La dicha del mañana es nuestro compromiso
El hombre no puede vivir sin tener nada grato en perspectiva. La felicidad del mañana es la finalidad de nuestra existencia; pero para edificar ese futuro debe haber un compromiso y una entrega permanentes que se obtienen con el aprendizaje del día a día, dedicación y compromiso constante, algo que muchos de nosotros, los que peinamos canas, supimos ver de nuestros mayores.
Nos dieron una base sólida para encarar la vida con dedicación pedagógica, esto es educar y enseñar.
Darle fuerza a la felicidad, que seguro será la alegría de vivir; ni más ni menos la mejor motivación para romper y terminar con la monotonía y el aburrimiento. Solo habrá que ser el docente para nuestros hijos en esa pedagogía.
Si somos capaces de transformar en un comienzo esa dicha simple en una dicha con más contenido, habremos edificado en el día a día una mejor vida para ellos. Esto será el logro de haber cumplido con el deber de padres y más tarde nuestros hijos sentirán la misma satisfacción cumpliendo con ese deber, creciendo con conciencia y sensatez.
Nuestras nuevas generaciones deben tener la certidumbre que el día de mañana les traerá satisfacciones más completas que la simple apatía y el desinterés en el que han caído A causa de la indolencia que cada vez más los abruma -como resultado de un modelo neoliberal-, que no ha cesado atacar al concepto familia, base para el progreso y desarrollo de la sociedad. Si ese núcleo está dañado, surgen acciones de violencia, desapegos e inconformidades.
Por ello la tarea de la sociedad es proteger la familia y promover un ambiente de respeto, valores, educación y amor a nuestros hijos.
Seamos capaces -en estos tiempos- de rescatar nuestras raíces; hay que hacer un esfuerzo, no nos tiene que ganar la abulia, el «no podemos hacer nada» o «la vida es así, qué vamos a hacer».
Nosotros, no nos olvidemos, somos hacedores de vida, tenemos el privilegio de procrear. Somos capaces de administrar, decidir y resolver lo mejor para nuestra existencia.
Hemos venido a este mundo a ser felices, no permitamos que nada ni nadie nos impida gozar de esa felicidad que merecemos y nos pertenece.
Hagámoslo en el marco de la libertad; y recordemos siempre que ésta conlleva un sentido de responsabilidad individual y social.
Columnista invitado
Hugo Bayón Cervero
Técnico Químico y en petróleos; recibido en la E.T.I.E.C. (Escuela Técnico Industrial Emilio Civit) de Maipú, promoción 1971. Trabajó en la actividad privada desde 1972 a 1980: Destilerías de Alcoholes Orandí y Massera S.A.; laboratorista en Bogedas Arizu de Godoy Cruz; control de calidad en Embotelladora Pepsi Cola; en el laboratorio de Bodegas Sáenz, Briones y Cía. Desde 1980 a 1992 se desempeñó en la Municipalidad de Maipú en Control Industrial y Comercial; y como para técnico de veterinaria estuvo en el Frigorífico Vildoza y en el frigorífico de ganado menor Naser Hnos. En 1993 comenzó a trabajar en el Departamento General de Irrigación en el Control de Efluentes industriales y Cloacales, hasta llegar a ser Jefe de División, hasta 2018 cuando se jubiló en esa repartición del Estado. Participa en radio desde 1993 en F.M. Familia con temas de comunidad y sociales. En 1997 comenzó el programa “Argentina…Tierra Nuestra” por Radio Nacional, abordando temas ecológicos y ambientales. Con esta misma temática y desde la conducción estuvo en LV10 Radio de Cuyo. Por esa tarea fue nominado tres veces al Premio Martín Fierro del interior del país (2001, 2006 y 2008). Trabajó dos temporadas en LV8 Radio Libertador y en FM Carrodilla, obteniendo el premio Gaviota Federal de A.A.D.A. (Asociación Argentina de Artistas) como el mejor programa de rubro ecológico. También fue futbolista desde 1.971 a 1.984, en la primera división del fútbol mendocino, jugando en varios clubes.


