Víctor Hugo Morales, y punto
Solito y solo frente a cámara, sentado al micrófono o al teclado de su ordenador, Víctor Hugo Morales sabe lo que dice pero… habría que terminar el párrafo jugando con las palabras que alguna vez alguien planteó como modo: Víctor Hugo sabe lo que dice… y dice lo que sabe.
Su don de gente, su vasta cultura, esa cadencia rioplatense con fuerte presencia en su corazón y en su mente -de ambos lados del Río de la Plata-, ya es como la charla de siempre con amigos o aquella de la sobremesa familiar del domingo.
Como suele ocurrir con las personas públicas que uno admira y sigue, la habitualidad muchas veces pasa por “responderle” a la pantalla de televisión o al celular, si está en presencia de uno de sus magníficos programas.
![]()
Nos interpela en cada frase con datos que soportan todo su relato en cada construcción discursiva. Pero esto es así desde siempre, ya que más allá de los errores que todos cometemos, nunca fueron a espaldas de su público. Además, Víctor Hugo siempre fue un hombre apegado a los grandes lineamientos del centroizquierda, nacionales y populares… podríamos decirle progresista, también, sin temor a equivocarnos. Profundamente democrático y, claro, antifascista.
Este grandísimo periodista y escritor, también relator deportivo auténtico y que hace escuela (“una raza de uno” dijo una vez Horacio Ferrer de Aníbal Troilo “Pichuco” y aquí podríamos decir lo mismo); este querido hermano nacido en Uruguay, dice casi todo lo que piensa. Sus contenidos están planteados desde un profundo humanismo. Lejos de tratar a su público con desdén, siembra para levantar el nivel general en lo cultural, en lo deportivo… en lo periodístico, en definitiva.
En este sentido su nueva entrega semanal por C5N Batalla cultural, obviamente va en el mismo sentido. Todos los martes a las 23,00 se va convirtiendo en cita obligada, a poco de emitirse la cuarta entrega. Con un pequeño equipo en “el piso” y uno muy aceitado y dinámico detrás de escena, en la pre y post producción el “yorugua” se luce repartiendo el juego entre sus los integrantes de su equipo.

En su nuevo programa avanza rápido el reloj de esa hora que se devora con ganas. Es que la ansiedad desatada producto de la falta de buenas y sinceras experiencias periodísticas en buena parte de nuestro país, hacen que su trabajo se destaque aún más. Hay un gran desbalance en el poder mediático en nuestro país, porque en pocas manos se encuentra más del 95 % de los medios masivos de comunicación, perfectamente advertimos que todo aquello que sea antimonopólico, es bienvenido.
El tipo tiene una gran presencia -“bien parecido” dirían ciertas señoras de otra época-, su estética personal y sus puestas televisivas son cuidadas al extremo. Su voz, inigualable, va envolviéndonos en cada historia pero, lo más importante de todo: nunca miente. Es de los escasos colegas que puede resistir el archivo, con la dignidad de los grandes. Ni miente ni escamotea, dos lujos que no abundan en el “periodismo” de hoy en día.
Batalla cultural es otra de las entregas periodísticas que ya forma parte de lo mejor que se ofrece en nuestra querida Argentina. Quizás alguien pueda no estar de acuerdo con lo que se dice allí, pero nunca podrá decir que no es cierto. Porque Víctor Hugo Morales es una garantía a la hora de pensar en informarnos seriamente.
Marcelo Sapunar
11 de setiembre de 2020











