La hora de la palabra y los diálogos ha quedado en el camino. La feroz violencia de una dictadura desembozada exige acción inmediata -luego del repudio-, porque peligran la Patria, la vida y la libertad.
Nadie otorgó tan brutal mandato a este gobierno que, en pocos días, proyecta dejar sin fórmula de movilidad; sin moratoria; sin derecho alguno y a expensas de la voluntad de un ser irracional, manejado por el delincuente mas grande del mundo (según ya publicaran, en épocas de su mandato, los medios internacionales de mayor difusión), que designó a algunos miembros del gabinete, de los que ya formaron parte de su gobierno, vaciador, que nos endeudó por cien años; evasor, que fugó todo a guaridas fiscales.
La transferencia del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, de ANSES al Tesoro Nacional, para disponer de todo, a su antojo, es de una gravedad tal que puede traducirse en el principio del fin del Sistema Integral de Previsión Argentino, SIPA, ejemplo para el mundo.
El anuncio de que se harían aumentos de haberes y pensiones -discrecionalmente-, acordando mayor porcentaje a quienes perciben menos, es una vieja estrategia para voltear la pirámide previsional y terminar de igualar hacia abajo. Una verdadera felonía ya que, si el mínimo, vital y móvil, resulta suficiente -como debería ser y no lo es-, los que realizaron mayores aportes al sistema deben mantener un porcentaje mayor de las retribuciones mensuales.
El problema radica en que quienes tienen menores ingresos, ni remotamente cubren sus necesidades mínimas. Tampoco los que se hallan en el medio de la pirámide, a veces con mayores necesidades, en virtud de que no reciben bonos. Aclaramos -lo hemos dicho siempre-, que no estamos de acuerdo con los bonos, porque deben ser remunerativos, no pan para hoy y mañana quién sabe.
Y hacemos aquí una digresión, para recordar que los bonos anunciados, son los previstos en las reservas acordadas por el gobierno saliente y anunciadas por el ex ministro de economía. ¡Plata hay! Reservas sobran, hace falta decisión política. Esto lo venimos afirmando desde hace varios años.
Con solo controlar el contrabando, que pasa por los puertos nacionales; el Paraná y las demás vías navegables, se recuperarían cuarenta y cinco mil millones de dólares. Rechazamos pues todas las iniquidades proyectadas para jubilados y pensionados; exigiendo se respeten todos nuestros derechos.
No obstante, nuestra preocupación va mucho mas allá, porque de consumarse lo expresado en el DNU -que resulta insólito e inédito, por su bestial magnitud-, nosotros -y las futuras generaciones-, habremos de quedarnos sin Patria, sin vida y sin futuro. La entrega de la tierra, el agua, todas las empresas nacionales (que son superavitarias, en su mayoría), nos dejarían sin Estado (que somos todos), que es decir sin país, convirtiéndonos en una miserable colonia, con cadenas invisibles y a expensas de quienes gobiernan el imperio.
El daño sería tan inmenso que una de las mayores potencias del planeta, por sus reservas naturales; sus avances científicos y tecnológicos, desaparecería de un plumazo. Todos los argentinos debemos estar de pie, ante el atropello de la extranjería. Debemos mantenernos en las calle y movilizados, junto a todas las organizaciones libres del pueblo.
Debemos tener presente todo lo ocurrido en la defensa y reconquista de Buenos Aires; mayo y la proeza de la independencia, no podemos permitir un retroceso que nos lleve a 1.780. Convocamos por ello a movilizarnos al Congreso, junto a todos los trabajadores, el 24 de enero.
29 de diciembre de 2023
Columnista invitado
Carlos Valle
Docente, economista, historiador, periodista y escritor. Enlace de la Resistencia (1956). Presidente de la Asociación de Periodistas Latinoamericanos (1965-1976). Decano de los periodistas de Radio Nacional. Sindicalista y asesor gremial y político (CGT hasta 1991). Exiliado en 1962.


