexperiencia no resultaría tan ganancioso para los sectores concentrados de la economía, las corporaciones trasnacionales… en definitiva, el gran capital. En desmedro de ello, superan la mitad de la población los hermanos y hermanas que se hallan por debajo de la línea de pobreza. Ya entonces estamos en presencia de un cínico, frío y calculador, que no es capaz de ponerse en los zapatos del pobrerío. La historia tiene reservado para él uno de los peores lugares. Así sea.
«Reflexiones sobre la figura del entregador
«En las últimas horas ha empezado a circular un meme cuyo texto dice: “Ahora Alberto pidió escuchar los reclamos de Francia y jugar nuevamente la final”. Una vez más el ingenio popular logra plasmar con oportunismo y humor una clave del devenir político y social de una comunidad. Se trata de ilustrar de una manera nítida y contundente la actitud desde la cual un gobernante se posiciona frente a la responsabilidad que le toca ejercer, en este caso: el Poder Ejecutivo Nacional, nada menos.
«El meme muestra un presidente de la Nación que, lejos de defender a sus representados, acepta lo que el rival exige. El impacto que produce esta agudeza resulta de la capacidad para resumir lo que, a tres años de gestión, se vislumbra como una de los rasgos más destacados en la administración de Alberto Fernández, a saber: el retroceso permanente ante los poderes fácticos.
«Desde el caso Vicentín -ejemplo de vaciamiento y corrupción empresaria si los hay- hasta el avance y recule ante el nefasto fallo de la CSJN por la coparticipación, el sometimiento al Poder real ha sido una constante en el ejercicio de gobierno de este hombre que llegó a la presidencia con más del cincuenta por ciento de los votos.
«El mandato emanado de las urnas era desarmar la entente con que prensa hegemónica, Partido Judicial , empresarios y funcionarios opositores habían puesto de rodillas al país en lo económico, político y social.. Nadie oculta que se trataba de una dura batalla pero a esta altura bien podríamos decir que el combate no se libró: apenas las tropas veían al enemigo volvían a recluirse en el cuartel.
«El caso del procurador Casal, puesto a dedo por Macri luego de forzar la renuncia de la legítima ocupante del cargo Alejandra Gils Carbó, no podría ser más elocuente. La continuidad de Casal -jefe de los fiscales- ha permitido que buena parte del accionar mafioso del Poder Judicial salido a la luz en los últimos tiempos permaneciera paralizado en las mazmorras de Comodoro Py. Basta considerar que el fiscal Stornelli -ese señor acusado y procesado (están los videos) por extorsionar a empresarios en el D´Alessio Gate- continúa en funciones.
«Por otra parte, la patoteada del presidente de la Corte Suprema de Justicia al asumir la titularidad del Consejo de la Magistratura fue apenas motivo de algún comentario por parte del presidente de la Nación, la máxima jerarquía política de la República. Para no hablar del viciado juicio, condena y proscripción dictada a la actual vicepresidenta de la Nación en la causa Vialidad -cuyo expediente fue resucitado por el juez Ercolini, concurrente al mafioso Cónclave del Lago Escondido-, y la negativa a investigar el intento de magnicidio a CFK por parte de la jueza Capuchetti.
«Todas maniobras imposibles de perpetrar sin la inoperancia y/o velada complacencia del Poder Ejecutivo. Estos son meros ejemplos. Hay muchísimo más. Vaya como muestra la expectativa de bajar la inflación merced a la comprensión y buena voluntad de los empresarios. Hasta Terapia de grupo llegó a proponer, en el colmo de la insensatez, este presidente.
«Lo notable son las razones que y excusas con que Alberto fundamenta su accionar: “Yo no puedo”; “no me lo permite la Constitución”; “lo que me corresponde es …” y otras artilugios que solo sirven para tapar lo que a todas luces brilla como la renuncia a ejercer el poder. Resulta llamativo este insistente yoísmo al que el jefe de estado apela para justiciar lo injustificable.
«Tomemos una reciente frase en un tema de enorme poder simbólico: “Yo no gané la Copa, la Copa la ganaron los jugadores, que decidan ellos”, Como si la frustrada visita a la Casa Rosada por parte de los Campeones del Mundo hubiera sido un tributo hacia su persona, cuando en realidad se trataba de que la institución presidencial recibiera al equipo en representación de todo un país. Es lastimoso advertir que esta persona no pueda colegir por sí mismo semejante obviedad. No se trata de un obstáculo intelectual, se trata de un grave impedimento neurótico.
«El idioma que nos une en tanto comunidad lingüística ofrece una muy precisa palabra para esta posición subjetiva degradante: el pusilánime. Sobre el mismo dice el diccionario: “Que muestra poco ánimo y falta de valor para emprender acciones, enfrentarse a peligros o dificultades o soportar desgracias”.
«Bien, toda nuestra pregunta ronda en torno a la cuestión acerca de cuándo podemos considerar que la pusilanimidad no se agota con la cobardía moral propia de quien la padece, sino en qué momento, a partir de qué instancia, el pusilánime pasa a ser un canalla. Esto es: un entregador de las personas que se supone debe cuidar y representar ante los poderes fácticos de un país.
«La equiparación del padre o madre de familia que mira para otro lado ante el abuso que algún familiar practica con un hijx resulta por demás ilustrativo en este caso. Para decirlo de una vez: el entregador es tan criminal como el perverso abusador. El año electoral que se avecina no deja tiempo para dubitaciones. Hoy que la alternativa es entre democracia o mafia, necesitamos saber con quién y hasta dónde podemos contar. Se hace necesario reflexionar sobre el rol del pusilánime entregador. Para que la Copa no se la lleven otros.
«Sergio Zabalza, psicoanalista
«29 de diciembre de 2022».


