Miércoles 14 de junio, fecha límite para inscribir alianzas y partidos políticos rumbo a las elecciones nacionales a celebrarse más adelante, gobierno y oposición, broncas más, broncas menos, todas las fuerzas alinearon su respectiva tropa -como es costumbre en estos casos-, pese al clamor del periodismo a sueldo que no deja de rasgarse las vestiduras cada día que estornuda el peronismo.
Y no es exagerada la expresión, puesto que este viernes 16 de junio se están cumpliendo 68 años del bombardeo a la Plaza de Mayo, en donde aviones de la Marina y la Fuerza Aérea ametrallaron la Casa de Gobierno tratando de aniquilar al General Perón. Hecho que pone de manifiesto el odio y el ensañamiento contra el “el hecho maldito del país burgués”, según la célebre definición de peronismo expresada por John William Cooke, uno de los diputados más brillantes de aquella época. Maldito porque se plantaba en una Tercera Posición, dentro de la división operada luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial, donde la URSS queda al frente de los países del Este y EE. UU. acaparaba a los países aliados dentro de Occidente; Tercera Posición que reconoce los postulados de: soberanía política, independencia económica y justicia social, que atentan e indignan a un régimen dependiente y oligárquico que dominó al país por más de un siglo y medio.
Razón de más para sembrar destrucción y muerte en aquel artero golpe cívico militar eclesiástico, que hace que toda acción política que se desarrolle en el país, tenga como eje al peronismo, ya sea en condición de proscripto, con su conductor en el exilio, el resto de los partidos políticos admitidos y aceptados por las FFAA durante 18 años de ausencia obligada de Perón de la Argentina y que luego de recuperada la democracia en 1983, hayan girado en torno de los movimientos de aquella fuerza política nacida el 17 de octubre de 1945.
La tropa se alineó dentro del Frente Justicialista de Liberación (FreJuLi) en 1973, del que fue candidato Héctor J. Cámpora para presidente y Vicente Solano Lima como vice, quienes renuncian para que luego asumiera Juan Domingo Perón y su esposa, María Estela Martínez.
Luego de caída la última dictadura, la tropa se alineó en el Partido Justicialista tras la fórmula Ítalo Lúder, Deolindo Bittel, para que a fines de la década del ochenta se anticipara a asumir Carlos Menem, luego de la hiperinflación del último año de Raúl Alfonsín que hizo ingobernable su último período. En aquel momento, las huestes seguirían -más que equivocadas, traicionadas- al caudillo riojano, conductor de un peronismo federal que había superado al peronismo renovador que encabezaba Antonio Cafiero.
Como podemos observar, movimiento de una impronta personalista desde sus orígenes, la figura del caudillo verborrágico e irreverente, como el entonces Coronel Perón de mediados de los cuarenta o en extremo canchero, como Menem, siempre fue la cara visible del movimiento.
Algunas veces más discreto como Lúder, otras más conciliador, como Duhalde o directamente díscolo e impredecible, como lo fue Néstor Kirchner.
Siguiendo en el tiempo, luego vendrá la frustración de la Alianza entre radicales y peronistas que tras el final de Menem en 1999, se ahogará en la crisis de diciembre de 2001, para resucitar desde el infierno -con varios presidentes fusibles- hasta la transición emprendida por otro peronista, Eduardo Duhalde, encargado de entregarle la banda a Néstor Carlos Kirchner en 2003.
Un somero repaso a modo ilustrativo pone de relieve la gravitación política del “hecho maldito del país burgués”, tras el cual las diversas corrientes políticas de un lado u otro, se sienten interpeladas e intentan dar respuesta a sus acólitos y seguidores, conforme los movimientos del monstruo septuagenario.
Ahora el “Frente de todos” ha modificado su nombre por “Unión por la Patria” UxP, expresión que parece ser toda una declaración de principios frente al devastador escenario dejado por el último gobierno de Macri, por el fraudulento préstamo que le fue concedido y fugado posteriormente al exterior, el que es un callejón sin salida sino intervienen todos los partidos representativos en un nuevo pacto social o consenso nacional.
Es necesario que haya diálogo entre todas las fuerzas políticas con responsabilidad para poder solucionar el problema que significa el préstamo del Fondo, decía esta tarde la vicepresidenta Cristina Fernández en Río Gallegos, luego de conocerse “Unión por la Patria”. Es necesario que toda la dirigencia tome consciencia de la representatividad política que tiene el voto de la ciudadanía. Pero, es necesario también que esa ciudadanía sea consciente de lo que significó vivir desendeudados durante 12 años y medio, cuando el cepo cambiario significaba poder comprar 2.500 dólares por mes, para viajar al exterior o para adquirir productos importados; o volver a lo que ya padecimos en 1989 o en 2001, cuando la presión del Fondo exigía un ajuste de terror.
Desesperada la oposición ante el nuevo espacio político surgido en el oficialismo, también intenta alinear su díscola tropa, a sabiendas que el radicalismo va a querer tener la cuota de poder que no le dieron en los cuatro años en que gobernó el PRO y que, aunque reclame la vice presidencia en una fórmula con Patricia Bullrich a la cabeza, en definitiva, al haber licuado todo residuo ideológico de lo que tuvo en sus comienzos el centenario partido, ahora no le queda nada más que acompañar el plato principal, como si fuera una simple guarnición.
Dentro de la movida de estos últimos días, también el grandilocuente y despeinado Milei ha desaparecido de las entrevistas; las encuestas le han dado la espalda y le queda la esperanza de respaldarse en sus amigos de Juntos por el Cambio, cuestión que de alguna manera, José Luis Espert se le anticipó a pactar.
Pero bueno… el feriado largo que comienza este fin de semana puede servir para meditar y decantar naturalmente las movidas a las apuradas realizadas estos agitados días.
Columnista invitado
Roberto Gregorio Utrero
Nació en Tunuyán, Mendoza, en 1947. Casado, cuatro hijos, tres nietos y un bisnieto. Técnico Mecánico; Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública; Becario de la FUGEVAR, Río de Janeiro, Brasil (Política Fiscal) y de FUNDAP, San Pablo, Brasil (Políticas de gobierno y empresas públicas); Diplomado en Economía Política, FLACSO Argentina; Magister en Historia de las Ideas Políticas Argentinas, Facultad de Filosofía y Letras, UNCuyo; Doctorando en Ciencias Sociales, UNCuyo; ex asesor consultor en materia de cooperativas de la Asociación Internacional de la Seguridad Social AISS, Oficina Regional para las Américas, Buenos Aires; docente, presidente y fundador del Instituto Cultural Argentino Brasileño (ONG); ex asesor de la Dirección Provincial de Cooperativas; ex asesor de la Federación de Cooperativas Argentinas Limitada. FeCoVitA; ex asesor de la Dirección de Escuelas de Mendoza; ex asesor del Consulado General de Brasil en Mendoza; ex docente de la Universidad de Congreso y la DGE; escritor, autor de: La dama de Sao (1996) nouvelle editada en Brasil; Ensayo sobre la torpeza, novela inédita; Joaquím Machado de Assis, uma indagacao aberta e permanente (2005); Des cuentos Desencuentros (2011), Zeta Editores; De Extremadura a Cuyo, el viaje sin retorno (2012), Zeta Editores; Ferrocarriles Argentinos, destrucción recuperación, (2012) trabajo federal coordinado por Juan Carlos Cena; Supone que estorba (2013), novela inédita; Impulso civilizador y política de Estado en Mendoza, el Ferrocarril 1884-1914, tesis de maestría, Facultad de Filosofía y Letras, UNCuyo, (2014); Justificando ausencias (2015), novela inédita; La mujer del pintor (2016), novela inédita; La colmena ferroviaria, relatos de los Talleres Diesel (2020) Lucero y Maffioli Editores; Huir al terruño, el lento derrotero familiar, novela próxima a editarse, además de haber publicado diversos artículos en Argentina y el exterior; cronista semanal de Revista Con Nuestra América, blogspot editado los sábados desde Costa Rica.


