«Cuando fui contactada para la revisión de “Aguas fuertes Marinas” sentí, desde la primera lectura, que iba a ser todo un desafío. Y aunque está claro que el título de esta obra parafrasea y dialoga con “Aguafuertes porteñas” de Arlt porque lleva en su esencia ese mismo fuego, esa misma sed de justicia, la tarea del visado se tornó para mí, más bien, quijotesca. No era capaz de tener una mirada neutral sobre el texto que me permitiera realizar en paz las correcciones. A cada página tenía que parar, algún nudo en la garganta o un extraño sentimiento de indignación, me hacían abandonar la lectura: me sentía como un auténtico Quijote de La Mancha luchando contra molinos de viento y que a su vez estaba leyendo sobre otros Quijotes embarcados en tareas igual de fútiles».
Agua fuertes Marinas
Tercera parte
Los docentes, de locos, todos tenemos un poco
Leído en el Encuentro de Escritores Rionegrinos, en Las Grutas, 4, 5 y 6 de noviembre de 2011
En el día del maestro me desperté para oír el excelente programa de música de Radio Nacional “Los cuatro fantásticos”, el programa de los pibes que tanto saben de música.
Si hay algo que los queridos “Les Luthiers” nos han enseñado, es cuál es el horario que queda para la cultura: domingo de 4 a 6 de la madrugada, cuando los pibes estarán, imagino, en ese pedo glorioso de la previa antes del boliche o el pub, para luego desayunar con bebida blanca, unas cuantas birras o mejor aún, unas botellas de… entiéndase, vodka, whisky o lo que le quede mejor al lector.
¿Quién da más, señores? Es el único espacio que “quienes mandan” les consiguieron en los medios, es decir en la Radio Pública, que se oye en algunos lugares nomás. Ni en San Antonio Oeste ni en la ciudad de Neuquén pude oír este programa, uno de mis favoritos.
A lo sumo pueden oírlo por internet los que saben cómo manejarla. TODOS garpamos los medios de todos, pero la repartija, ya sabemos… ¿No habrá guita para infraestructura tecnológica? Si se invirtiera en ellos, podrían conseguir laburo algunos de esos periodistas con cinco o seis años de una licenciatura en Ciencias de Comunicación Social a quienes, tal y como están las cosas, les servirá para laburar en algún kiosco o manejando un taxi, si es que tienen esa facha que el de arriba reparte a piaccere. O para hacer, a pulmón, esa revistita que repartirán a conocidos o amigos. O simplemente en un blog, gratarola, que luego servirá para que el yuppie lo edite en ese libro profundo que irá luego, a las Ferias del Libro provinciales, la Nacional, o las Internacionales, de acuerdo al target y las relaciones.
Alcancé a oír el final de “Revuelto Gramajo”. Recordé, entonces, a mis vecinitos homónimos, alumnos de la escuela rural de 25 Viejo. Me pareció verlos en el rostro de unos paraguayos explotados por la vecina del almacén. Únicamente volvieron a mi brumosa desmemoria en un recuerdo cuando intentaban explicarme el TEG, ese juego que jamás banqué, de “Táctica y Estrategia de la Guerra”. Recordé, entonces, cuando los yanquis le afanaron a México medio país con la ocupación de El Álamo, por elecciones.
Tal vez porque contaban que a las cooperativas de vivienda les darían la tierra DESPUÉS de las elecciones. Casi me agarra el patatús. La indignación me hizo recordar aquella peli que nunca vi, “Cuento chino”. Pero los cuentos criollos de la cooperativa Ñacu Mapu regresaron en oleadas. ¿DESPUÉS DE LAS ELECCIONES? Qué pena, pibe. Cambió el gobierno… Hasta que nos acomodemos con el presupuesto… después están las Fiestas y las vacaciones… Vos sabes que akí hasta abril, no pasa naranja… Y lamentablemente, SI NO ENTRAN EN ESTE PRESUPUESTO… ¿Quiénes dicen que les darán en noviembre la tierra? En esa fecha, imposible. Tenemos la ceremonia de nuevo gobierno. O la arrolladora continuidad del mismo. ¿Vienen, compañeros? La victoria es gracias a Uds. Aquí, este lugar de privilegio es para los sacrificados compañeros de las cooperativas… Fotos, sonrisas, los niños primero. ¿Y LA TIERRA? El tema, compañeros, es que ahora vienen las vacaciones… Será para abril o para mayo… Si no entran en este presupuesto, sigan esperando. Sigan participando, digamos. ¿Y SI HUBIESE ALGÚN INDOCUMENTADO CLANDESTINO? ¿ALGÚN DNI TRUCHO? Vótenme que cuando sea gobierno tendrán la tierra y los chalecitos de estas fotos y maquetas. Y cuando llega el momento… Acá hay un problemita de papeles. Sr. Juez, la policía, por usurpación de identidad. Con el celu, en segundos, comparan las huellas dactilares… Toda la tierra es para nosotros, los que estamos en blanco…Dice Figuretti, todo trucho, pero quién le pide sus papeles al funcionario electo, hijo y nieto de político protegido por los fueros…
Papita pal´ loro… Aquí están los de la fiesta del salame quintero… aportando rigurosamente para la cooperativa. Y los que no vienen a tres reuniones del curso de cooperativismo, fuera, abur. Una clase de 2 hs por mes… En 17 años, a 80 salames que aporten por mes una renta piola, digamos.
Chofitol muestra con sus numeritos minúsculos el balance anual. Estamos con déficit…
-Porque nosotros estábamos con Sergio Shoklender y resulta que…
-Es que ustedes se engancharon con ese traidor infame. Nosotros, en cambio, estamos con… “Síganme, no los voy a defraudar… VÓTENME, compañeros, correligionarios, amorosos… Cuando seamos gobierno, miren las hermosas casitas que construiremos para ustedes”… -¡EL AÑO VERDE!, –pienso– si es que no entra en ESTE presupuesto y la TIERRA YA-.
Una casita de adobe se levanta en una semana… Después la alquilan en verano, será taller en invierno si logran que funcione el horno de ladrillos que los compañeros harán, en un micro emprendimiento solidario que estamos proyectando con los compañeros solidarios de la cooperativa hermana… Y en un año y medio de cooperativa, a 80 aportantes por mes…
Sobrevuela el fantasma de las cooperativas, aquellas que llegaron juntas al pueblo. La nuestra, a la que yo pertenecía, era un rejunte con la onda de la peli “La armada Brancaleone”, éramos la cooperativa pobre. La otra, muy organizada, pertenecía a la Federación Agraria. Contaba con camionetas, tractores y otros recursos inimaginables para nuestra cooperativa.
Nuestra cooperativa Ñacu Mapu, Tierra Madre Limitada, cooperativa de trabajo, vivienda, servicios, educación andemais, estuvimos un año en Buenos Aires discutiendo los estatutos. Nos asesoraba nuestro abogado, el doctor Miguel Ibarlucea, que era secretario de Polino en la Secretaría de Cooperativas, en la recién recobrada democracia alfonsinista. Y Raulito d´Atri, afamado periodista del diario La Arena, ex preso político, fallecido ya.
Para determinar el nombre de nuestra cooperativa estuvimos semanas, porque el nombre define y determina, por supu… ¿Y la tierra? En el mapa. –Aquí -mostraba papá,- están todos los planos del IFONA, el Instituto Forestal Nacional-.
Se trataba de tierras fiscales que la provincia le había cedido a papá para forestar -gratarola, supongo- con guita del Estado, en fotocopia de planos, coloreado en grises con rayitas… Buscando giles… para unos, significaba dejar todo por sueños de libertad, paz y amor. Para los otros, se trataba de negocios del juego “El Estanciero”…
¿La historia se repite?… ¿Los mismos guiones, la misma historia, los mismos actores buscando giles? ¿O es que algunas ya quedamos amargas, como olvidadas jubiladas docentes pampeano-rionegrinas sin ilusiones ni esperanzas? Es que fueron largos años para poder tener apenas una hectárea y media, luego de una mensura pagada a valor oro y largas peleas por la escritura de ese cachito de tierra alrededor del ranchón. De los cientos de hectáreas de ambas cooperativas, no tengo ni idea. Vaya a saber quiénes tendrán esas estafas al Estado nacional y provincial luego del fracaso de ambas cooperativas.
¿CÓMO ESPERAN QUE LES DEN LA TIERRA, DESPUÉS DE LAS ELECCIONES? ¿No estudiaron historia? ¿Olvidaron el cuento de Rulfo «Nos han dado la tierra» en tiempos de la reforma agraria de la revolución mexicana de Pancho Villa y Zapata? Se las di en clase, estaría casi segura. Pero la desmemoria es así… ¿Se las habré dado a todos?
En “Rick, el terrible” Les Luthiers actualiza variantes del cuento del tío. Para algún estandapero, aquí van mis guiones solidarios.
En “Gente Despierta” por Continental, dicen que la luna esta hermosa… ¿Cuántos salen, gilamente, a verla? Pese al cartel “Buzones, compro”, estamos los que jamás aprendemos. Salgo a ver la luna, obvio. Siempre igual. Imagino así a los cooperativistas con el cuento del tío. Hasta noviembre te alquilo este hermoso departamento o chalet… Por ser vos, al módico precio de apenitas unos sopes, para pasar el invierno, subsistiendo a changas, porque laburo, no hay.
El tío cocodrilo calcula que hacer esto le sale más barato que gastar por seguridad privada para expulsar a los okupas… Hasta noviembre, cuando los alquileres son por día… Aceptamos euros, yen, dólares, pero preferentemente ORO que cotiza en bolsa. De vos depende impulsar la cooperativa para tener, como nosotros… LA COOPERATIVA…
Si no tienen la tierra ahora, hasta Semana Santa en carpa… –Yo estuve así,- matea el viejo cooperativista… Las viejas historias…
Recuerdo esos siete años, todos los veranos hasta que terminamos el iglú…
Sin agua, únicamente nos dábamos baños de mar… El pelo duro, hasta las cejas y pestañas llenas de sal, la piel de un color ni bronce ni cobre, un negro africano o maorí, casi a imagen del Mundial de Rugby.
Nuestro terreno estaba cerca de la casa de un compadre solidario que puso una canilla afuera, lejos. De allí nos abastecíamos para regar, tomar agua y la acarreábamos en baldes para levantar el iglú.
-¿Y USTEDES DE QUÉ SE QUEJAN?- continúa el viejo mientras sigue con su eterno matecito y yo medito…
-Los jóvenes cooperativistas de hoy, no son como éramos entonces nosotros… –Siguen los cuentos del tío… El salario de docente pampeana de plástica era el de un plan de trabajo. Y además, unas cuatro horas interinas y suplencias de lo que hubiera en la secundaria. Con lo que ganaba alcanzaba para cincuenta o cien ladrillos y una bolsa de cemento y otra de cal por verano. A la arena la traíamos del mar.
A la matina, antes que el sol impiadoso calcinara la carpa y los sesos, prendíamos un fueguito para tomar mate, guardando la yerba para el mate cocido del desayuno para las niñas.
Solíamos recoger los restos de maderitas de los ricos vecinos que en tres meses como máximo, levantaban sus chalets. Tiraban los restos de machimbre que nosotros lijábamos y con birome negra, yo escribía un poema o una frase. De fondo dibujaba un paisaje con un árbol o una recreación de las profundidades del mar que pirogrababa el que-te-jedi con alambre calentado al fuego del mate…
Siempre había ex hippies aportando ideas. Artesanías que únicamente compraban los solidarios que sabían que tanto vendíamos, tanto comíamos. Chicos y grandes exhibíamos una evidente delgadez y estábamos flaquísimos.
Daba para comer arroz, un día con huevo, otro día con tomate. También solía haber algunas frutas y verduras que tenía en excelentes ofertas la verdulería de Mery Zovicht en la Bajada Cero.
Ella era maestra, había egresado del terciario de Beltrán. Luego fue enfermera e instructora de yoga. Seguro aprendió el valor de la buena alimentación de su padre, alemán o ucraniano, y de su madre italiana en su bellísima chacra de la isla de Choele Choel.
Jamás tenía fruta fea. Antes, hacía unas ofertas geniales, con la onda de “todo por dos pesos”, por ejemplo, una bolsita de fruta o verdura madura, jamás podrida, con la dignidad de SOLIDARIDAD Y NEGOCIOS. Ni el infame rechazo del “compadre solidario”, con su gesto que indicaba “fuera y lejos, canilla de agua para FEOS, MALOS Y SUCIOS”, de cristianos de comunión dominical; ni la caridad de ropa regalada que fuera trocada por otros y cuando llega a destino ese rezago, es sólo basura hilachenta que no sirve ni para jergón de cucha de perro.
Fue entonces cuando la mamá de Mery, “la Tana”, nos regaló la suscripción anual de la excelente revista franciscana “El mensajero de San Antonio”. Eran los tiempos de mi añorada fe luminosa de entonces, incapaz de imaginar que mientras yo soñaba con paz y amor, una niña estaba siendo torturada por quien leía todos los días la Biblia ecuménica en voz alta. Es que si íbamos todos los domingos juntos a misa e incluso a la catequesis familiar por la primera comunión de muchos de los niños de la comunidad, cómo me iba a imaginar que el secretario de la Legión de María estaba abusando sexualmente de una nena…
Conozco esta historia porque la propia madre de la piba me la contó.
-¿Desde cuándo, hiji?- le preguntó una vez…
-Desde siempre– le contestó la hija, -de niña a adolescente-.
La verdad salió a cuenta gotas cuando ya estaba en la Universidad.
Recordé todo esto mientras acomodaba las revistas tan bellas de San Francisco de Asís, el santo de los locos, ecologistas y pacifistas, en las cajitas de un juego de ladrillitos, más piola que jugar en la compu juegos de guerra o estanciero.
Vuelvo a pensar en el horror del abuso y en la crudeza del relato de esa madre sobre su historia de una niña abusada en su comunidad.
Su madre soñaba con construir un iglú…
Columnista invitada
Lucía Isabel Briones Costa
“Mi pecado fue terrible: quise llenar de estrellas el corazón de los hombres” decía el poeta… Desde los lejanos años de estudiante del profesorado en Historia en la Universidad Nacional del Sur, dediqué mi vida a la educación. En los tiempos previos a la dictadura de 1976 enseñaba en una vieja aula de la Facultad de Agronomía el bachillerato de adultos, tarea compartida con los compañeros, casi todos presos políticos después en Bahía Blanca. Cuando era rector Remus Tetu se hizo una razzia contra docentes, no docentes y estudiantes, especialmente contra los alumnos de Humanidades, Sociología y Economía. Estaba terminando mi carrera, cursando las últimas materias cuando fui detenida y puesta a disposición del PEN, el Poder Ejecutivo de la Nación, durante tres años y tres meses, hasta diciembre de 1978. Estuve en las cárceles de Villa Floresta, Olmos, Devoto y los tres últimos meses en la U20, la cárcel dentro del Hospital Borda, donde un prolijo tratamiento con drogas psiquiátricas hizo borrar totalmente mi memoria. Así me dejaron en libertad, diciéndole a mi padre: “Su hija es irrecuperable, será un vegetal hasta el día de su muerte. Que Dios les de la Santa Resignación”. Gracias a haber encontrado la ayuda adecuada pude recuperar, poco a poco, la razón perdida. Y me fui a La Pampa, donde fui docente de escuelas primarias y secundarias en la pequeña localidad de 25 de Mayo y en el Terciario de Formación Docente de Catriel, Río Negro. Recién en 1997, pude terminar mi profesorado en la Universidad del Comahue, para cuando mis compañeras de promoción de la Universidad del Sur ya estaban por jubilarse. Luego comencé la maestría en Historia Latinoamericana de los siglos XIX y XX, la cual se interrumpió cuando la Universidad no podía pagar a los docentes, varios doctores en Historia. En ese tiempo de docente rural comencé a escribir narrativa, tarea que continué al jubilarme en el bello mar de Las Grutas, en Río Negro. Seguí escribiendo con la alegría de dar un legado en su educación a mis hijas: la mayor psicóloga y la menor, maestra y profesora de Historia, ambas egresadas también de la Universidad del Comahue.


